Las posibilidades de que se convierta en ley en esta sesión legislativa federal un proyecto de status sobre el futuro político de Puerto Rico pueden ser mínimas, como seguramente saben hasta los que promueven el proyecto 2499 de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre el status de la Isla.
Pero, la minima posibilidad de éxito puede comenzar por lograr que el 2499 termine en 2009, por lo menos, el trámite legislativo en la Cámara de Representantes.
En lo que se vuelven a poner en orden las cosas en 2010, la Cámara baja federal fácilmente deja cualquier pieza controvertida para la primavera. Y las posibilidades reales de aprobar en el Senado un proyecto de ley con alternativas de status para la Isla– nunca se ha hecho – descansan en darle suficiente tiempo a los senadores para sortear la controversia. Allí un sólo senador, a menos que 60 de los 100 senadores la favorezcan, puede bloquear un proyecto de ley. Y yo soy de los que me niego a pensar que un tema de esta naturaleza terminará como añadido a otro proyecto de ley.
Por eso, además de que el plan del comisionado Pedro Pierluisi ha sido que el pleno de la Cámara baja pudiera aprobar en octubre o noviembre su proyecto de status, tanto penepés como populares andan o planifican estar por los pasillos del Capitolio estadounidense en busca de estancar o destrancar, respectivamente, el proyecto en el lado cameral.
Esta semana, los populares concluyeron visitas y reuniones con congresistas y ayudantes. Hasta 36 oficinas visitaron entre martes y miércoles, según el presidente del Partido Popular Democrático (PPD), Héctor Ferrer.
Ayer se les sumó a la causa el secretario del PPD para Asuntos Federales e Internacionales, José Alfredo Hernández Mayoral.
El gobernador Luis Fortuño estuvo en reuniones con el Congreso entre el miércoles y jueves, pero todas relacionadas – según dijo – a la reforma federal de salud.
Al ser preguntado si habrá votación en noviembre en torno al proyecto de status, Fortuño sostuvo que tiene la impresión de que todas las esferas de poder se centran ahora en la reforma de salud. "Favorezco el proyecto de Pedro Pierluisi", dijo, quizá queriendo dejar toda la presión pública sobre la medida en manos de su comisionado residente o queriendo distanciarse de la legislación en momentos en que el tema con probabilidades reales es la inclusión de Puerto Rico en la reforma federal de salud.
De todos modos, Pierluisi adelantó que si esta semana fueron los populares los que recorrieron los pasillos del Capitolio federal, la semana que viene pueden ser legisladores del Partido Nuevo Progresista (PNP).
También ha programado una sesión informativa con funcionarios del Congreso para el martes 3 de noviembre. Allí tendrá como oradores al secretario de Estado de Puerto Rico, Kenneth McClintock, y al asesor de Fortuño, Jeffrey Farrow, quien fue copresidente del grupo interagencial de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton y ahora trabaja para el gobierno del PNP.
La convocatoria indica que el tema de la reunión – que tendrá lugar al mediodía del martes 3 de noviembre en el salon 1334 del edificio Longworth – se centrará en el proyecto 2499 de Pierluisi, pero la describe como un asunto de "derechos civiles" y "asuntos exteriores". El tratamiento del caso de Puerto Rico como un asunto de derechos civiles no es nuevo desde la perspectiva estadista.
Pero, como un tema de asuntos exteriores, eso si que es una novedad desde el punto de vista de ellos.
Pero, no se preocupe, si le dejan entrar y tiene dudas de por qué los estadistas convocan a una sesión informativa sobre el status bajo el apartado de los asuntos exteriores, tome asiento. Han prometido almuerzo.
