Lo que ha pasado en la serie final no es espejo de lo que Corozal y Toa Baja se pueden sacar, y no hablo de lo que sucede en las gradas.
Estos dos equipos han estado jugando lejos de lo que demostraron el viernes, 13 de marzo en Corozal, cuando se sacaron 'chispas' en un partido de serie regular.
Entonces, Toa Baja tenía un invicto de 15-0 y las Pinkin llevaban una racha de nueve victorias. Al chocar bajo esas condiciones, los equipos hicieron el partido de mejor calidad que he visto del año.
El dirigente de Toa Baja, Carlos Núñez, coincide conmigo en que ese juego fue una muestra de lo que los finalistas son capaces.
Las estadísticas también coinciden conmigo.
Toa Baja, que resultó ser el ganador por un apretado 3-1, cometió solamente 23 errores en el partido, versus los 10 que promedió por set en el segundo partido contra Corozal de esta final.
La recepción de Toa Baja solamente permitió dos 'aces' a Corozal, que, por su parte, solamente permitió un 'ace' más y sólo cometió cuatro errores en ataques.
Cada equipo tuvo esa noche tres rematadoras en doble dígitos de ataques, todo esto en un partido que no se extendió al máximo.
Y las estadísticas colectivas no pudieron haber estado más parejas: 58-56 en ataques, 12-10 en bloqueos, 3-2 en 'aces', 53-51 en defensas y 16-16 en asistencias.
La única estadística que no fue pareja es la de recepción, que Corozal dominó 51-40. Pero el juego fue generalmente bueno en la recepción, lo que quedó demostrado por los pocos 'aces' acumulados y la repartida ofensiva del partido.
Que Corozal y Toa Baja repitan un juego como ese en la serie final es lo que ambos dirigentes están esperando, lo que la fanaticada y la audiencia ansía y lo que me gustaría ver luego de haber apostado a que Corozal y Toa Baja son los mejores equipos de la Liga.
Tras un lento comienzo, creo que es tiempo que vayan llegando a ese nivel. Xiomara Molero lo dijo: “según vayan jugando, deben ir mejorando”. Que Dios la oiga.
