Jaime Torres Torres
12-Jun-2009

La Salsa en el jazz de Eddie Palmieri y Néstor Torres

Amigos blogueros de Salseando, como hicimos recientemente con la publicación en este espacio de una reveladora aportación del amigo Alexis Morales-Cales, le damos la más cordial bienvenida en esta ocasión a la bloguera Saggitaria, quien asistió a los recientes conciertos de Eddie Palmieri y Néstor Torres. Esperamos sus comentarios. Jaime

Recientemente tuve la oportunidad y dicha de asistir a dos magnos conciertos que jamás olvidaré y los cuales merecen ser reseñados de alguna forma. El primero: un sueño hecho realidad – Eddie Palmieri con su formación Afro Caribbean Jazz Octet en la tarima del Heineken JazzFest celebrado el viernes, 29 de mayo. Segundo, el “Concierto Verde: Jazz Latino por Nuestra Flora” de Néstor Torres en el arboretum metropolitano Parque Doña Inés celebrado el pasado domingo, 7 de junio, junto a la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico Arturo Somohano dirigida por Francisco Figueroa.

Dicen que demasiado de algo bueno puede resultar difícil de digerir o asimilar, pero haré mi mejor esfuerzo para capturar en palabras lo vivido y mis impresiones.

Palmieri, la leyenda

No sé si era mi emoción de finalmente ver y escuchar en vivo al mismísimo Rumbero del Piano, de vivir ese momento en compañía de otros admiradores igualmente entusiasmados, pero el escenario pareció cobrar vida cuando vestido con guayabera color azul claro, subió el Maestro para unirse a los extraordinarios músicos que lo habrían de acompañar: Luques Curtis (bajo), Donald Harrison (saxofón), Mike Rodríguez (trompeta), Conrad Herwig (trombón), José Clausell (timbales), Vicente "Little Johnny" Rivero (congas), Orlando Vega (bongos). Aún no lo podía creer.

Todo lo que había escuchado sobre la imposibilidad de mantenerse quieto durante una presentación en vivo de Eddie Palmieri, quien dedicó el concierto a su hermano el gran Charlie Palmieri, era cierto! Dentro de la estructura de patrones rítmicos y melódicos iterativos del Latin Jazz, el estilo de Eddie al tocar el piano, le infunde cadencia y tumbao a cada número, sin hablar de ese espíritu de juventud que conserva y manifiesta igualito que en sus grabaciones. Una simbiosis que viene perfeccionando asociado a los mejores músicos por 50 años. Era como si el piano, en efecto fuera parte de la vibrante sección de percusión que estaba posicionada detrás de la sección de vientos. Éstos, el saxofón, la trompeta y el trombón, cada uno genial (y unificando culturas), alternaban solos de forma consecutiva pero distinta y exquisita. Era difícil no caer en la tentación de bailar, ¡aunque creo que muchos bailamos sentados, marcando la clave con los pies y las manos!

Luego de un intenso y rápido número tipo mambo-jazz, Palmieri nos estremeció con “Bolero en Dos.” Conrad Herwig brilló por encima de sus compañeros al ejecutar un increíble solo de trombón, que dejó a más de uno boquiabierto y con el corazón palpitando. El solo de trompeta fue conciso y dulce: ni una nota de más; y Donald Harrison inyectó un sonido de blues estadounidense al febril bolero afrocaribeño.

La noche terminó con una descarga en las tumbadoras de Johnny Rivero. Quedé eufórica y sin salir de mi asombro…deseando más. Ya no me lo cuentan, y pienso que esperar valió la pena, porque lo que vi, escuché y sentí esa noche fue pura perfección.

Néstor Torres y su flauta “rhumbosa"

La luna llena, el entorno verde de grama y árboles, y unas esculturas en lo alto de un cerro detrás de la tarima servían de fondo. Ante un público reducido pero ávido para escucharlo, llegó todo ataviado de blanco (hasta el gabán), en medio del medley “Campanitas de Cristal/Capullito de Alelí” de Rafael Hernández. Desde que subía las escalerillas, ya tocaba su melodiosa flauta acoplándose de forma celestial al piano y demás músicos de la Orquesta Filarmónica. De inmediato quedó demostrado el rigor con el que debieron ensayar y prepararse los talentosos músicos para ese concierto.

