El arresto del Dr. Henry Louis Gates Jr., director del Instituto W. E. B. DuBois para Investigaciones Africanas y Afroamericanas de la Universidad de Harvard, trae de nuevo el tema del racismo a la palestra pública.
Gates fue arrestado el pasado 16 de julio en su propia casa en Cambridge, MA. De acuerdo con los partes de prensa, una mujer llamó a la Policía para alertar que un "tipo negro" (i.e. "a black guy") estaba forzando la puerta de una casa. Sin embargo, los partes de prensa estaban errados. La dama, llamada Lucía Whalen, nunca dijo que los hombres eran negros. Por el contrario, indicó que tenían equipaje y que quizás estaban tratando de entrar a su casa. Cuando la operadora del 911 la presionó, la mujer dijo que quizás uno de los hombres era hispano. En realidad, lo que había pasado es que la puerta de entrada de su casa estaba atorada y Gates tuvo que forcejear para abrirla.
Aquí el incidente se vuelve confuso. Un sargento de la Policía llamado James Crowley llegó a la residencia de Gates para investigar la querella. Quienes no han vivido en los Estados Unidos no saben que ésta es una situación muy común. Todos los días suena alguna alarma y los oficiales de la Policía municipal deben ir a verificar si la casa está siendo escalada.
En mi caso, mientras viví en los Estados Unidos la Policía visitó mi casa en varias ocasiones, siempre por falsas alarmas. Al principio me miraban con alguna sospecha, pero pronto veían las fotos de la familia en las paredes, constataban que yo era el residente y se iban. Nunca me pidieron identificación y nunca me maltrataron.
El caso de uno de mis amigos fue mucho más grave. Este profesor de mediana edad llegó a su casa del aeropuerto, a donde el joven estudiante que le servía de "secretario" lo había ido a buscar. El estudiante abrió la casa y quitó la alarma. Sin embargo, en lugar de colocar el código correcto, oprimió la secuencia del código de emergencia, el código que el residente debe usar para abrir la casa en caso de un secuestro. A los pocos minutos, mientras el profesor y el estudiante tomaban café, la Policía entró con sus armas de reglamento en sus manos. Sin embargo, la situación se resolvió satisfactoriamente, sin que nadie fuera arrestado. Y esto a pesar de que la casa se encontraba en un vecindario de clase alta, donde la mayor parte de los residentes eran profesores universitarios de ascendencia angloeuropea.
Por esto, encuentro tan raro el caso del profesor Gates. El sargento Crowley debe tener la capacidad de manejar una situación rutinaria como ésta. Del mismo modo, el profesor debía saber que cualquier transeúnte que lo viera forzar la puerta podía llamar a la Policía.
¿Qué ocurrió en la casa de Gates? No lo sabemos a ciencia cierta. Lo que sí sabemos es que el policía escribió en su informe que la Sra. Whalen le había dicho personalmente que los sospechosos eran afroamericanos, lo que ella niega rotundamente. Quizás Crowley prejuzgó la situación, lo que explicaría por qué trató con rudeza a Gates.
Por su parte, parece que Gates perdió la paciencia rápidamente. Este hombre famoso, amigo personal del presidente Obama, autor y comentarista de noticias no podía creer que un sargento de la Policía no lo reconociera y, encima de eso, le acusara de robar su propia casa. Finalmente, el sargento usó un truco para que el profesor saliera al balcón, donde le arrestó. ¿Por qué un truco? Porque gritarle a una persona en la propia casa de uno no constitute delito alguno. Si desea más detalles del asunto, el portal electrónico llamado The Smoking Gun tiene copias del informe de Crowley y el de otro policía llamado Carlos Figueroa. Los informes difieren en puntos muy importantes, lo que levanta más sospechas sobre el incidente.
Como es de esperar, los cargos contra el profesor fueron desestimados inmediatamente. Gates es un hombre de mediana edad que camina con un bastón y que no presentaba peligro alguno para el policía.
