Bueno, no lo puedo evitar. La gente se piensa que como uno trabaja en la sección de Deportes, eso lo cataloga de por sí en un experto deportivo en general y sobre todo en el boxeo. Y lo que se dice ser experto en boxeo, está difícil.
Uno conoce alguito del mundo de fistiana, pero no es para tanto. Sea que he visto o leído a saciar, y hasta organizar, como editor deportivo, la cobertura de una megapelea como la de Miguel Cotto y Manny Pacquiao para nuestras páginas deportivas. Pero, de ahí a ser un experto en boxeo, me queda grande.
Aún así, no le diga eso a los familiares, panas, compañeros de trabajo y amistades, quienes no hacen más que verte y te acribillan con las preguntas sobre Cotto-Pacquaio.
Y hay dos tipos de ellas.
Una la contesto con la zurda, la otra hago uso de razón, voy al disco duro, recuerdo las lecturas de expertos en boxeo en general, traigo a colación las columnas de Chu García, Jorge Pérez, Hiram Torraca y los análisis y comentarios de José Sánchez Fournier, en El Nuevo Día todos periodistas deportivos y especialistas en temas de boxeo, y paso a contestar la segunda.
¿A quién vas, a Cotto o a Pacquiao?. Esa primera es fácil. Voy a mi gallo como dijo Ednita Nazario.
La segunda pregunta es más profunda. ¿Por qué gana Cotto o por qué Pacquiao? Para esa pregunta ya hace semanas tengo mi respuesta, aunque suene a una combinación de Palés Matos y Tego Calderón, cual poema negroide. Casi la digo recitada, con su ‘wasa wasa’ y todo.
Hablo de la fuerza de Cotto, de la velocidad de Pacquiao, del tremendo entrenamiento de Cotto, de igual forma del de Pacquiao, de la veteranía del entrenador del filipino, Freddie Roach, de la poca experiencia de Joe Santiago, que a su vez entrena a Cotto. De que Cotto le lleva par de pulgadas a Pacquiao, que Cotto es un welter natural y que subirá casi en 160 libras, que Pacquiao no aguantará más de 150 libras en su cuerpo el día de la pelea. Que el filipino se ve lleno de paz y Cotto como siempre, huraño. Que Cotto perdió su invicto en Las Vegas y que en las apuestas Pacquiao es el favorito. Entre otras cosas.
Después de todo eso, les digo que no me atrevo a decirles quién gana. Que si Walter Mercado y otros mentalistas y astrólogos, se quedaron en neutro ante esa pregunta, imagínate yo. Eso de pronosticar se lo dejo a los colegas antes citados, que ya escogieron y analizaron el resultado del combate. A ver quién la pega.
Por otro lado, quiero compartir con ustedes, amigos lectores, que nunca antes en la historia de El Nuevo Día hubo una guerra mediática de tal magnitud en la cobertura de evento deportivo alguno hasta que nos llegó esta pelea que cobra vida hoy en Las Vegas.
Olvídense de las coberturas de Wilfredo Gómez vs. Salvador Sánchez, de Tito Trinidad y Oscar de la Hoya y de Trinidad vs. Bernard Hopkins.
En realidad llevamos más de tres meses bombardeando a nuestros lectores con los más mínimos detalles relacionados con la preparación del boricua Cotto y el filipino Pacquiao. De paso nuestros reporteros y fotoperiodistas estuvieron en Filipinas en el entrenamiento de Pacquiao y a su vez en Tampa, en el de Cotto. Luego en Las Vegas. A eso le sumamos el tremendo esfuerzo de cobertura que realizó El Nuevo Día.com y concluimos que Cotto-Pacquiao abrieron las puertas para lo que se avecina en el futuro: la convergencia periodística entre el papel y la web.
Apostemos pues, a que esa será nuestra ventana del futuro para la cobertura deportiva de grande eventos y lo que le daremos a nuestros lectores. Amén.
