Sucedió la semana pasada, en una clínica suiza a los pies de los Alpes.
A los 84 años se había quedado casi ciego y quizás eso no hubiese sido tan doloroso para él como la perdida de la audición, luego de toda una vida en la que la música fue su razón de ser.
Su esposa - una ex bailarina y coreógrafa de 74 años y con quien estuvo casado por más de medio siglo- tenía un cáncer terminal y ambos sabían que habían iniciado un desesperanzado vaivén a hospitales y consultorios médicos que sólo terminaría -luego de mucho dolor- en el cementerio.
Durante más de sesenta años, él -el maestro Edward Downes- fue director de orquesta en Inglaterra, en especial de la del Royal Opera House y la Filarmónica de la BBC, con ella -Joan, su esposa- como asistente.También dirigió en Australia.
Hace unos días ambos viajaron a Suiza. Ahí, al pie de los Alpes, el viernes pasado se levantaron muy temprano, desayunaron, leyeron el periódico, se dieron un beso y salieron juntos a una clínica en los suburbios de Zurich.
No fueron en busca de una cura a sus males. Sabían que ahí les esperaba la muerte. Unas horas después ambos fallecieron. Juntos y en paz. De acuerdo a su voluntad, sin dramas.
Los hijos de la pareja dijeron que sus padres fallecieron el viernes “plácidamente, bajo circunstancias de su propia elección”, en una clínica operada por el grupo Dignitas.
“Luego de 54 años felices juntos, nuestros padres decidieron terminar con sus propias vidas en lugar de seguir luchando contra serios problemas de salud”, dijeron el hijo y la hija de la pareja, Caractacus y Boudicca, en un comunicado.
“Nuestros padres vivieron al máximo y se consideraban extremadamente afortunados de haber tenido vidas tan gratificantes, tanto profesional como personalmente”, añadieron sus hijos.
El parte de prensa de la AP señala que Downes ingresó a la Opera Real de Londres en 1952 como empleado subalterno y que su primer trabajo fue como apuntador de la soprano Maria Callas.
Su debut como director con la compañía fue al año siguiente y llegó a ser director musical adjunto.
A lo largo de su vida mantuvo fuertes lazos con la Opera Real, para la cual dirigió 49 óperas distintas en más de 50 años.
También estuvo asociado durante décadas con la Orquesta Filarmónica de la BBC, de la que fue director principal y luego director emérito.
Downes era conocido por su apoyo a compositores británicos y su pasión por Prokofiev y Verdi.
En los 70 llegó a ser director musical de la Opera Australiana, y dirigió la primera presentación en la Casa de la Opera de Sydney en 1973.
Luego de leer la noticia, entre a I-Tunes, hice una búsqueda por “Downes” y me encontré con una nutrida cantidad de grabaciones bajo su batuta. Compré un par de ellas y mientras las escuchaba, lo imaginé en sus mejores días en el podio o, simplemente, caminando de la mano con Joan, sin imaginar que algún día ambos irían -tomados también de la mano- a morir juntos en una clínica suiza a los pies de los Alpes.
