De niño, allá a mediados de la década del 60, ver a un 'tipo tatuao', era como ver al diablo.
En esa época, los prejuicios corrían paralelos al desconocimiento y la masa pueblerina de ordinario solía asociar a esos 'tatuaos' con criminalidad, con rebeldía, con ser marinos mercantes, soldados, marines, ex presidiarios, maleantes de la peor calaña y hasta 'chulos de prostitutas'.
Y ver a una mujer con un tatuaje...eso ni hablar.
En aquellos tiempos, abundaban los tatuajes que aludían a arrepentimiento, como aquel eterno mensaje de “Perdón Madre Mía'. Otros que se dibujaban a cuerpo de carne y piel el 'Sagrado Corazón de Jesús', o la Cruz del Calvario y unos que hasta le decían a sus amantes a través de un tatuaje que serían su propiedad eterna.
Tatuajes como “Te amaré por siempre María', o “Carmen jamás te olvidaré”, entre algunos, son inolvidables.
Banderas de Estados Unidos, la palabra Navy y Army, anclas y algunas que otras iniciales de color negro, también era sumamentes utilizadas como iconos del tatuaje en aquellos tiempos.
A los tatuados se les señalaba en los pueblos pequeños y a la hora de buscar trabajo, muchos eran discriminados por tener estas marcas, no empece a que estuvieran aptos para laborar y con un buen resumé de su parte.
Pero, los tiempos cambian, así como la gente cambió de Coca Cola a Pepsi.
A finales de la década de 1990, el boom del arte del tatuaje se apoderó de Puerto Rico y la década del 2000 vio como jóvenes y adultos jóvenes de ambos sexos, sobre todo las féminas, dejaron atrás prejuicios y complejos y se entregaron de lleno a la moda del momento: el tatuaje artístico.
El asunto, en estos días, todavía perdura.
Así, que ya es cosa normal verlos por ahí. Tatuajes en los tobillos, en el ombligo, en los muslos, hasta en la cara y en cualquier parte del cuerpo, sean hombres o mujeres. Y ya es aceptado o tolerado por la mayoría de las personas.
Y en ese 'boom', aunque un tanto tardío, cayó el campeón welter de la OMB, Miguel Cotto, quien en los últimos dos años ha entregado su cuerpo a este arte y lo usa como vitrina mundial del tatuaje artístico.
Como Cotto, el atleta, hay cientos de boxeadores, peloteros, jugadores de baloncesto, voleibol entre otros atletas, en ambas ramas, que se han tatuado su marca de fábrica. ¿Quién no recuerda a Dennis Rodman?.
Cotto ya cuenta con nueve tatuajes en su cuerpo. En la muñeca derecha lleva Filipenses 4:13 (un versículo de la Biblia que lle Todo lo puedo en Cristo que me fortalece) y en la izquierda las letras B. E. (Boricua Entourage) que también llevan varios de sus amigos, y es una marca de amistad y de unión entre ellos.
Tiene además tres símbolos chinos en el cuello. Cotto ha dicho que representaban dos “M”. Cuenta además con un tatuaje en lado derecho de su área pélvica.
“Son cosas que le dan a uno”, dijo Cotto meses atrás El Nuevo Día. Dijo además que los dos tatuajes en la zona pélvica no tienen ningún significado especial.
El resumen de sus tatuajes es el siguiente:
En la muñeca izquierda: del diseño de la serie de HBO Entourage del poster, sacó la cara de los artistas originales, y puso la de cuatro amigos, Boricuas Entorage.
En la muñeca derecha: Filipenses 4:13 (versículo bíblico).
En el antebrazo derecho: un rosario.
Tiene además un tribal que le hizo el artistas Tommy Aponte que va desde el tobillo derecho hasta el antebrazo.
En el en el cuello: MM en letras chinas (Miguel y Melissa).
En la espalda alta: sol taíno con la palabra Fearless.
En la ingle izquierdo: sol taíno con la bandera de PR.
En el bíceps izquierdo: el nombre de sus hijos.
Recientemente, Cotto se 'borró 'un escorpión que tenia en el hombro izquierdo.
Y es que Miguel Cotto se cansó de que su pana del alma Bryan Pérez lo vacilara a cada rato cuando el campeón welter de la OMB mostraba el escorpión que se hizo un tiempo atrás en el hombro izquierdo.
Pérez, quien es la mano derecha de Cotto el empresario y el boxeador, no perdía tiempo en pegarle un vellón donde fuera.
“ ¿Un escorpión...?, tú lo que tienes ahí es la langosta del restaurante Red Lobster, eso no parece un escorpión”, lo bromeaba su amigo.
“Pero, parece que se cansó de ver ese tatuaje”, dijo el artista tatuador Tommy Aponte, quien labora en la tienda Dragon Fire que ubica en la Urbanización Villa de Rey en Caguas.
Aponte ahora trabaja un nuevo tatuaje sobre el escorpión de Cotto.
“Estamos tatuando un cemí taíno y un codo de piedra taíno en el hombro izquierdo para tapar el escorpión”, señaló Aponte.
En la década del 1960 seguramente a Miguel Cotto, con sus nueve tatuajes, lo hubiesen mirado por encima del hombro, pero hoy día hasta la prestigiosa cadena de televisión, HBO, le dedica tiempo 'prime time' para exhibir sus tatuajes y elogiar la calidad de los mismos.
Como decía hace mucho tiempo aquel jinete flaco, barbú y que caminaba siempre con una lanza en su mano derecha, a su pana gordito, cachetón y de barba a medio salir: “Cosas veredes Sancho...”.
