‘Si me saco la loto me voy en un largo viaje alrededor del mundo’. Tantas veces he escuchado esa frase, que ya la adopté. La diferencia es que el juego no está en mis prioridades, pero la verdad es que la idea de recorrer el mundo sí es tentadora.
Así que por si acaso se me da, ya lo tengo ‘casi todo’ cuadrado, excepto el presupuesto, porque ¡primero hay que tener el premio! Pero como de soñar se trata, decidí que me quiero ir en uno de sus viajes espectaculares que hacen los barcos y que usualmente son de más de 200 días, visitan varios continentes y más de 30 países. ¡Uno de esos es el que quiero!
¿Dónde más voy a tener la ventaja de no estar haciendo maletas a cada rato, saber de antemano lo que voy a gastar, no tener que pagar comidas adicionales, salvo muy pocas ocasiones y nada más subirme y bajarme a un avión cuando empiece y termine el viaje? Además esta opción me permite visitar muchos y variados destinos, aunque sea de un pantallazo, y tener días para descansar, meditar, leer y escribir, mirando sólo el mar. Suena ‘relax’, ¿verdad?
Otro asunto tengo claro. Ese viaje es como una mudanza a una nueva casa por más de seis meses pero no podría llevar todas las cajas que eso conlleva. Pondría en práctica eso de que menos es más, así que además de ropa, haría un par de maletas, pero con lo indispensable para pasarla bien. En primer lugar me llevaría mis joyas más valiosas, que son las fotos familiares de esas que cuando las veo diariamente me recargan de energía. Las pondría de adorno en mi cabina y me llevaría docenas ya grabadas en discos.
Infaltables son la ‘iIpod’, un celular global, mi computadora (qué mucho tendría que escribir de esas experiencias) y mi cámara fotográfica, con baterías adicionales y un par de tarjetas de memoria; las películas que voy comprando y nunca veo por falta de tiempo, el botiquín bien ‘apertrechadito’, por si acaso, libros y guías de viaje en carpeta blanda para que no pesen mucho, una caja de bolígrafos y al menos una docena de libretas (para mí son insustituibles para tomar notas).
Fantástico si compartes conmigo el sueño de irte en uno de estos fabulosos y populares viajes en barco (que reseñamos en la edición de este domingo en ‘Por los Mares’, de la revista ‘De Viaje’), pero igualmente espectaculares son las experiencias de viajeros que se van mochila a cuestas a descubrir rincones de nuestro planeta, se quedan en hostales o en casas de familia de los destinos, y aprenden a apreciar cada cultura en profundidad. Pensándolo bien, esa puede hacer la diferencia en que el viaje se quede en un sueño o se convierta en realidad.
Viajero, ¿cuál es tu viaje soñado? ¿Qué artículos indispensables llevarías en tu maleta?
