En una jornada histórica, con el concierto "Paz sin Fronteras", celebrado en la Plaza de la Revolución de La Habana, Cuba, se reconfirmó una vez más que no hay misil más poderoso que una canción entonada con la clave de la justicia y la melodía del amor.
La tarde del domingo 20 de septiembre en Puerto Rico llovía y tronaba, pero a pocas millas en el Caribe un sol radiante y un cielo azul turquesa, con una pintura de nubes blancas, cobijaba a los artistas que valientemente aceptaron la invitación del colombiano Juanes para compartir sosiego, sano esparcimiento, ritmo y esperanza con una multitud de un millón ciento cincuenta mil jóvenes cubanos que, sin la necesidad de cervezas en la mano y otros estimulantes, celebraron la vida.
La tevé nunca me retuvo por más de una hora, pero el domingo 20 de septiembre me tiré de principio a fin la transmisión de Telemundo y ocurrió un milagro: muchos nos conectamos en el tiempo, la música y el amor, la fuerza que inspiró a Juanes, Danny Rivera, Olga Tañón, Luis Eduarto Aute, Víctor Manuel y Miguel Bosé a visitar la hermana antilla.
A pesar de la intolerancia de algunos, estos artistas se confundieron en un abrazo musical por la paz con Silvio Rodríguez, X Alfonso, Amaury Pérez, Carlos Varela, Orishas y Los Van Van, entre otros talentos del vecino país.
Como la incursión de Tony Mapeyé y los artistas del patio que meses atrás lo acompañaron con cuatros, guitarras y la entonación de décimas al Congreso de Estados Unidos para clamar por la descolonización de Puerto Rico, la cultura es la artillería más aplastante en la lucha por la justicia y la libertad.
Con música, versos, bailes y voces a todo dar se hizo feliz a una multitud de hermanos caribeños. Multitud representativa del pueblo cubano al que Olga Tañón, en una entrevista publicada por El Nuevo Día, aludió como paradigma del que los puertorriqueños tenemos que aprender mucho.
Y tiene la razón. Sin las comodidades, derroches, vicios y las vanidades de aquí, Cuba le sonríe a la vida. Con todo y bloqueo económico, aunque a veces falte lo básico para vivir, Cuba es feliz.
En un ambiente de amistad, apretujados y acalorados, más de un millón de hermanos cubanos le revelaron al Mundo la sonrisa de la dignidad y el honor.
Aché pa’ Juanes y todas las bendiciones del Cielo para él porque a pesar de las amenazas de muerte y la intolerancia de un sector de los cubanos del exilio, que ocupan posiciones de poder en las industrias del disco, el espectáculo y los medios estadounidenses, no se amilanó; no le tembló el pulso ni se acobardó porque su norte fue el Amor.
Y me parece que podría ser un digno aspirante al Nobel de la Paz…
Así como pedimos aché pa’ Juanes, pa’ Cuba Paz porque el domingo 20 la canción clamó por la justicia: cese al bloqueo y libertad.
Olga con su salero y contagiosa alegría; Danny con su gallarda interpretación de "Tu pueblo es mi pueblo"; Juanes con el saque de "A Dios le pido"; Miguel con la isla en el medio del mar que se le antoja nombrar Libertad; Silvio con su sanador "Ojalá" y Los Van Van con su profético "Muévete" despertaron conciencias, ablandaron corazones e iluminaron de esperanza al Caribe y al Mundo.
Ahora, que la Sonora Ponceña vaya pa’ Cuba cuando quiera y que Dan Den alterne con Mulenze en el próximo baile de Geño Acosta… Ah, desde ya me apunto al junte de El Gran Combo y Los Van Van en el próximo Día Nacional de la Salsa.
