La primera vez que leí semejante cosa, me parecía algo raro... Llamarle “Papi” a Dios.
El autor del libro que hace esta recomendación, lo hizo invitando a que hagamos la prueba. Como si fuera un ejercicio.
Por eso me sentí raro. No por la palabra utilizada, pues la Biblia nos muestra con múltiples ejemplos a través de Jesús, cómo el Señor siempre dependía del Padre y cómo se acercaba a Él en oración en todo momento.
Pero no fue hasta que el libro estudiado me aclaró que la palabra Abba, es el equivalente a lo que en nuestro idioma significa papi, que pude ver más claro, con cuanta confianza Jesús se dirigía a nuestro Dios.
Así que lo intenté. Casi no me atreví. El autor lo advirtió. Hágalo. Llámele así a Dios cuando le ore. Él está cerca. Una de sus características es que es un Dios omnipresente. O sea que está en todas partes.
Pues por lo tanto, si está en todas partes y nos ve, ya tenemos algo adelantado. ¿No creen?
Así que no es alguien lejano. ¿Por qué tratarlo como si fuera un Dios lejano? Bueno, quizás la religión nos ha enseñado eso incorrectamente.
Pero Jesús nos enseñó con su ejemplo a ver a Dios como ese Padre que está ahí para acudir a Él en todo momento. Cuando lo necesitamos, pero también aunque no tengamos una urgencia. Porque Él necesita y quiere que le busquemos. Así como tu papá biológico esperará que hoy lo visites en el Día de los Padres.
¿Te animas a llamarle “papi” a Dios?
Yo me atreví. Y pensaba que no sentiría nada. Pero me equivoqué.
Me sorprendí cuando, cerrando mis ojos y hablándole a Dios en mi mente, al llamarlo papi casi automáticamente también salieron dos palabras que no planificaba decirle en ese momento. Lo llamé “Papi”, y no pude refrenar el deseo de decirle también, “te amo”.
Y mi Papá que está en los cielos, pero que también está en todas partes conmigo, me respondió. No con palabras esta vez. Si no con el sentimiento de ternura que me sobrecogió después de decirle “Papi, te amo”.
Fue como si me hubiera abrazado, cual padre que abraza a su niño y le da un beso al acostarse.
Hágalo usted también. Oremos para que no sólo por una vez o una sola ocasión en particular, sino que siempre le llamemos así.
Pero no se confunda. No se trata sólo de llamarle así. Se trata de acercarnos más a Él. Si nos acercamos, actuaremos, viviremos y hablaremos como Él nos manda. Y no nos causará malestar obedecerlo en todo.
Para llamarle así hay que ser hijos. Y si somos hijos, entonces no será difícil llamarlo. Tampoco obedecerle.
Recuerden que “Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15)
![]()

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Universidad de Puert...


| Páginas: 1 2 3 | Next |


Por Antolín Maldonado Ríos Que diferente es el amor del Dios Padre. Por más que lo queramos negar, no podemos esconder que en nuestro interior siempre hay un deseo egoísta de recibir algo a cambio cuando le demostramos amor a alguien.Hemos aprendido a amar condicionalmente; a amar dependiendo de có...
Por Antolín Maldonado RíosUna de las terribles consecuencias del miedo o el temor, es que te puede hacer distorsionar la realidad y hasta dudar de tus propias capacidades. Y lo que es peor, puede exponerte al peligro, porque el miedo neutraliza de tal manera que no te deja escapar o ponerte a sal...
Por Antolín Maldonado Ríos Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. (2Timoteo 1:7) No pretendo presentarme como el más valentón, porque hay situaciones, como la que está atravesando Puerto Rico con tanta criminalidad, que si las analizo en términ...
Por Jaime Torres TorresDías atrás caminé por la orilla de la playa de Luquillo, desde el Balneario La Monserrate hasta Costa Azul y La Pared.A medida que aligeraba el paso, calentando mi cuerpo, aspirando aire puro y liberando mi espíritu, me enfoqué inevitablemente en el deslumbrante paisaje del c...
Por Antolín Maldonado Ríos Dios quiere usar lo poco que tengas. Por pequeño que parezca tu talento, o por insignificante que creas que es tu habilidad, Dios quiere demostrarte que para Él eres importante tú y lo que puedas hacer por Él.¿Qué de maravilloso hubiera tenido alimentar a 4,000 ó 5,000 pe...
| Páginas: 1 |
