Los amigos se pueden escoger, más la familia no se puede negar, reza un refrán viejo que aprendí de niño. Pensando un poco en las reacciones que ustedes los lectores me han hecho llegar a lo largo de estos diez años en los cuales he escrito para El Nuevo Día, he llegado a la conclusión de que la gente está ávida de escritos que los orienten en la dirección de vivir una vida más significativa y menos traumática y enigmática. Partiendo de esa necesidad-revelación, he decidido escribir una columna que atienda la línea fina que divide el sufrimiento inevitable de ese tipo de sufrimiento que nos echamos encima y que muy bien pudimos haber esquivado.
Es verdad que nadie está en los zapatos de la otra persona y que es muy fácil juzgar sin conocer a fondo los motivos que llevan a una persona a sostenerse una relación maltratante, a convertirse en una adicto a medicamentos, a beber licor de forma desenfrenada y/o a vivir una vida sexual promiscua e irresponsable. Nadie sabe realmente cuál es el fundamento sobre el cual se monta la disfunción de cada quien, en cambio esta columna no está dirigida a los que juzgan nada más, sino a los que de algún modo sienten que han perdido el control sobre algunos aspectos de sus vidas y necesitan un remezón que los haga conscientes de buscar ayuda y aceptarla, ya que ello es el mejor regalo que cualquier ser humano puede hacerse a sí mismo, cuando sus asuntos emocionales, o conflictos de relaciones no están en equilibrio.
Todo parte de la presencia o carencia de balance o equilibrio. A una persona con una autoimagen positiva, que se valora a sí misma y que realmente no depende de la validación del juicio ajeno para funcionar, se le hace realmente difícil dejarse maltratar o entrar en conductas nocivas a su salud física o mental. En cambio cuando hablamos de alguien que desdichadamente ha tenido una niñez conflictiva, o que procede de un hogar violento e inseguro, que viene del maltrato, del abandono, de la burla, del desamparo, de la inseguridad, de la falta de un hogar nutritivo y feliz, de sentirse menos que los demás, entonces estamos hablando de una persona con ricas posibilidades de vivir una continuidad de esa tragedia que le precede.
La muerte de Michael Jackson, probablemente el ser humano más imitado y admirado, por lo menos dentro de la dimensión artística, es un retrato en blanco y negro de lo que aquí planteo. Este ser humano, quien nadie duda era un ser dulce, bueno y súper talentoso, vivió una de las existencias más tristes, atropelladas y solitarias que la esfera pública pueda recordar. Ese muchacho…con un talento tan fuera de lo común, ¿cómo es posible que haya sido tragado por la adicción a drogas recetadas, por deudas inimaginables, y por conductas que tengo que condenar aunque le admire, cómo es posible se preguntarán muchos?, pues la contestación a esa pregunta no es simple pero tampoco es tan difícil de contestar.
La mente del ser humano se distorsiona y se enferma cuando los que se suponen les protejan, les fallan y les hacen sufrir innecesariamente. Digo innecesariamente pues si el padre y la madre pierden sus trabajos y por un tiempo la familia la pasa muy mal incluyendo la carencia de comida, ello es algo sobre lo que hasta cierto punto no tenemos control, pero dolor innecesario, maltrato, privar a unos niños de una niñez para explotarlos económicamente y usarlos como medios para generar dinero, eso es infame… y eso es lo que ocurrió con Michael Jackson y con millones de otros Michael Jackson varones y hembras que son invisibles porque no han tenido su visibilidad y fama.
Lo que es sufrimiento inevitable, es inevitable, aunque sea trágico y lo veamos como injusto. Este es el caso de una enfermedad de un niño, una muerte trágica, un desastre natural, la muerte del amor en la relación de pareja, la partida de un ser amado a otro país porque así lo ha elegido, pero agregar sufrimiento por razones que podrían evitarse o manejarse, eso también es infame. Por eso es que siempre repito, si te ves caminando por la ruta de la destrucción, busca ayuda inmediatamente, no esperes a que la dependencia a la coca o al alcohol te trague, no esperes a que esa aberración sexual siga escalando, no esperes a que el casino te siga comiendo la vida y la comida de tus hijos, no permitas que la infidelidad siga mondando la piel de tu felicidad, para, busca ayuda, para, para , detente, estás a tiempo, lo inevitable es inevitable pero que triste sería que la tu vida se fuera por un despeñadero por razones que son puramente innecesarias. Un abrazo, Dr. Cintrón Opio, contáctame en angelcintron@yahoo.com

El doctor Cintrón Opio es un educador en el área de la cognición. Realizó estudios en varias univers...


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