Si alguien quiere 'joder' con el BSN que hoy día dirige el licenciado Carlos Beltrán, lo que tiene que hacer es impugnar los cinco campeonatos que ganaron los Cangrejeros de Santurce con la ayuda del centro Jeffrion Aubry.
Solamente para ver qué pasa, cómo se resuelve el caso. En realidad sería interesante ver la resolución del mismo.
Y es que, aunque no fue su culpa, 'Jeffrey' Aubry jugó en el BSN siendo 'un chivo', cuando la regla de la liga no permitía jugar en el torneo local a los bisnietos.
Porque resulta ahora que Aubry es bisnieto y no nieto como se pensó por más de una década en Puerto Rico.
Así, siendo nieto, sí podía jugar del 2008 para atrás. Pero siendo, bisnieto, 'nacarile del oriente'.
No fue hasta este actual torneo que el BSN abrió sus puertas a la participación de bisnietos de puertorriqueños nacidos fuera el país, a la misma vez que la FIBA anunció meses atrás que abrió sus puertas para que los nietos de nativos, pudieran representar los colores del país de sus abuelos.
Aubry, de 31 años y nacido en Queens, Nueva York, estuvo cargando una maleta llena 'de mala suerte' allá para el 1999, cuando tuvo la oportunidad de representar a Puerto Rico en el torneo de basket de los Juegos Panamericanos de ese año que se celebró en Winnipeg, Canadá.
Pero, según me cuentan, el coapoderado de los Cangrejeros de Santurce, el licenciado Ricardo Carrillo, le planteó a la alta gerencia del Equipo Nacional y a su delegado en aquel entonces, Angel Toro, que Aubry tenía la necesidad de operarse una rodilla lastimada por lo que no debía hacer el viaje.
El resultado de la acción fue que Aubry siguió jugando con Santurce y se privó de obtener la ciudadanía deportiva internacional boricua, ya que después de ese torneo la FIBA cambió la regla mundial y le negó participación en los equipos nacionales a los nietos.
Aubry, un centro de 6'11”, ganó campeonatos nacionales en el BSN con los Cangrejeros en el 1998, 1999, 2000, 2001 y 2003.
Alguien sí quiso protestar el status de Aubry a principios de ésta década. El entonces apoderado de Ponce, Che Torres, como que se olió algo raro. Pero, o no supo presentar su caso, o le pasaron la aplanadora. Hetin Reyes era el presidente de la Liga en el 1998-99 y Henry Neumann inició la década del 2000.
Es cierto que Aubry no jugó mucho en sus primeras temporadas, 'Piculín' Ortiz le robó tiempo y espacio al joven canastero. Pero, se pulió viendo al 'Picu' y de hecho, ya en el 2001 y 2003, vio mucha más acción con los palancudos.
Desde el 2005 su juego se elevó a otro nivel. Eso fue cuando llegó a los Leones de Ponce, con los que estuvo hasta el 2008. Es cierto. No ganó ningún campeonato, pero se convirtió en un centro sólido en la liga y por los pasados tres años ha jugado como refuerzo en Argentina.
Este año, en el 2009, Ponce lo cambió a los Capitanes de Arecibo, en un canje que trajo de regreso a casa al armador Bobby Joe Hatton, y Arecibo recibió a Aubry y al armador Wilfredo Pagán.
Y el 2009 pareció darle otra bofetada al joven veterano jugador, quien en meses cambió su status en el BSN. De nieto pasó a ser bisnieto, cuando todo el mundo pensó que ante la regla de la FIBA, por ser nieto, Puerto Rico podía utilizar ahora los servicios de Aubry como centro.
No pudo ser. Y como bisnieto sigue jugando. Nadie ha cuestionado su actual status.
Iniciando este año con los Capitanes, Aubry y el equipo como que no cuajaban. Arecibo rompió inconsistente y la química entre Aubry y el refuerzo Marcus Fizer como que no se daba en esas primeras semanas del campeonato.
Un centro como Aubry no era el jugador ideal para acompañar a Fizer, un delantero fuerte y anotador, al que Aubry le ganaba en velocidad al regresar al puesto defensivo.
Además, Fizer no llegó bien del todo en cuando a salud se refiere. Una lesión lo molestó todo el año y nunca pudo recuperar al ciento por ciento.
Así, la salida de Fizer de Arecibo, como a las tres semanas del torneo y la llegada del refuerzo panameño Danilo Pinnock, un tipo de jugador distinto a Fizer, le abrió otro mundo y un abanico distinto de acción a Aubry y su juego comenzó a aflorar de forma distinta.
Rebotes ofensivos y defensivos, puntos, tapones y cortes de balón. Además le tocaba bailar todas las noche con el más feo, el otro hombre grande y fuerte del equipo contrario, y no se amilanaba.
En junio del 2007, el compañero reportero de deportes de El Nuevo Día, Luis Santiago Arce, entrevistó a Aubry, puntal en la pintura para los Leones de Ponce.
“Sólo trato de limpiar las tablas, establecer presencia en la pintura y ayudar a que mis compañeros estén sueltos para que hagan lo que mejor que saben hacer, que es correr... esto es lo que hago bien y sólo trato de concentrarme en eso”, puntualizó Aubry, consciente de que no era figura primaria en el ataque sureño.
“Cuando llegan oportunidades de anotar y hacer otras cosas trato de sacarle provecho, pero si los rebotes están ahí, voy a buscarlos; y si la gente ataca el canasto, trato de llegar frente a ellos a bloquear o cambiarles el tiro. Ése es mi tipo de juego y ahora tengo más oportunidad de hacerlo y trato de aprovecharla al máximo”, agregó.
Lamentó, sin embargo, que por ser nieto de boricuas no pudiera jugar en el Equipo Nacional. “Ésa es una gran desilusión. Era mi meta cuando vine por primera vez a Puerto Rico y estuve cerca de lograrlo en el 2002, pero las cosas no se dieron y ahora sólo tengo que seguir trabajando a ver si puedo ganar otro campeonato”, concluyó en la entrevista.
Y ahora, en el 2009, el centro Jeff Aubry ha demostrado consistencia a lo largo del año y al día de hoy, 19 de junio, los Capitanes marchan en el puntero de la liga.
A ley de una semana para que termine el torneo, el jugador bisnieto atraviesa por su mejor campaña en la historia del BSN, y tiene números que lo impulsan a ser seleccionado el MVP de la Liga.
Es líder en rebotes capturados y rebotes ofensivos reclamados en la temporada con 155 rebotes defensivos y 122 capturas ofensivas para un total de 275 recuperaciones para una media de 11.5 rebotes amén de 10.7 puntos por cotejo.
Su rival más cercano al premio debe ser el centro de Quebradillas, Peter John Ramos, centro regular del Equipo Nacional. Este promedia 16.0 puntos y 10.4 rebotes por juego.
Pero, a mi juicio, el jugador bisnieto, debe ser el premiado. El MVP. Su consistencia en el juego ha cargado a los Capitanes.
Puede que haya ganado cinco campeonatos como 'chivo' con los Cangrejeros, pero ahora aparenta estar en ley. No puede representar a Puerto Rico a nivel internacional, pero Jeffrey Aubry ha ido dejando su huella en el basket del BSN.
Una sortija legal con los Capitanes y un trofeo de MVP en el BSN en el 2009, pudieran ayudarlo a sobrellevar tanto sinsabor y aquella maleta de 'mala suerte' que cargó en el 1999.
