Raymond Pérez
29-Jun-2009

Pecado marihuanero

 El catcher boricua de los Cachorros de Chicago, Geovanny Soto, días atrás soltó un paquete grande.

Un 'muerto' que lo molestaba, que le tenía la mente en baja, que le hacia cosquillas a su autoestima y provocaba que no pudiera sacar la varilla como todo un toletero de liga grande.


 Después de todo, Soto es un Todos Estrellas en la  Liga Nacional y en la pasada campaña  cargó con el premio de Novato del Año, jugando en la receptoría.


  Soto, de 26 años, tuvo una  temporada de ensueño como novato. Terminó con promedio de .285 con 23 jonrones  y 86 impulsadas. Además conectó 35 dobletes.


 Así que en el mundo real para un jugador de segundo año en las Mayores, las expectativas eran al menos similares, por no decir mejores.


Esto si no caía en el llamado 'maleficio de segundo año', como lo hicieron y lo harán algunos galardonados con el premio.


  Y Soto, a la fecha del 2 de junio pasado, parecía ser uno de esos que los atacó el 'sophomore jinx' luego de un primer año espectacular.


El compañero de la sección de Deportes de El Nuevo Día, Rubén A. Rodríguez, le dejó saber a la fanaticada que Soto aparentemente había sido atacado por  dicho mal en un artículo de su autoría publicado en ese primera semana de junio.


Un promedio de .216, con un jonrón y 12 empujadas eran las razones de peso que esgrimió el veterano reportero para decir, que luego de casi un mes y medio de campaña, a Soto le dio el frío olímpico del segundo año.


En su primer año, para esa misma fecha el 2 de junio, el catcher boricua bateaba .296 con cuatro jonrones y 18 remolcadas.


Pero, era otro caso, al parecer lo que atormentaba a Soto y no era precisamente que los  lanzadores de la Liga Nacional ya le hubieran tomado la media como bateador.


 

Era un secreto, a medio voces. Soto lo sabía, alguna otra gente lo sabía, es posible que sus compañeros  del equipo de Puerto Rico que jugaron  en el Clásico Mundial de Béisbol de marzo pasado lo sabían y los directivos de MLB también sabían del asunto.


Pero, no era un asunto público y es posible que Soto iniciara jugando este año en las Mayores con la presión de saber que había alguna gente hablando a sus espaldas, como queriéndolo señalar, y es que en un mundo de rumores, su atención y enfoque al juego pudo haberse sentido perdido.


El secreto se descubrió días atrás.


 Geovany Soto, el catcher boricua, falló  en una prueba de dopaje que se le hiciera durante el Clásico Mundial de Béisbol.


 Soto dio positivo a marihuana.


Es decir, que en el tiempo muerto, una  vez se acabó la temporada de Grandes Ligas, Soto se fumó su 'gallito', su 'tabaquito', su 'moto' o como usted le quiera decir y quedó manchado en la prueba de dopaje.


Días atrás, cuando se descorrió el velo misterioso de ese dopaje, cuando todo el mundo se enteró del asunto, Soto sin duda, se libró de una  pesada carga emocional que lo martirizaba.


 Y de inmediato se disculpó del error cometido, según un reportaje publicado por  Prensa Asociada desde Detroit.


“Reconozco mi comportamiento inadecuado, y le quiero asegurar a mis fanáticos y mi familia que esto fue un incidente aislado”, dijo. 


“No digo esto para minimizar o justificar mi conducta, y entiendo completamente las ramificaciones de mis acciones. Acepto y aceptaré todas las consecuencias. Estoy totalmente dedicado al juego de béisbol y me disculpo con mis compañeros por cualquier distracción que les pueda causar”.

El equipo de Chicago aseguró que es la primera vez que un examen antidopaje realizado al jugador arrojó positivo. Además respaldó al jugador y creyó la versión de Soto sobre que fue un incidente aislado y un mal paso de juicio.


  Desde que se dio a conocer la noticia sobre el positivo de Soto, el jugador parece ser otro con su madero. Lleva cuatro jonrones, con ocho impulsadas.


Ahora sus números, al 29 de junio, reflejan un promedio de .226, con siete jonrones, 24 impulsadas y 17 anotadas y todo apunta a que dejará atrás 'la maldición de segundo año'.


Sí señor, Geovany Soto dejó saber que cometió un error de juicio, que legalmente es castigable sea en jurisdicción local  o en algunos estados de Estados Unidos, y con ello se 'quitó un mono' de encima.

 Dejó caer 'un muerto' que lo atormentaba, un paquete pesado... y ahora, a los 26 años, debe apuntar en reenfocar su carrera y no caer en el abismo en que han caído otros peloteros de Grandes Ligas al coquetear con las drogas.

sobre el autor

Raymond Pérez

Raymond Pérez es un periodista puertorriqueño que lleva ejerciendo la profesión desde el 1982.

Nació en Fajardo, pero se crió y vivió...

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