En muchas ocasiones, cuando una mujer o un hombre casado decide engañar a su pareja es porque no está decidido a terminar la relación, y quiere probar cómo sería la experiencia con otra persona para entonces tomar acción. Este es el camino fácil. Así se logra obtener lo mejor de los dos mundos y, hasta cierto punto, no pone en riesgo su hogar, ni tampoco la aventura que tanto desea vivir. Definitivamente este es el paso que dan los cobardes.
Hace unas semanas una de mis lectoras me escribió acerca de una situación como ésta. Ella es la amante de un hombre casado. En un correo electrónico me cuenta que, igual que como nos cuentan en las novelas televisivas nocturnas, “todo comenzó como un juego”. Pero con el tiempo, el hombre con el que vive la aventura, se fue enamorando de ella, y hace unos días le dijo llorando que a pesar de estar “más enamorado que nunca” y que deseaba estar con ella a cada momento, era algo imposible para él.
Según la lectora, el hombre en ese instante lloró, pero no está segura de cuál fue la razón de ese llanto. Aquí va mi consejo.
La verdad creo que el llanto de este hombre fue sincero. En definitiva tiene que encontrarse en una situación sumamente deprimente y frustrante. No me cabe duda de que te ama, pero como es un cobarde por naturaleza, no es capaz de elegir entre tú y su esposa. Si él no sintiera algo real por ti, no se preocuparía tanto por el tiempo que comparten o por el rumbo que va a tomar la relación y mucho menos dudaría por un instante en terminar contigo. Su tristeza sólo es producto de esa inestabilidad emocional que él mismo generó. Estoy plenamente seguro de que está sinceramente enamorado de ti, no obstante él no es un buen partido ni para ti ni para su esposa, porque mantiene las dos relaciones no tan sólo por descaro, sino por cobardía.
No sé cuánto lo quieras, pero por la redacción de tu correo electrónico puedo deducir que estás bastante tranquila y has mantenido tus pies bien puestos en la tierra con esta relación. Sólo te digo que no esperes mucho de este hombre, porque, a menos que tenga un arranque de sensatez, no será capaz de tomar una decisión definitiva debido a ese comportamiento cobarde que le ha distinguido.
¿Ustedes que opinan?
Recuerden que me pueden escribir a: jorge.colon@hotmail.com

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