La primera vez que asistí al restaurante Yerba Buena del Condado a escuchar los arreglos del repertorio de Machito y los dos Titos, que interpreta el Big Band AfroCubano del trompetista Humberto Ramírez, fue el lunes 29 de junio de 2009.
Nunca olvidaré esa fecha porque al siguiente día murió el productor Paquito Cordero y la cobertura fue la más completa del País.
Tres meses después, en otro ciclo más de la vida, el lunes 28 de septiembre regresé y, acompañado por mi Hija mayor, ocupé la misma mesa y la misma silla.
Dos pretextos: el cumpleaños de mi Hija y mi interés por escuchar en vivo a la nueva cantante salsera Michelle Sotomayor, apodada La Brava.
Al día siguiente, en un intercambio de mensajes de texto, le pregunté qué le llena y eleva de la música afrocaribeña. Oportunamente compartiré sus respuestas con ustedes, Amigos Blogueros de Salseando, pero por lo pronto debo decir que La Brava sí es brava.

Es brava porque no es fácil acercarse al repertorio de La Lupe y mucho menos con adaptaciones de sus arreglos para un señor “big band” de 17 músicos en un lugar pequeño donde no es necesaria la amplificación, pero en el que los cantantes necesitan micrófono.
Aparte de varias reverberaciones provocadas por el uso de su inalámbrico, La Brava asumió el reto y durante poco más de una hora interpretó con originalidad parte del cancionero de Guadalupe Victoria Yoli Raymond, la inigualable Yiyiyi.
Cantar a La Lupe con éxito supone cantar sus canciones con autenticidad, sin la necesidad de imitaciones. La Brava, dueña de un registro poderoso, de un fraseo expresivo y de unos recursos vocales envidiables, brilló en boleros como “Puro teatro”, con un solo de mucha sensibilidad jazzística del saxofonista alto Frankie Pérez, “Si vuelves tú”, “Con mil desengaños”, “Carcajada final”, “Qué te pedí” y “La tirana”, la interpretación de la noche por la seguridad que proyectó y porque literalmente pudo domar a la orquesta.
De “Fever” me gustó su dicción perfecta del inglés y de “Oriente” y el mambo “Yo soy como soy” me encantó la valentía de La Brava al intentar brillar con luz propia en unos arreglos que parecen copias al carbón y en el que La Brava no tiene porqué cantar como La Lupe.
La pregunta de qué le llena y eleva de la música afrocaribeña persigue auscultar la pasión de La Brava por la herencia afrocubana y su conocimiento del legado de La Lupe, Celia, Gracia y otras voces.
No hay duda de que conoce la clave, aunque durante esos cortes hubo momentos en que necesitó el “coaching” de Humberto Ramírez y del timbalero David Rosado “Cuba”, aparte de que en los soneos esperé menos repetición.
Sin embargo, fuentes me aseguran que "guapea", que se defiende en la improvisación y que podría, tal vez en un "duelo" con Choco Orta, Yolanda, Fe y Marta Rosario, dejar boquiabiertos a muchos.
Sumando y restando, Michelle Sotomomayor sí es brava. Le auguro un gran éxito y pronostico que escalará importantes peldaños como exponente de la música afrocaribeña.
Su primer cd, titulado “Michelle Brava”, es un paso sólido y firme.
A petición popular los lunes 19 y 26 de octubre regresará a Yerba Buena con el Big Band de Humberto Ramírez. No se la pierda!