Entre anécdotas, chistes y malabares con los micrófonos para moverse libremente por la tarima, Néstor presentaba sus temas e invitaba a la audiencia a emprender viajes y reflexionar sobre la Naturaleza, la Vida, nuestro País, pasado y futuro. Arropado por los arreglos y trasfondo de los vientos, cuerdas y metales, ejecutó magistralmente el tema “La Comparsa” del compositor Ernesto Lecuona, para luego traernos con amor patrio a Puerto Rico con el “Perlas del Mar” de su propia autoría.

Los fraseos largos y complejos de su flauta me impresionaron mucho en el número (muy espiritual) “Till Forever” que compuso a raíz de la tragedia de 9/11 en Nueva York y que está incluido en su álbum “Dances, Prayer, and Meditations for Peace.”

Néstor sedujo con su virtuosismo en los temas “Cherry Pink”, en el cual nos puso a hacer la clave de cha cha cha -previa advertencia de no cruzarnos-, y en “Sabor a Mi” donde cantó la letra acompañado por el público. La bella música que allí se escuchó fue una combinación de sonido sublime y de sabrosura/ritmo boricua.

Néstor se botó en el tema “Rhumboso" el cual describió como un encuentro fortuito entre Mozart, Bach y Haydn (de viaje en crucero) con un grupo de pleneros al arribar a San Juan. ¡Imagínense como empezó y terminó ese número! Con el tema “Isla del Encanto” popularizado por la Orquesta Broadway, concluyó el concierto bailando sobre la tarima y dando paso a un solo de timbal de Manolito Rodríguez. La Orquesta y el flautista recibieron ovaciones.
Con su espiritualidad, técnica impecable, y continuos cambios de registro y ritmo, Néstor fue capaz de trasportarnos desde la época clásica barroca, hasta una fiesta de bomba y plena en Puerto Rico, pasearnos por salones de baile de principios de Siglo XIX, y sobre todo de hacernos visualizar estampas de la Naturaleza y de nuestro terruño.

El público quería un último tema, y nos obsequió “Soñando con Puerto Rico” incluido en su más reciente disco “Noveau Latino.” Agradeció y aconsejó a los músicos de la Filarmónica, exhortándolos a no olvidar nunca lo afortunados que son por su don de hacer música y mover el alma de la gente. A nosotros, el público, nos instó a recordar el esfuerzo y entrega de los músicos con atenciones, “a darles los $20 pesos más que piden… y sobre todo a decirles gracias.” Fue una noche de mucha alegría, amor y mística, en la que Néstor Torres inspiró, deleitó y evocó el patriotismo y el amor por la buena música y por NUESTRA música.

En resumen, quedó claro que ambos maestros (Palmieri y Torres), cada uno desde su perspectiva, están muy orgullosos de sus raíces y aportan un carácter bailable al jazz en reconocimiento de esas raíces, pero con otras influencias, variaciones y experimentaciones.

Por su relación con la salsa, el intercambio de culturas y por su capacidad de adaptarse a cada ocasión y sentimiento (rebeldía, romance, resistencia, felicidad, tristeza, etc.) pienso que debemos revalorar y difundir el jazz no como música de elite, sino del pueblo y lograr que sea más accesible.

¡Ojalá volvamos a ver a estos gigantes nuestros pronto por aquí!

Y como dice el creador de este Blog, ¿ustedes amantes y conocedores del Jazz y la Salsa, qué opinan?

Saggitaria

sobre el autor

Jaime Torres Torres

Jaime Torres Torres es reportero de El Nuevo Día desde 1986, asignado a la cobertura de temas relacionados al entretenimiento y la cultura popular....

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