Antolín Maldonado-Jaime Torres
15-Ago-2009

Él conoce nuestro camino

 Por Antolín Maldonado Ríos

 Si Jesús dirige nuestros pasos, si es el que guía nuestra vida, es porque conoce el camino.

Ya bien lo dijo a los discípulos para que nosotros también lo aprendiéramos. Él dijo en el evangelio de Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

En otras palabras, como el mismo Jesús decía yo voy al Padre, Él sabía que nosotros debemos hacer lo mismo. Después de todo, Él vino a la tierra a modelar lo que debemos hacer. Y en todo momento dio ejemplo de que lo que hablaba y hacía, era lo que el Padre lo enviaba a decir y hacer.

La Biblia nos enseña, porque el mismo Jesús lo dijo, “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. (Juan 14:7).

Por la Palabra también hemos aprendido y escuchado que Dios es amor, y luego vemos en 1Corintios 12:31 que procuremos los mejores dones del Espíritu Santo, pero, “mas yo os muestro un camino aun más excelente”, dice el Apóstol Pablo refiriéndose al amor.
 
Si Dios es amor, no podemos olvidarnos que ese caminar entonces tiene que ser en amor. Recuerden, sin embargo, que amar no es consentir. Si su hijo le hace una 'malacrianza', usted va a reprenderlo.

Al menos ese es su deber, a no ser que sea usted uno de esos padres y madres a los que les da vergüenza regañar a sus hijos en público y permiten que hagan barbaridades con la vaga promesa de que 'yo te arreglo en casa', lo cual nunca ocurre.

La Biblia es fuerte cuando advierte que esos hijos por no ser corregidos a tiempo, se convierten en vergüenza de los padres.

Para mantenerse en el camino correcto, por el que Dios quiere llevarnos, hay que saber aceptar la corrección por los errores cometidos cuando nos salimos de sus manos y de su control. Cuando somos humildes y aceptamos la correción, eso también tiene un efecto liberador para el que necesitamos primero dominio propio.

Tenemos que dominar nuestras ansias de defendernos y justificarnos en nuestro error. De levantar nuestra voz para defendernos mientras hacemos callar la voz que quiere corregirnos en amor.

Cuando nos sometemos a la correción, entonces podemos escuchar mejor y entonces recibir la sana instrucción que nos permitirá enmendar nuestro proceder y caminar por la senda correcta.

Los dejo con estos pasajes de Hebreos 12:5-10:

“¿Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige? Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor, ni desmayes cuando eres de Él reprendido. Porque el Señor al que ama castiga, y azota a todo el que recibe por hijo.

 Si soportáis el castigo, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga? Mas si estáis sin castigo, del cual todos son hechos partícipes, entonces sois bastardos, y no hijos.

  Por otra parte, tuvimos a los padres de nuestra carne que nos disciplinaban, y los reverenciábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

Y aquéllos, a la verdad, por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía, mas Éste para lo que nos es provechoso, a fin de que participemos de su santidad”.

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sobre el autor

Antolín Maldonado-Jaime Torres

 Antolín Maldonado

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico...

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