Antolín Maldonado-Jaime Torres
12-Ago-2009

Dios al volante

 Por Antolín Maldonado Ríos

Que verdades tan sencillas pero tan profundas nos revela el Padre, en muchas ocasiones con hechos de nuestro diario vivir.

Tan reciente como esta semana, luego de salir junto a mi familia a realizar unas gestiones en mi día libre, le pedí a mi esposa de favor que condujera ella mientras yo repasaba un libro que estoy estudiando.

Pero entre la lectura y varios vistazos por la ventana hacia afuera, pude percatarme de algo que ya antes había notado cuando voy de pasajero, pero en lo que no había meditado.

Casi llegando a mi residencia, pude ver por primera vez en ocho años residiendo en el sector, unas pequeñas casitas en lo alto de una montaña. El análisis automático que vino a mi mente, y que le compartí a mi esposa, es lo distinto que se ve nuestro entorno cuando vamos de pasajeros en el auto, a cuando somos nosotros los que vamos conduciendo.

Tan pronto ví aquella pequeña casita en lo alto y reconocí el factor que me permitió observarla, el Espíritu Santo me reveló una verdad paralela.

Y es que, cuando dejamos por voluntad propia que sea Dios quien dirija nuestras vidas, no tenemos entonces por qué afanarnos por lo que ocurrirá más adelante en nuestro camino, en el mañana, en nuestro futuro.

La Palabra nos hace una advertencia en Mateo 6:34 cuando nos dice: "Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal".

Pero esa advertencia, como acostumbra el Padre, va acompañada por una promesa. Justo el verso anterior lee: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".

Esa palabra, "TODAS", es muy amplia. Tan grande como es Dios, así son las riquezas y bendiciones que tiene para sus hijos cuando se someten a Él, no para andar como esclavos, sino para ser bendecidos una vez tras otra.

No tenemos que desvelarnos. Ni llenarnos de angustia. Al contrario, cuando le entregamos a Dios el control de nuestra vida, Él se encarga de dirigirnos y nosotros entonces podemos observar el 'paisaje' de todo lo que Él mismo nos ha regalado.

Podemos descansar. Descansar en el hecho de que ya Él ha preparado todo para que nos vaya bien. Pero eso sólo ocurre cuando escojemos caminar alineados con su voluntad.

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas". (Mateo 11:28-29)

El descanso al que se refiere aquí es espiritual, más que físico. Posiblemente viajas a menudo de vacaciones, y varias veces en el año te vas de fin de semana largo para descansar de tu trabajo. La pregunta es si tu alma y tu espíritu tendrán paz mientras vacacionas. O si puedes desconectarte de tus problemas así como lo haces físicamente de tu trabajo.

Como leí en un libro recientemente, Dios tiene su voluntad y nos hizo a nosotros con voluntad propia (libre albedrío). Pero su deseo es que por decisión propia, escojamos vivir obedeciéndolo y que su voluntad y la nuestra sean una sola.

Cuando el Padre tiene el control de nosotros, podemos sentir esa paz de la que habló Jesús a sus discípulos. Una paz que Él dijo que el mundo no la puede dar.

En Juan 14:27 el Señor prometió: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo".

Unos capítulos después en el mismo evangelio, específicamente en Juan 16:33, Jesús nos apercibió de que tendríamos aflicciones pero nos dio la promesa de que en Él encontraremos la paz. "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".

A qué se refería Jesús. Lo que sucede es que la paz que el mundo busca es, por ejemplo, quedar bien con todos a costa de la verdad. Es decir, que si hablamos de una relación de amigos, la persona 'A' en muchas ocasiones prefiere callar una verdad a la persona 'B', muchas veces por conveniencia propia y no por la del prójimo.

Posiblemente esa verdad lo haga libre, porque aunque lo obligue quizás a tomar una decisión radical, a asumir un compromiso serio o a enmendar un error y arrepentirse, será para su bienestar futuro y hasta lo librará de más problemas. Pero la persona 'A' prefiere callar a ver si la persona 'B' se da cuenta por sí misma, o si otro individuo le revela la verdad.

Tal vez calla porque le debe un favor a su amigo y no quiere que se vaya a ofender. O siente que nunca, por más que haga, no podrá pagarle ese favor.

Lo triste es que esa persona vivirá esclavizado por ese pensamiento, así como ese 'amigo' por no conocer la verdad.

Por eso es que la Biblia advierte, "y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". (Juan 8:32)

Performancing Metrics

sobre el autor

Antolín Maldonado-Jaime Torres

 Antolín Maldonado

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico...

ver biografía completa
blogs el nuevo día
Noticias
Deportes
Flash
Por Dentro
Noticias