Pablo A. Jiménez
16-Jun-2009

Un llamado a la acción

Puerto Rico atraviesa por una grave crisis de valores. Una de las manifestaciones más claras de dicha crisis es la actitud de la gente hacia el trabajo. Con tristeza, debemos reconocer que muchas personas puertorriqueñas han desarrollado una actitud cínica hacia el trabajo. Algunas han dejado de trabajar, convirtiéndose en desempleadas profesionales. Otras continúan trabajando, pero demuestran poco empeño en su labor.

Esta mala actitud hacia el trabajo se expresa de diversas maneras. En ocasiones, se manifiesta de manera verbal, con frases tales como "esto es pa’ treinta años". En otras ocasiones, se manifiesta por medio del ausentismo y la rudeza en el trabajo. Y en aún otras ocasiones, se manifiesta por medio de una vida dedicada al ocio o, lo que es peor, al crimen.

Yo entiendo que la Iglesia puertorriqueña debe hacer todo lo posible para frenar esta crisis de valores. Ese deseo de atajar la crisis que nos azota proviene de nuestra fe. La Iglesia debe responder a la crisis social que arropa a Puerto Rico porque Jesús nos manda a hacerlo.

En la Biblia encontramos palabras pertinentes a esta hora; palabras que nos llaman a la acción. Mateo 9, desde el versículo 35 al 38, dice lo siguiente en la versión Reina-Valera Revisión 1995: (35) Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (36) Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. (37) Entonces dijo a sus discípulos: "A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. (38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies."

De manera profética, este pasaje bíblico describe la condición social de Puerto Rico, donde las multitudes están tan desamparadas y dispersas como las ovejas que no tienen pastor. Podríamos hacer una larga lista de males, que ciertamente servirían como evidencia a favor del juicio de Jesús. Por ejemplo, podríamos hablar de:

1. La cantidad de niños y niñas quienes se crían sin padre,

2. Los niños y niñas que han quedado al cuidado del abuelo,

3. Las decenas de miles de personas adictas a las drogas y al alcohol,

4. El aumento en el crimen,

5. La cantidad de asesinatos que ocurren en Puerto Rico durante el año,

6. El desempleo, el sub-empleo y la economía subterránea,

7. Y la gran cantidad de niños y niñas que no planean estudiar oficio alguno.

Empero, no vamos a discutir esos temas. Prefiero enfocar en las estrategias que Jesús sugiere para lidiar con la crisis.

En términos generales, Jesús responde a la crisis haciendo un llamado a las vocaciones. Esto es, Jesús llama a la Iglesia al servicio cristiano. Nos llama a servir, por el gozo que da el ayudar a las personas que están en necesidad. Ese llamado emplea tres estrategias que detallamos a continuación.

1. Necesidades vs. Recursos: La primera estrategia es reconocer que las necesidades siempre serán mayores que los recursos disponibles para responder a ellas. Ese principio lo encontramos en la frase que dice "la mies es mucha, pero los obreros pocos". Esto implica que tenemos que usar nuestros recursos sabiamente. Debemos usarlos de manera estratégica para maximizar el impacto de nuestro trabajo.

2. El poder de la oración: La segunda estrategia es la oración, pues Jesús nos manda a rogar "al Señor de la mies" que envíe suficientes obreros para responder a la necesidad de recoger la cosecha. Es por medio de la oración que encontramos la sabiduría necesaria para tomar las decisiones difíciles y el sentido de dirección necesario para avanzar la misión cristiana.

3. El reclutamiento de obreros: La tercera estrategia es el reclutamiento de obreros. Jesús sabía que sus palabras serían repetidas de generación en generación, inspirando así a miles de personas a dedicar sus vidas al servicio cristiano.

Espero en Dios que estas palabras de Jesús de Nazaret inspiren a la Iglesia puertorriqueña a tomar acción. Nuestro pueblo necesita que la Iglesia ayude a las nuevas generaciones a soñar, a trazar metas personales y a trabajar duro por el bienestar de Puerto Rico. De otro modo, seguiremos siendo una multitud de ovejas sin pastor.

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El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. Para contactar el Rev. Jiménez, o ver varios de sus escritos, grabaciones de audio o vídeos, visite www.drpablojimenez.com.

sobre el autor

Pablo A. Jiménez

El Dr. Pablo A. Jiménez Rojas es un ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) [ICDC]. Nacido en la ciudad de Nueva York, se ...

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