Sentado casi frente a él, con una enorme mesa que nos distanciaba, me puse tan serio como él es y como en ocasiones yo, usted y todo el mundo suele ser, y le dispare a 'bocadejarro' la primera de dos preguntas que siempre quise hacerle.
“La gente dice que tú eres muy serio, que al paso saludas cuando te da la gana y cuesta caro sacarte una sonrisa..., ¿porqué?
Miguel Cotto hizo ese gesto tan peculiar suyo y amontonó los labios, arqueó sus cejas metrosexuales y me miró entre serio y sonreído. No se puso bravo ni hostil, entiendo que respetó mis años y mis doscientas cinco libras de peso, y me contestó como si hubiese sido mi pana de toda la vida.
Su respuesta tal vez haría morir de la risa a la Asociación de Payasos de Puerto Rico, quienes bien pudieran institucionar un concurso nacional para ver qué miembro del grupo le puede sacar una sonrisa a Miguel Cotto.
Además me dio una lección que espero los lectores de Vértigo Deportivo pueden manejar y captar.
“No puedes comparar mi manera de ser con la de un Félix Trinidad”, dijo el monarca welter de la OMB en clara referencia al bonachón de Tito Trinidad.
“Yo no soy así. Tito llegaba a un sitio y saludaba a todo el mundo, caía muy bien. Pero, yo soy de los que llego a un lugar y no me pongo a saludar a todo el mundo. Yo llego a un sitio y mientras menos personas me conozcan, pues mucho mejor me siento”, espepitó Cotto.
Con ese fantasma de Trinidad, el cagüeño Cotto tiene que cargar. Y es que Tito rompió el molde de los campeones boricuas y le ha dado al pueblo en general una falsa impresión de que sus campeones tienen que ser un derroche de simpatías.
Antes de Tito, por mencionar algunos, Wilfredo Gómez, Samuel Serrano, 'Chapo' Rosario, Wilfred Benítez, entre algunos campeones, no eran una 'uvita old colony'. Eran tipos difíciles para que la prensa pudiera manejarlos y eran muy desconfiados del público en general, o los llamados fanáticos. Y la gente entendía su forma de ser y los respetaba.
Con Cotto ha sido otra cosa. La gente lo critica y le exige sonrisas y saludos.
“Yo siempre he estado accesible a la prensa en Puerto Rico”, dijo Cotto en la entrevista que le realizó un grupo de periodistas deportivos de El Nuevo Día.
Su padre, don Miguel Cotto, también estuvo presente en la misma y defendió a su cría.
“Tu personalidad es tu personalidad. La gente tiene que entender eso, pero como que no puede. La gente prefiere ver a Miguel reir, vacilar con ellos, pero él no es Tito”, dijo.
Y Cotto hijo, remató el comentario.
“No soy Félix Trinidad. La persona que conoce a Miguel Cotto sabe quien es Miguel Cotto. Yo no voy a cambiar, no lo voy a hacer. Si yo estuviera participando en un concurso de belleza, entiendo que debería estar sonriendo y saludando todo el día. Pero yo soy un boxeador”, dijo el monarca.
Cotto hijo, recordó que cuando hacia carrera en las 140 libras, su humor y personalidad eran muy distintos al que presenta ahora en las 147 libras.
“Yo siempre decía que en las 140 libras mi humor no era el mejor y cuando me presentaba con hambre era peor”, explicó Cotto.
Y su padre remató con un comentario certero.
“ Aunque haya comido, aunque haya descansado, esa es su personalidad”, dijo. “Pero, si tú quieres ver a Miguel Cotto riéndose, pues hazle un buen chiste...”, sostuvo.
Con la primera pregunta ya contestada tuve un titubeo en hacer la segunda. Entonces pensando en la contestación de la primera, me imaginé en la contestación para la segunda y no la hice.
¿Qué cual era?. Aquí la comparto.
“¿Miguel...porqué siempre hablas y contestas en plural, porqué siempre hablas en nombre tuyo y el de los demás”?, quise preguntarle y me rajé.
Y es que casi me vino a la mente su contestación, después de haberme dado una tan profunda respuesta a mi primera pregunta.
“Porque me da la gana....”, eso hubiese sido una contestación certera, de un sólido argumento y directa al grano.
Y es que gente...las cosas y uno mismo son como son y punto.
