¿En dónde estábamos? ¿En qué lugar nos habíamos metido?...A veces las circunstancias, las mismas que uno no controla, lo llevan a caer en ese limbo misterioso de la vida.
La clave, defiendo a brazo partido, es reciclarse, reinventarse, no quitarse y darse otra oportunidad. Así pasa en este vertiginoso mundo deportivo, tanto para los protagonistas como para los que lo cubren.
Y hablando de estar en un limbo, de eso de reciclarse cual vértigo deportivo, el monarca de las 154 libras de la AMB, Daniel Santos lleva tiempo en eso.
Con récord de 33-3, un empate y un 'no contest', Santos defiende su cetro el sábado 14 de noviembre en Las vegas ante el bieloruso Yuri Foreman.
Pero, la historia de Santos, es una que da pena por decir algo. El bayamonés ganó su campeonato en julio del 2008 pasado cuando venció al haitiano Joachim Alcine en combate celebrado en Canadá.
Y desde entonces estuvo rogando por que apareciera un valiente que lo retara, cosa de buscarse par de pesos. Y es que Daniel Santos llevaba un tiempo sin ver 'a Linda', igual que su tocayo el 'Anacobero'.
Para Santos, medallista olímpico boricua, no es nada nuevo eso de estar mendigando por una pelea titular. El ex campeón welter de la OMB, de hecho, solamente ha realizado 14 combates desde el 1999, cuando perdió el título ante Akhmed Kotiev.
Pero, una vez volvió a coronarse, Santos, a su manera se ha ido vendiendo al mejor postor, haciendo ruido muy particulamente basado en una nueva estrategia, con la ayuda de su padre y entrenador Paquito Santos y su hermano ex boxeador, Edgardo Santos.
El mexicano Antonio Margarito, quien venció por nocaut al boricua Miguel Cotto en julio del 2008, y le propinó de paso su primer revés además de arrebatarle el cetro welter de la AMB, fue la primera víctima de la nueva estrategia de Santos, de 34 años.
Margarito visitó Puerto Rico en agosto de ese año para presenciar la pelea en su coterráneo Hugo Cázares y el boricua Iván Calderón. Allí, al llegar al aeropuerto Luis Muñoz Marín dijo a la prensa la siguiente cita: “Siempre que vengo a Puerto Rico me tratan muy bien. Y si veo a Cotto lo saludo”, dijo Margarito.
Pero, no fue a Cotto a quien se encontró esa noche.
Edgardo Santos, el hermano de Daniel, le dio la bienvenida y no precisamente con mariachis. Con cartelones y a puro pulmón, Santos increpó, casi como una 'ladilla' inoportuna, a Margarito para que aceptara pelear con su hermano Daniel en las 154 libras. De cobarde para abajo no dejó de decirle.
La noche de la pelea entre Cázares y Calderón, el hermano de Daniel también se presento al Coliseo Rubén Rodríguez en Bayamón y siguió su fiesta con Margarito, quien fue el invitado principal de la cartelera.
Esto ocurrió antes que Santos finalmente fuera incluido en la cartelera estelar de este 14 de noviembre en Las Vegas en donde Cotto defenderá su cetro welter de la OMB ante Manny Pacquiao.
Pero, todavía Santos no se ha quedado callado. En pleno entrenamiento para enfrentar a Foreman, sigue dando candela en estos días.
En octubre pasado se presentó al coliseo Roberto Clemente en San Juan, allí en plena conferencia de prensa para presentar el combate entre el ex monarca welter Kermit Cintrón conta el brasileño Juliano Ramos, Santos formó una escaramuza en plena cara del boricua Cintrón.
Un andanadas de insultos y amenazas no amedrentaron a Cintrón, mientras Santos lo retaba para que ambos pelearan en las 154 libras.
“Cintrón hace muchos años se puso a decir que yo no le ganaba a Margarito (cuando pelearon por segunda vez en el 2004). Total, cuando tú peleaste con él lo que hiciste fue hacer el ridículo. Cogiste un nocaut feo”, dijo en la ocasión un enérgico Santos.
Parece que el nuevo reciclaje de Daniel Santos apunta hacia la marrullería, como en los tiempos de Muhammad Ali y de Roberto Durán.
Después de todo, pensará Santos, si los rivales no van a buscarte, lo mejor es salir a buscarlo a ellos...aunque sea a puras habladurías.
