Sobre $380 millones están disponibles para ayudar a las pequeñas y medianas empresas mediante el programa de Estímulo Criollo creado por el Gobierno de Puerto Rico. Sin embargo, tal y como se reportó la semana pasada en la sección de Negocios de El Nuevo Día, apenas unos 15 préstamos (que suman $1.2 millones) han sido otorgados.
Según se informó, entre las razones para la pobre acogida que ha tenido el programa hasta ahora, figuran el poco interés de la banca privada en promover la ayuda, la burocracia en la que se tienen que sumergir los comerciantes al solicitar la ayuda y la falta de orientación, así como el hecho de que la ayuda monetaria es dirigida sólo para mejorar el capital de operaciones del negocio.
Aunque a juzgar por la información publicada, se infiere que el programa no ha logrado su propósito, ese hecho no debe ser motivo para tirar la toalla.
Así las cosas, el programa se podría modificar para lograr que ese dinero fluya de manera más ágil hacia el sector de pequeñas y medianas empresas, algo que a su vez debería impactar positivamente a nuestra alicaída economía.
Una alternativa podría ser que parte de los fondos se puedan destinar también para ayudar a empresarios incipientes a crear y echar a correr sus negocios. De la misma forma en que el Gobierno creó unos vales para montar un negocio a los empleados públicos que se acogieron a la ventana de retiro voluntario, parte de los fondos del Programa de Estímulo Criollo se podrían destinar para proveer el capital inicial a aquellas ideas y planes de negocios con potencial.
Asimismo, si la banca privada no está apoyando el programa, entonces el Banco de Desarrollo Económico -entidad gubernamental que administra esta iniciativa- debe entonces tomar un rol más proactivo para que se puedan emitir los préstamos.
Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Madrid y cerca del famoso parque El Retiro me topé con un cartelón que llamó mi atención. “Para la crisis, crea una empresa” leía el mismo.
Indagué sobre la iniciativa y descubrí que la misma fue lanzada a finales del mes pasado por la Agencia Madrid Emprende (agencia de desarrollo económico de la ciudad) junto a la Asociación de Jóvenes Empresarios y la Asociación de Diseñadores de Madrid.
La campaña está expuesta en 200 puntos de la cuidad, con el objetivo de “incentivar el espíritu emprendedor entre los madrileños. En un comunicado oficial, Juan del Álamo, coordinador de Empleo y Desarrollo Empresarial para la agencia, explicó que el objetivo es animar a los ciudadanos a ver el emprendimiento “como una forma de plantar cara a la coyuntura y de hacerse dueños de su propio destino”.
Sin embargo, la iniciativa ha encontrado sus detractores. Un blog de negocios en España, (Blodico), criticó la iniciativa recibiéndola con cierto esceptisismo. “Dudo profundamente que 200 muppis publicitarios con ese eslogan animen a nadie a montar una empresa”, indica la nota en Blodico. También critica el gasto en inversión publicitaria (el cual no fue divulgado) indicando que la iniciativa se podría reforzar tal vez con un certamen de ideas de negocios.
Los cierto es que tanto en España como en Puerto Rico y en cientos de países, se gestan iniciativas para fomentar y ayudar el desarrollo empresarial.
Tal vez ninguna sea perfecta, pero lo cierto es que no nos podemos quedar de brazos cruzados y decir “ah, esto no funciona o no va a funcionar”. La clave es ejecutar las iniciativas e ir modificando de acuerdo a las necesidades que se presenten. El único constante en esta crisis económica es el cambio. De igual forma, Puerto Rico tiene que ir cambiando y modificando sus estrategias para maximizar el potencial de las iniciativas que se han creado para ayudarnos a salir del hoyo.
