El presupuesto presentado por la administración Luis Fortuño indica que los recaudos del Gobierno a través del sistema contributivo “dependen principalmente de la económica en general, la legislación contributiva y la eficiente administración del sistema”.
El dato, inmerso en las miles de páginas que contiene el presupuesto, no debe pasar desapercibido.
El presupuesto de $10,170 millones presentado la semana pasada, incluye $7,670 millones de fondos recurrentes, que es lo que recibe Hacienda mediante sus recaudos y lo que se conoce como el Fondo General.
En el Presupuesto recomendado para el año fiscal 2009-2010 se reconoce que esos recaudos dependen mayormente de cómo se comporte la economía en general. Por ende, si la cosa se pone peor, ese estimado de recaudos se podría ver afectado y como consecuencia se perjudicaría el presupuesto del país.
Si bien es cierto que la Junta de Planificación ha pronosticado un crecimiento en la economía el próximo año fiscal de un 0.1%, tomando en cuenta los $1,700 millones en fondos federales que llegarán a la Isla del plan de Obama, no nos podemos olvidar que ante un ambiente de incertidumbre todo puede pasar.
Aunque soy partidario del optimismo, no nos podemos divorciar de la virtud de ser realistas. El panorama es incierto y con los 30,000 empleados públicos que se estima podrían terminar en la fila del desempleo a lo largo del año, ese leve crecimiento económico que se pronostica podría cambiar de dirección.
Por tal razón, es ahora más imperativo que nunca que el Departamento de Hacienda mejore dramáticamente su fiscalización y se tire a la calle a realizar auditorías y a buscar ese evasor.
Hay dinero corriendo en la calle y eso lo sabe todo el mundo. Pero la economía informal, que en Puerto Rico es rampante, en tiempos recesionarios suele incrementar. Y cuando hablamos de economía informal, no estamos hablando meramente de la venta ilegal de drogas, sino de todos los ingresos que se reciben y no se reportan.
Con un presupuesto como el que tenemos, donde los fondos recurrentes no son suficientes para zanjar el déficit y por ende tenemos que recurrir a préstamos y despidos para subsistir, Puerto Rico no se puede dar el lujo de seguir dejando al evasor por la libre.
Se ha estimado que de la deuda morosa de los contribuyentes, que asciende a cerca de $5,000 millones, unos $2,600 millones son cobrables. Creo que llegó la hora de cobrarlos.
No se trata de penalizar a nadie. Sencillamente de poner a todo el mundo a cumplir con la ley. Espero que la administración de turno tenga la voluntad para ejercer la fiscalización que hace falta en Puerto Rico. Sólo poniendo a los evasores a pagar se nivelará la carga para la clase asalariada.
Puerto Rico ya no aguanta seguir viviendo de préstamo en préstamo. Tampoco podemos estar dependiendo de transferencias federales, por que son inyecciones no recurrentes que llegan cuando llegan.
Los fondos de Barack Obama llegaron sólo porque Estados Unidos entró en recesión y se creó un plan. Pero, ¿si nunca se hubiera creado tal fondo, qué hubiese hecho Puerto Rico para impulsar su economía?
No podemos seguir dependiendo de varitas mágicas para resolver nuestros problemas económicos.
