Luis Santiago Arce
06-Nov-2009

Ni Manila, ni Manilo

Ya sólo falta poco más de una semana para el gran combate, con los nervios, expectación y la tensión cerca del punto de ebullición.

De seguro así deben sentirse, aunque se nieguen a confesarlo, los protagonistas del mega evento, Miguel Cotto y Manny Pacquiao, al igual que sus respectivos grupos de trabajo y todos los seres humanos que disfrutan el quehacer pugilístico mundial.

Y no es para menos. Se trata de un choque que va mucho más allá de una faja de campeonato.  Más que eso, está en juego el orgullo de ser considerado posiblemente el mejor peleador ‘verdadero’ libra por libra del mundo, aunque el astuto, talentoso y hablador Floyd Mayweather, hijo, piense lo contrario.

Y sobretodo, el cercano sábado 14 de noviembre habrá sobre la mesa un botín multimillonario, con la opción de que el ganador pueda multiplicarlo muchas veces en futuras presentaciones, en especial con un posible enfrentamiento ante Mayweather hijo, si es que el ahora autodenominado ‘Money’ no lo rehúye.

Con tantos importantes elementos en juego, no es raro que ambos bandos luzcan totalmente concentrados y enfocados en lograr la mejor condición física y técnica posible, al tiempo que comienza a calentarse el ambiente con firmes vaticinios triunfales en cada equipo, particularmente de la boca suelta del reputado entrenador del ‘Pac-Man’, Freddie Roach, ya sea en Baguio, Manila, Los Ángeles ni de seguro en Las Vegas, que será la ciudad sede de la esperada reyerta.

Pero, con humildad, volvemos a darle una humilde sugerencia a Mr. Roach, a su pupilo y todo su conglomerado de allegados y seguidores, aunque me parece innecesaria porque estoy seguro de que están bien conscientes. Esa noche del 14 de noviembre, enfrentaará circunstancias muy distintas a las de sus pasados victorias sobre rivales de renombre, pero a esta altura de sus carreras desgastados y sobrevalorados: Oscar de la Hoya y Ricky Hatton.

Esa noche, Pacquiao tendrá de frente a un sólido campeón boricua, de grandes recursos boxisticos cuando se decide a usarlos, una poderosa pegada, especialmente con ganchos al cuerpo, y un corazón de guerrero que ni pide ni da tregua, excepto su pedido de clemencia frente al seguramente ‘enyesado’ castigo que le propinaba en julio del año pasado el mexicano Antonio Margarito.

Y también habrá una notable presencia de fanáticos boricua, que aunque no sean mayoría esa noche en el MGM Grand, de seguro montarán la bulla necesaria para que Cotto sienta su respaldo una vez entre al cuadrilátero para su crucial cita deportiva. Por supuesto que Pacquiao es un púgil de extraordinario calibre, que ha demostrado su valía con el paso del tiempo en distintos pesos frente a oponentes de mucho prestigio, pero es momento de reiterar mi advertencia.

Así que Manny, prepárate, que el 14 de noviembre la sede y el rival no estarán absolutamente a favor tuyo. En resumidas cuentas, ni Manila, ni Manilo.

sobre el autor

Luis Santiago Arce

Luis Santiago Arce labora como reportero deportivo en El Nuevo Día desde el 6 de mayo de 1999, aunque ejerce ese trabajo  desde 1988 cuando formó p...

ver biografía completa
blogs el nuevo día
Noticias
Deportes
Flash
Por Dentro
Noticias