Se quedaron varados, y no aquí al ladito, sino nada más y nada menos que en Madrid, España. El grupo de boricuas que con tanta ilusión compró una excursión a Mena Tours, una agencia de viajes local, se enteró luego de cruzar el charco que esa agencia se había ido a la quiebra. Triste la situación de tantas personas (más de 150), muchos de los cuales ahorraron por años para el viajecito de su vida.
Dentro de toda la crisis que se formó con esta noticia, el rayo de esperanza es que a ellos les cubrirá la Póliza de Error y Omisión que tenía Mena Tours, un requisito para poder establecer una agencia de viajes en Puerto Rico. Eso quiere decir que a su regreso estos viajeros deberán ir derechito al Área de Transportación Turística de la Compañía de Turismo de Puerto Rico a poner su querella e incluso poner una en la Policía.
También deberán notificar a la agencia aseguradora. Los que tenían viajes comprados con esa empresa y aún no han salido de la Isla, deben llamar a los hoteles, aerolíneas y operadores de tours en el destino a visitar, y confirmar que tienen esos servicios pagados, antes de arriesgarse a salir de Puerto Rico. A ellos también los ampara la póliza.
Los comentarios a los foros han sido muchos, y la solidaridad, enorme. Muchos viajeros se identifican con la frustrante situación pero hay que aclarar que esto no ocurre con frecuencia, al menos en Puerto Rico, y mucho menos con una agencia de viajes local. ¿Por qué? Porque éstas tienen regulaciones estrictas y fiscalización de la Compañía de Turismo, lo que hace que los viajeros puedan reclamar en caso de no recibir el servicio o tener algún problema con su viaje en que esté involucrado la agencia.
El escenario hubiera sido totalmente distinto si compraban a una empresa del exterior. No les aplica querella en Puerto Rico, aunque lo hayan defraudado y las autoridades locales no tendrían jurisdicción. En ese caso el viajero se las tiene que arreglar directamente con la agencia a quien compró.
Ojalá que la situación no se repita, pero la moraleja detrás de esto es que, definitivamente, hay que comprar un seguro de viajes… ¡para ir a la segura! y siempre tener un plan B, a nivel económico. No se puede viajar con los chavitos contados, o al menos sin asegurarse de tener una tarjeta de crédito que lo respalde si tiene una emergencia. En lo que resuelve y regresa a la Isla podría tener que gastar unos cuantos dólares.
¿Has pasado una experiencia similar? ¿Cómo lo resolviste y quién te ayudó?
