Pablo A. Jiménez
21-Ago-2009

Necesitamos una reforma de salud

Cuando regresé a Puerto Rico en el verano del 2006 viví en carne propia algunos de los problemas que afectan al sistema de salud.

Al principio, pensé que sería relativamente fácil encontrar un seguro de salud. Por un lado, creía que mi denominación tenía un plan grupal de salud en el cual yo podría participar. Por otro lado, en aquel tiempo yo tenía unos 45 años y mi historial médico, por lo menos a mi juicio, era excepcional. Fuera de algunas libras de más y un toque de asma, no tenía mayores problemas de salud. Al sol de hoy, yo no padezco de hipertensión ni de diabetes. No fumo, ni ingiero bebidas alcohólicas, ni uso drogas ilegales. Además, sólo he estado hospitalizado una vez en la vida, para una cirugía relacionada a la tiroides.

Mi primera sorpresa fue que mi denominación había eliminado el plan grupal, dado que los costos del mismo se habían vuelto prohibitivos. Eso me obligó a solicitar un plan individual.

Mi segunda sorpresa fue que el plan médico rechazó mi solicitud de plan individual, calificándome de ser un paciente de alto riesgo. ¿La razón? Porque durante mi única hospitalización se encontró una situación potencialmente peligrosa. Sin embargo, tres especialistas me indicaron que la situación estaba completamente corregida y que no necesitaba tratamiento adicional. Hoy, seis años después, el tiempo ha confirmado ese diagnóstico. La situación nunca ha recurrido, nunca he necesitado tratamiento y estoy saludable.

El rechazo de mi solicitud, según supe después, colocó mi nombre en una "lista negra" que me clasificaba como "no-asegurable". ¿Cómo lo supe? Porque un amigo que trabajaba con una compañía aseguradora me informó de mi nueva clasificación, que hacía casi imposible el ser aceptado a un plan individual.

Mis alternativas eran pocas. Algunos amigos ofrecieron incluirme en los planes grupales de sus negocios, pero rechacé sus amables ofertas porque eso implicaba mentir en la solicitud, diciendo que yo era empleado de su empresa. Además, supe de una organización que agrupa a pequeños comerciantes que estaba dispuesta a aceptarme como miembro e incluirme en su plan grupal. Claro está, la participación en dicha organización implicaba el pago de cuotas anuales adicionales.

Cuando ya estaba a punto de ingresar al plan grupal, recibí respuesta de una ejecutiva de una de las aseguradoras que me había rechazado. Esta vez, ella me escuchó con atención. Días después, me llamó para indicarme que su compañía estaba dispuesta a aceptar la transferencia de mi plan a Puerto Rico, basada en una ley federal. Tuve que actuar rápidamente, pues sólo faltaban dos días para que caducara la ventana de oportunidad para hacer la transferencia. Los otros detalles me los reservo, pero confieso que fui muy afortunado, encontrando personas que me trataron con buena fe.

Mi anécdota ilustra dos de los problemas principales con el actual sistema de salud. El primero es la portabilidad de los seguros médicos y el segundo es el rechazo de solicitantes basado en condiciones pre-existentes.

Quizás ahora puedan comprender por qué estoy convencido que es necesario reformar el programa de salud para cubrir a quienes no tienen planes médicos, incluir a quienes supuestamente tienen condiciones pre-existentes y facilitar la portabilidad de los seguros de salud.

Yo no sé si los diversos proyectos de ley que se están barajeando en el Congreso y el Senado de los Estados Unidos de América tendrán éxito. Tampoco sé si cual es el mejor. Empero, sé que es imperioso lidiar con los tres problemas esbozados en el párrafo anterior, antes que colapse el sistema de salud.

¿Qué opina usted? Le invito a compartir su opinión, comentando tanto el contenido de esta columna como los comentarios de otros lectores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. Para contactar el Rev. Jiménez, o ver varios de sus escritos, grabaciones de audio o vídeos, visite www.drpablojimenez.com.

sobre el autor

Pablo A. Jiménez

El Dr. Pablo A. Jiménez Rojas es un ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) [ICDC]. Nacido en la ciudad de Nueva York, se ...

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