Volvemos a la carga con el infame tema del racismo. En esta ocasión, nos obliga la andanada de ataques de los comentaristas de la ultraderecha estadounidense en contra de Sonia Sotomayor, la jueza de ascendencia puertorriqueña que ha sido nominada por el Presidente Obama para ocupar una de las sillas del Tribunal Supremo.
Rush Limbaugh, quien más que un comentarista de noticias es un “entertainer” o comediante, ha dirigido los ataques, acusando a Sotomayor de ser racista. Todo se basa en unas líneas de un escrito en el que Sotomayor afirma que una mujer hispana puede juzgar con más sabiduría que un hombre blanco.
No cabe duda que el comentario de Sotomayor fue infortunado. Sin embargo, no es un comentario racista. ¿Por qué? Porque el racismo es un fenómeno que trasciende el discrimen racial. Como explicamos en uno de nuestros ensayos anteriores, el racismo ocurre cuando el discrimen se une al poder y al privilegio. Por ejemplo, si una persona me desprecia por ser hispano, esa persona tiene prejuicios raciales. Ahora bien, si esa persona también goza de privilegios que le permitan limitar mis oportunidades en la vida, entonces esa persona es racista.
Basado en esta definición, encuentro ridícula la acusación de racismo contra Sotomayor. Ella es una mujer proveniente de una familia de escasos recursos económicos y de un grupo étnico minoritario. Ciertamente, Sotomayor no gozó de privilegios durante su infancia. Escaló posiciones de poder, luchando contra los prejuicios, hasta ser nominada por un presidente republicano a la judicatura federal. Otra vez no hay evidencia de poder y privilegio en su historial. Por eso, aunque quizás haya expresado algún prejuicio, su comentario no puede ser interpretado como uno racista.
Y si digo “quizás” es porque las palabras de Sotomayor no están del todo equivocadas. Cuando una persona interpreta un texto -sea legal, literario o sagrado- trae a la mesa toda su experiencia. Es imposible ser neutral a la hora de interpretar un texto. Usted no puede dejar de ser quien usted es para volverse neutral. Por lo tanto, un hombre blanco de clase media alta interpreta un texto desde su lugar social, tal como una mujer que ha conocido el discrimen y la pobreza también interpreta desde su propio lugar social. Esto implica que una persona como Sotomayor bien puede traer a la mesa perspectivas nuevas; perspectivas que un Tribunal Supremo dominado por hombres blancos nunca podría considerar.
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El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. Para contactar el Rev. Jiménez, o acceder varios de sus escritos, grabaciones de audio o vídeos, visite www.drpablojimenez.com.
