Ángel Cintrón Opio
24-Ago-2009

La Fiesta de Los Metales y el Cristal

Nota:  Hablando el otro día con un niño árabe que encontré jugando con una pelota de soccer quedé impactado con una expresión que salió de su labios. El niño me dijo “ señor, los niños somos de piedras y las niñas de cristal “. Lo primero que me pasó por la mente fue que el comentario era producto de acondicionamiento machista pero al continuar hablando con él  me di cuenta de que su expresión estaba cargada de delicadeza, respeto, dulzura y admiración hacia sus hermanitas, compañeritas de clases y hacia su mamá, abuelas, tías y maestras. Entonces decidí escribir este poema que guarda en sus imágenes las cualidades de acero y terciopelo que los hombres debemos tener como el espinazo de nuestro carácter. Léelo con detenimiento y con apertura. Espero lo descifres y lo internalices.

                                     
Los metales de mi imaginación bailan valses en las plazas de las ciudades bellas. Y se funden en moldes de maderas antiguas y se trasforman en flautas de plata pura y de oro reluciente. Los metales de mi  imaginación regalan guiñadas de destellos en estallidos de luces impecables y puras.

 
Tambores de vidrio…rojos como los rubíes del África  herida por los saqueos de la historia. Instrumentos de la orquesta, tubas lloronas y lágrimas de mercurio tímido, escapan de los ojos invisibles de las ballenas musicales.
Y  burbujas de champagne que se elevan en contra de la gravedad y copas alargadas de cristales  rosados y bordes de níquel blando festejan el derroche de bombitas caramelo-trasparente.


Fiesta de poetas tímidos como las vetas de preciada consideración…que las claves del piano, románticas al fin, suspiran por la fuga de notas en láminas de platino, arpegios, fusas, conteo de tiempos y    pentagramas potasio-destellante. Que la parafina dejó de acariciar el sodio y las lágrimas de la niña enamorada, enardecidas, llamean sobre las aguas heridas de su dolor interno.


Que el mar se abrió y se dejaron ver los corales y los metales derretidos y los vapores surreales de los fríos elementos. Sopranos  dramáticas hiriendo los atardeceres de la vida con sus gritos de diosas enfurecidas. Que la guitarra del bohemio advierte el escurrir del tiempo y la ceniza de los calendarios se acumula en la corona de su cuerpo.


Fragmentos de lata, ausencia de óxido en la pureza real de los metales con experiencia. Que la luna observa absorta a los barquitos de papel y rocío, que navegan el alma cálida de los jóvenes enamorados. Y un ejército de ángeles se arregla sus cabellos con diademas doradas y cintas  azúcar verde-monte y rocío coqueto.


Pulpas de guayaba y cortinas de aluminio juguetón, adornan la mesa de los festejos de mi vida. El poeta de los contenidos de las teorías, se arrulla en melodías de violines y chelos jovensísimos  y los recuerdos se entretejen, con el amor renovado de la amada que lo mira, con ojos de amor profundo y la paz del amor seguro que derrota ejércitos y  las amenazas de las manchas de las conductas.


Galletitas de azúcar que duermen en las camas redondas que llegan de Suiza y el celofán las arropa con un cuidado esmerado, metáfora potente.


Los metales de mi imaginación bailan al atardecer con las arias de cristal que componen los emocionados. Y son brisa segura, palmeras que se mecen a pesar de sus sólidas estructuras. Que los metales se derriten de puro rubor y se revisten del vidrio delgado del amor inocente. Campanas que tañen…belleza total !!!!! Campanas que tañen…belleza inolvidable!!!!

Un abrazo, Dr. Cintrón Opio, contáctame en angelcintron@yahoo.com

  


      

    

sobre el autor

Ángel Cintrón Opio El doctor Cintrón Opio es un educador en el área de la cognición. Realizó estudios en varias universidades, entre ellas la Universidad de Puerto Rico,...

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