Empero, nadie esperaba la controversia que surgió a raíz de este incidente. El policía arrogante se niega a aceptar que cometió un error. El profesor arrogante se niega a aceptar que cometió un error. ¿Y los comentaristas de noticias? Estos han hecho "fiesta" defendiendo a uno y atacando al otro, dependiendo de sus respectivas ideologías.
Los comentaristas republicanos, de manera casi unánime, han defendido al policía. Esto me parece increíble, dado que una de las quejas recurrentes de la ideología conservadora es que el Gobierno es tan grande que se inmiscuye indebidamente en la vida del ciudadano. Por lo tanto, yo esperaba que algún comentarista republicano defendiera al profesor del policía que lo acusó injustamente.
Los comentaristas demócratas, también de manera casi unánime, han defendido al profesor. Pero la situación explotó cuando el presidente Obama, antiguo compañero de trabajo de Gates, dijo que la policía había actuado "estúpidamente". Esto reanimó la controversia, con los conservadores acusando al Presidente de ser un enemigo de la Policía, de la ley y del orden.
Lo triste del caso es que el presidente Obama tenía toda la razón. Esta es una situación estúpida.
Y hay estupidez para repartir. Es estúpido que un policía no pueda manejar efectivamente una llamada de rutina. Es estúpido que un sargento que ofrecía adiestramientos a nuevos reclutas sobre sensibilidad étnico-racial no reconozca a uno de los expertos más importantes sobre el tema. Es estúpido que un policía que trabaja en una ciudad que gira alrededor de las universidades más importantes del mundo no conozca a los líderes de dicha universidad. Parece que Crowley no lee periódicos ni ve televisión.
Del mismo modo, ponerse a discutir con un policía armado y prepotente, aun en la misma casa de uno, es estúpido. Y es más estúpido aún salir al balcón a gritarle al policía, una vez éste ha salido de la casa.
Es estúpido que, yendo en contra de su propia ideología, los comentaristas conservadores defiendan el derecho de la policía a entrar a una residencia para acusar al dueño de la casa de ser un ladrón. Si eso no es la peor expresión del "big government", entonces ¿qué es?
Y no podemos olvidar el comentario del Presidente. Aunque tenía toda la razón, Obama cometió un grave error al usar el adverbio "estúpidamente" para describir la acción de la Policía. Sencillamente, debió usar el humor para ridiculizarla. Para reparar el error, Obama terminó llamando a Gates y a Crowley a una reunión que la Prensa denominó de manera irónica como "La cumbre de la cerveza", de la cual ambos hombres salieron sin pedirse perdón.
Ahora bien, ¿por qué un hombre tan brillante como Obama se expuso a tantos ataques usando la palabra "estupidez"? Yo no lo sé, pero tengo una teoría. Creo que Obama usó una palabra tan fuerte porque deseaba criticar solapadamente a los comentaristas racistas que cuestionan su nacimiento. Los llamados "birthers" ("birth" significa "nacimiento" en inglés) afirman que Obama no nació en Hawaii, sino en Mombasa, Kenya. De esto ser cierto, Obama estaría descualificado para ser presidente, pues la Constitución estipula que sólo personas nacidas en territorio estadounidense pueden ser presidentes (aunque los republicanos nominaron como candidato a presidente a John McCain, quien nació en la base militar estadounidense en Panamá).
Los "birthers", entre los cuales se encuentran G. Gordon Liddy, Lou Dobbs y Rush Limbaugh, no aceptan los documentos oficiales del estado de Hawaii ni las declaraciones oficiales del Gobernador de dicho estado, quien es republicano. Contra toda lógica, afirman que el Presidente es un extranjero indocumentado que debe ser deportado inmediatamente. Son tan tercos que, aun viendo copias oficiales de los documentos, afirman que son falsos.
¡Qué mucha estupidez! Y tiene que ser así, porque el racismo -la idea de que el color de la piel determina si una persona es inherentemente superior o inferior a las demás- es una soberana estupidez.
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El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. Para contactar el Rev. Jiménez, o ver varios de sus escritos, grabaciones de audio o vídeos, visite www.drpablojimenez.com.

El Dr. Pablo A. Jiménez Rojas es un ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo)...


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