Ángel Cintrón Opio
15-Jun-2009

"Whatever Lola Wants, Lola Gets"

He tomado prestado el título de esta famosa canción de Richard Adler y Jerry Ross, no para hablar de su contenido, ni del famoso musical Damn Yankees en el cual la canción fue utilizada de manera genial, sino para resaltar las actitudes de manipulación y engreimiento que algunos adolescentes exhiben y que sus padres sostienen y/o apoyan, en muchas ocasiones porque se sienten culpables, dado que les deben tiempo.


Aclaro desde el principio de esta columna que muchos adultos también exhiben actitudes de niños engreídos, que se traducen en demandas absurdas en las relaciones de pareja y en relaciones de trabajo, causando mucho sufrimiento al engreído y a las personas con quienes ellos tienen trámites emocionales significativos.


Darle  a una persona todo lo que desea  a cambio de nada, es tirarlo al foso de los leones pues la vida allá afuera no funciona así. El refrán norteamericano “ no pain, no gain” es una realidad de la que nadie escapa. El niño que se cría con la sensación, o peor aún con la convicción de que todo lo que quiere, sus padres se lo van a facilitar, está condenado a sufrir mucho.


A lo largo de mi vida profesional he visto casos de padres sintiéndose terriblemente deprimidos porque su nene o nena quiere un carro caro y nuevo, como regalo al entrar al cuarto año de escuela superior y la situación económica de la familia no permite la compra del auto. ¿Cómo es posible que unos padres se sientan angustiados por una cosa como esta ? Los padres están obligados a darle a sus hijos amor, protección, alimentos, un techo, educación, cuidado de su salud, diversión saludable, valores y una vida de familia feliz en medio de un clima de paz y de un claro sentido de apego y seguridad. Pero lujos y cosas que no se pueden…por favor vamos a ubicarnos en la realidad, el mundo de la fantasía no aplica en el fenómeno de reconocimiento de la realidad particular.


Si el adolescente y sus padres entran en una dinámica de demandas y concesiones sin que medie un esfuerzo por parte del que solicita las cosas,  es muy probable que el chico(a) en cuestión se convierta en un vago profesional o en un ciudadano que se cree que el mundo gira porque él o ella existe.

 
¡Que pena me dan esas personas que no logran descifrar la importancia de una crianza impregnada de un balance dinámico  entre el amor y la disciplina!


Si observamos a los animales de la selva y/o a los animales domésticos, inclusive a criaturas tan frágiles como los pajaritos veremos con facilidad que viven en un constante esfuerzo por conseguir alimento para ellos y sus crías. Y es que esa es la norma natural para la sobrevivencia, te esfuerzas y obtienes resultados positivos. En cambio, el sujeto tipo saco de papa que se tira en un sofá y espera que le llueva el maná del cielo, cuando lo examinas te encuentras con su sentido de frustración y su sentido de poca valía. 

 
Eso de que al nene(a) hay que darle lo que quiera porque “yo tengo los recursos para complacerlo(a) en lo que sea”, le va a explotar en la cara al nene(a) y a sus padres en cualquier momento. Imagínate a un chico(a) haciendo una fila en la Universidad de Puerto  Rico para conseguir un boleto para una clase, o haciendo fila en un banco un día quince o treinta del mes, me refiero a un individuo acostumbrado a que sus padres respiren por él o ella, se tiene que sentir miserable. Ello así porque no están acostumbrados a sacrificarse ni a esperar.
En esta vida hay que fajarse de sol a sol, día a día para poder ser exitoso, en el sentido amplio de la palabra. Al vago y al engreído lo que le espera en la calle es rechazo y sufrimiento. Eso es así, el diseño social lo escupe.

  
La satisfacción por el esfuerzo hecho ante determinado desafío provoca en la mente de los seres humanos un torrente de validación. Saberse útil y sentir que tenemos las destrezas y el poder para vencer dificultades y para romper los problemas en trozos manejables, nos da una satisfacción enorme, satisfacción que el vago y el engreído no conocen.


En resumen, hay cosas que a los hijos y  a los adultos se les pueden dar como regalo, porque se lo merecen o porque los queremos agradar, pero eso es una cosa y otra muy distinta es vivir dándole a las personas todo lo que quieren a cambio de cero esfuerzo, “Whatever Lola Wants Lola Gets”,  no aplica en la dimensión de la realidad, salvo que le demos una vuelta a ese título de la canción y nos encontremos que Lola puede verse ante la fatalidad de creerse que el mundo gira a su alrededor, cuando en verdad no es así…eso es un engaño terrible que nos puede tirar de bruces al precipicio del desencanto. Un abrazo, Dr. Cintrón Opio, contáctame en angelcintron@yahoo.com

sobre el autor

Ángel Cintrón Opio El doctor Cintrón Opio es un educador en el área de la cognición. Realizó estudios en varias universidades, entre ellas la Universidad de Puerto Rico,...

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