Puerto Rico celebra hoy el día de los padres en medio de una profunda crisis económica y social. En cierto modo, podemos afirmar que esta es una crisis sin precedentes, dado que hoy los problemas financieros se conjugan con una crisis de valores. Es decir, ni tenemos suficiente dinero para vivir adecuadamente ni sabemos como vivir adecuadamente.
Empero, en medio de esta crisis hay hombres que perseveran en la práctica de la justicia. Hombres que saben amar a Dios y a sus familias. Y hoy queremos celebrar a esos hombres de buen corazón, sabiendo que Dios bendice a quienes perseveran en hacer el bien. Y como base para nuestra reflexión, tomaremos el Salmo 1, que dice lo siguiente de acuerdo a la versión Reina Valera Revisión 1995:
(1) Bienaventurado el varón
que no anduvo en consejo de malos,
ni estuvo en camino de pecadores,
ni en silla de escarnecedores se ha sentado,
(2) sino que en la ley de Jehová está su delicia
y en su Ley medita de día y de noche.
(3) Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
que da su fruto en su tiempo
y su hoja no cae,
y todo lo que hace prosperará.
(4) No así los malos,
que son como el tamo que arrebata el viento.
(5) Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio
ni los pecadores en la congregación de los justos,
(6) porque Jehová conoce el camino de los justos,
mas la senda de los malos perecerá.
El Salmo 1 es mucho más que un poema religioso. Por su ubicación, sirve como prólogo o introducción a todo el salterio. En este sentido, podemos afirmar que para comprender cualquiera de los otros salmos, debemos leer este salmo primero.
El tema central del Salmo 1 es la bendición que Dios concede al hombre "justo", es decir, al creyente que practica la justicia en todas sus relaciones. El hombre justo puede actuar con justicia porque ama las enseñanzas divinas y medita en ellas continuamente. Esas enseñanzas le capacitan para resistir las tentaciones y los ataques del mal.
El salmista emplea una técnica literaria para comunicar su idea central: la comparación. El poeta contrasta al hombre justo con el hombre injusto. El salmista presenta tres puntos de contraste: (1). La calidad de vida: Mientras el hombre que persevera en el bien es bendecido por Dios (v. 1a), quien persevera en la maldad se dirige a la muerte (v. 6b). (2). La comunidad: Mientras el hombre justo opta por alejarse de las comunidades que practican la maldad (v. 1b-d), el hombre injusto no tiene la calidad moral necesaria para participar en la congregación de personas justas (v. 5). (3.) El fruto: Mientras el hombre que persevera en la práctica de la justicia es como un árbol plantado junto al río (v. 3), el hombre injusto es comparable a la paja que se lleva el viento cuando se limpia el grano (v. 4).
Este contraste es tajante, dado que una persona no puede perseverar en el bien y en el mal a la misma vez. El salmista entiende esto bien, implicando que todo ser humano debe escoger entre la práctica de la justicia y la vida de maldad.
Puerto Rico necesita de hombres que estén prestos a escuchar las palabras del salmista y a aceptar el desafío que Dios les lanza a través de este salmo. Puerto Rico necesita de hombres—de varones—que opten por practicar la justicia en sus vidas.
Puerto Rico necesita de hombres que se deleiten en meditar en las enseñanzas divinas para aprender a vivir de acuerdo a los valores del reino de Dios.
Puerto Rico necesita de hombres que tomen una opción por la justicia; viviendo de manera agradable a Dios en todos los niveles de la vida (personal, familiar, profesional, comunitario y espiritual). Quien tome esta opción será llamado bienaventurado.
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El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. Para contactar el Rev. Jiménez, o ver varios de sus escritos, grabaciones de audio o vídeos, visite www.drpablojimenez.com.
