Lupe Vázquez
29-Sep-2009

¿Para quién son los desfiles de moda?

Otra serie de desfiles de moda finaliza en Puerto Rico y como suele ocurrir, se quedan dando vueltas preguntas y respuestas que se repiten. Terminó el Puerto Rico High Fashion Week, en su propuesta de primavera.

Y me pregunto: ¿para quién se hace un desfile de modas? Para los clientes, la prensa, el ‘beautiful people’, para los fashionistas y para que el diseñador muestre su genio creativo y se mantenga vigente.

La moda es una industria en la que para ser exitoso hay que aprender a descifrar los sube y baja del mercado, hacer su propio código y agarrado de su estilo y sello distintivo, el diseñador pueda reinventarse sin perder su esencia. Suena fácil pero no lo es.

Podría decir que un modisto tiene éxito si logra establecer un mensaje de estilo, se hace de un grupo de clientes y logra que se conviertan en sus fieles seguidoras, porque regresan luego de la primera vez. Sobre todo en un momento que somos fieles a pocas marcas, eso es una hazaña. Y ser exitoso para un modisto es vivir de la moda , de vender lo que diseña y cose.

A la vez debería querer hacerse respetar por sus pares, ser identificado por nombre y que sus piezas de sólo mirarlas se identifiquen por su apellido.

Pero para ser exitoso, ¿debe hacer uno o dos desfiles al año? Si, y solo si entiende que un desfile es una puesta en escena, con todos los detalles que implica un pieza teatral. Debe tener una historia, personajes acertados un mensaje y un ‘¡wow! moment’.

Hacer un desfile no debería ser repetir un patrón en muchos colores, ni reciclar la pieza estrella que todas sus clientas compran ad-infinitum. Tampoco es la ocasión para demostrar todo lo que el disenador ha hecho o aprendió a montar y a trazar.

Un desfile de modas nos debe asombrar, divertir, sorprender o nos debe dejar queriendo ver más. Igual que en una apertura de arte o en un concierto, debe haber un mensaje nuevo, una propuesta diferente, debe propiciar entusiasmo y admiración.

Y el mensaje en pasarela - igual que ocurre con los textos de un periódico - hay que editarlo, menos es más, pero que lo menos sea lo mejor.

No todos los diseñadores tienen que hacer desfiles ni lo necesitan. Por ello no es ni justo ni necesario que por ‘tener’ que hacerlo se vean colecciones en las que se percibe que faltó posiblemente la musa o el tiempo para madurar un concepto creativo. Siempre es mejor tomarse más tiempo para sacar algo contundente a sacar una colección que pareció estar inconclusa o que tenía muchas ideas pero que ninguna predominó.

No creo justo que nadie se imponga – ni le impongan – el tener que hacer un desfile para que le digan que es diseñador. Ni creo necesario convocar a clientes e invitados para ver un pase de moda en el que no hay un ‘¡wow! moment’.

Siempre hay algunos que aciertan- afortunadamente.

El agrupar diferentes egos creativos en tres días de desfiles no es tarea fácil. Y elegir satisfacer a los clientes y fashionistas para hacerlo un evento mercadeable y atractivo combinado con ambiente nocturno es una forma de abrirlo a más gente. En la elección se sacrifica un poco el trabajo de quien lo cubre, que tiene que luchar con hacer el máximo a las horas tarde en la noche en que usualmente se dan los mejores desfiles que no pueden salir al día siguiente como debería ser. Se transforma así la cobertura diferente a cuando en antaño los desfiles eran a las 2:00 de la tarde con tiempo para ver y escribir en caliente. Y eso, francamente, lo extraño.

¿Arriesgado? Si. Pero como todo en la vida, todo riesgo implica ganar o perder.

Luego de ver tantos desfiles en una serie como la semana de la moda, en algunas ocasiones extraño esa emoción que queda cuando uno aprecia el arte hecho vestido, con excelentes terminaciones un ojo acertado para el entalle y mucha creatividad en la forma de adornar la silueta. Todo esto son mensajes de estilo que hablan del artista.

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