Mónica Ferrer
03-Jun-2009

Por fin vi Marley and Me!

Cuando salió la película “Marley and Me” quería correr a verla, pero como frecuentemente me pasa, nunca llegue. A la misma vez, luego de escuchar las historias de personas que si la habían visto, pensé que tal vez era mejor alquilarla y verla sola en la privacidad de mi hogar. Mi cuñada fue una de las personas que me contó sobre su experiencia. Decidió llevar a mis sobrinas con un grupo de amigas al cine bajo las estrellas en Condado para el estreno de esta película y dice que fue bien emocional no solo el final de la película pero el ver a todas esas niñitas tan jovencitas atacadas llorando. Cuando me comentó eso, decidi que definitivamente esperaría a alquilarla pues yo soy una de esas personas que llora durante un anuncio de tarjetas “hallmark”.

Pero, recientemente tuve que viajar por razones familiares y en el avión, esa era la película. Decidi tirarme de pecho pero les tengo que admitir que fue bien difícil. No se si es que estaba muy sensible durante ese tiempo, pero anticipando el final triste, se me salian las lagrimas desde que comenzó la película. Creo que mis lagrimas también venían porque esta película me hizo revivir muchos momentos de la crianza de mi bebe Gaby. Gaby es la primera perra que tengo ya como adulta independiente y mis primeros dos años con ella fueron realmente retantes. Gaby es una labrador muy parecida a Marley no solo en su físico pero en sus travesuras que son típicas de este tipo de perro según lo que ya conocía de la raza antes de comprarla.

Ese primer año fue el mas fuerte, pues yo estaba soltera, viviendo sola y tenia una vida muy activa socialmente, ese era mi momento. El traer a Gaby a mi hogar me obligo a darle mas estructura a mi vida y con eso, vinieron limitaciones en cuanto a mi tiempo de jugar. Mi dia comenzaba a las 5:30 am cuando Gaby se me sentaba en la cama mirándome intensamente, y si por casualidad abria un ojo, se acabo todo, tenia que levantarme y sacarla a pasear. Antes de irme, tenia que hacer un recorrido y asegurarme que cualquier cosa que pudiera ser de interés para ella, estuviera guardado para evitar desastres. Cuando llegaba por la tarde, tenia que correr a cambiarme para salir corriendo con ella a su caminata de tarde para quemar todas esas energias típicas de un labrador joven.

Dentro de todo, creo que aunque Gaby resulto ser una perra bien testaruda y fuerte, demostró también ser muy inteligente y con la adecuada dedicación, poco a poco logre controlar esa bestia salvaje que tenia dentro. Muchas de las cosas que aprendió las aprendió por casualidad. Por ejemplo, todo el que la conocía se maravillaba con la tremenda portera que era. Le encantaba jugar “fetch” juego que aprendió cuando yo le comenze a patear mangos en el patio de mi edificio cuando bajábamos por la mañana. Yo comenze por chiste a patearlos y ella le cogió el gusto, cogiéndolos, pelándolos y comiéndose la pulpa. Al dia de hoy, es una de sus frutas favoritas. Una vez le cogió el gusto a este juego, se convirtió en toda una portera posicionando su cuerpo en angulo para recibir la bola (mango) cuando yo se lo pateaba. Pudo haber sido la portera de cualquier equipo de soccer.

Gaby era tan apegada a mi que no comia ni iba al baño hasta que yo llegara de trabajar. Cuando me doy cuenta de esto, comienzo a correr a cambiarme al llegar y en menos de 5 minutos estábamos abajo listas para nuestra caminata. Gracias a ese apegamiento, ella misma se enseño a ir al baño en el patio.

Gaby aprendía rápido pero yo sabia que por su propio bien, disciplina y obediencia eran dos cosas sumamente importantes cuando criando un perro grande. Yo adoro todos los perros, pero un perro grande malcriado o maleducado, es bien desagradable. Para evitar eso, consegui una entrenadora privada y con ella trabajé duro en aprender como adecuadamente enseñarle a Gaby, como leer su comportamiento y como mejor bregar con situaciones difíciles. Fue una inversión de la cual no me arrepiento. Aún con todo ese conocimiento, todas las herramientas que la entrenadora me había dado, pase momentos difíciles, al igual que me imagino pasan muchos padres. Es inevitable perder la paciencia de vez en cuando, sobre todo cuando tienes un ser que te reta una y otra vez. Gaby por ser tan testaruda, me retaba constantemente y muchas veces me sentí vencida. Pero finalmente, cerca de cumplir los dos años, fue como si todo de repente le entrara, y Gaby se convirtió en la mascota que siempre soñé podía ser.

Esta película me llevo a ese momento nuevamente, hace ya 12 años y no solo llore por el final triste pero llore ante la realidad de que ese momento pronto llegara para mi Gaby. Esta viejita, artrítica lo cual la ha puesto bien lenta. Ya no juega fetch, ya no juega, solo se para a mi lado para que la acaricie mientras sus compañeras juegan.

Lloré también porque si hay una película que demuestra lo que es el compromiso de tener una mascota es esta. De la manera que esta pareja a pesar de los momentos difíciles siguen dedicados a darle un hogar a este perro. Lloré porque este compromiso no es el que tienen todos y por eso, tenemos tantos animales en la calle. Cuantas personas se enamoran del perrito lindo y peludito pero que tan pronto rompe algo lo tiran a la calle o peor aún, cuantas parejas porque van a tener un bebe, deciden salir de la mascota cuando no hay razón para hacerlo. El factor común en estos ejemplos es ignorancia, porque todos los problemas que podamos enfrentar tienen solución si estamos dispuestos a dedicarle el tiempo y esas creencias equivocadas como la de que hay que salir de la mascota cuando viene un hijo, son aclaradas si nos damos a la tarea de informarnos. Marley nos demostró como se convirtió no solo en el mejor amigo de esos niños pero en su mayor defensor.

Aunque hoy en dia tengo preferencia por los satos, reconozco y respeto el derecho a tener un perro de raza y las garantías que hasta cierto punto te ofrece cada raza siempre y cuando vengan de un criador responsable e interesado en preservar la raza como debe ser.

All in all les puedo decir que no cambiaria nada ni la mezcla que tengo entre labradores y satos. Mis mascotas son mi vida, mis compañeras y mi alegría. Pero para los que están considerando adquirir una mascota, piensen si están dispuestos a hacer el compromiso de tiempo, dinero y paciencia que requiere para criar una mascota saludable. Ellas se lo merecen!

sobre el autor

Mónica Ferrer

Nací en San Juan, Puerto Rico en el 1964.  Soy librana y aunque según el zodiaco se supone soy una persona balanceada, todo el que me conoce probab...

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