Eran los primeros días después del golpe de estado del 28 de junio en Honduras. Las calles de Tegucigalpa se convirtieron en una olla de presión en la que se realizaban manifestaciones destinadas a medir fuerzas entre los seguidores del derrocado presidente Manuel Zelaya y los que apoyaron su expulsión de la jefatura del país centroamericano.
En las manifestaciones a favor del golpe, convocadas por los industriales, participantes portaron carteles que hicieron claro desde entonces la voluntad de los opositores de Zelaya de mantenerse en el poder hasta las elecciones de mañana, 29 de noviembre, con o sin el reconocimiento de la comunidad internacional.
Cuando los países vecinos de Honduras intentaron combatir el golpe con el cierre temporal de las fronteras, la que se convertiría en vicecanciller del gobierno de facto de Roberto Micheletti, Marta Lorena Casco, reafirmó que con sanciones comerciales o diplomáticas podrían aguantar "cinco meses hasta que lleguen las elecciones".
Y han cumplido con su palabra. Torearon la presión internacional, los titubeos de Washington, y las acciones algunas veces caricaturescas de Zelaya.
Zelaya sembró dudas en Washington por el mero hecho de mantener últimamente una estrecha vinculación con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, suficiente para que los republicanos estadounidenses le hicieran una dura campaña y que la institucionalidad demócrata del gobierno de Barack Obama le mirara con sospechas.
A pocas horas de las elecciones presidenciales de Honduras - para las que se han registrado 4.6 millones de electores -, no hay duda de quién de ser considerado el candidato favorito.
En Honduras hay dos grandes partidos, el Nacional y el Liberal.
Zelaya llegó a la presidencia de la mano del Partido Liberal, al que ha pertenecido también su ahora némesis Micheletti, tras una cerrada victoria frente a Porfirio "Pepe" Lobo, del Partido Nacional, el más identificado con los sectores industriales que han dado la cara por lo golpistas.
Por el golpe haber dividido a los liberales, unos con los golpistas, otros "neutrales" y el resto con el derrocado presidente, ésta vez el favorito es "Pepe" Lobo, quien se enfrenta al liberal Elvin Santos, el ex vicepresidente y compañero de boleta electoral de Zelaya.
León y Santos tienen algunas cosas en común, pero ninguna más evidente que la falta de condena al golpe de estado.
El nuevo gobierno – que deberá juramentar el 27 de enero-, tendrá, sin embargo, que esforzarse por obtener pleno reconocimiento internacional.
Obama ya ha anunciado que respaldará la elección del nuevo presidente, al igual que han hecho Costa Rica y Colombia. Pero, el resto de Latinoamérica – bajo el liderato de Brasil -, parece insistir en que la elección tiene que verse como el resultado de un proceso inconstitucional, aún cuando mañana se desarrolle una elección limpia y transparente.
Cualquier nuevo gobierno de Honduras que quiera acercarse a tener alguna legitimidad deberá pasar juicio sobre los militares que ordenaron y ejecutaron la expulsión de Honduras de Zelaya. Y puede tener que lidiar con la incongruencia de que haya una Constitución que contenga artículos que supuestamente nunca pueden ser enmendados y que en cierta forma han sido detonantes de la crisis hondureña.
En Honduras se penaliza al que convoca a la abstención, a pesar de que en casi todos los países del mundo ese tipo de llamamiento es parte de cualquier proceso electoral. Pese a ello, Zelaya promueve la abstención electoral, apostando a que haya una baja votación y se complique más la legitimidad del próximo presidente.
De todas formas, los industriales y el gobierno de Micheletti – que han caminado de la mano de los militares -, seguramente podrán cantar victoria. Prometieron aguantar cinco meses. Y han cumplido.

Desde el verano de 2001, es el corresponsal del periódico El Nuevo Día en Washington. Anterio...


| Páginas: 1 2 3 | Next |


Hace unos días, el gobernador Luis Fortuño divulgó algunos detalles sobre los 35 viajes que le ha facturado al erario público durante sus primeros tres años en La Fortaleza.Otros 13 han sido viajes que han sido privados o que ha caracterizado principalmente como políticos. Lo viajes políticos, ...
Al acercarse a los republicanos boricuas de Florida, que suelen apoyar que Puerto Rico sea el estado 51 de Estados Unidos, los dos principales precandidatos presidenciales del Grand Old Party (GOP) se comprometieron a ayudar con el proceso de estadidad si esa alternativa de status gana el plebiscito...
Si las cosas le salen bien al gobierno de Luis Fortuño y al Partido Nuevo Progresista (PNP), la teoría que por décadas ha empuñado el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos Martínez, de que la estadidad para Puerto Rico es sólo un fantasma se pondrá a prueba a par...
Vivimos vigilados. Ya no es sorpresa para nadie. Hay un creciente esfuerzo del Gobierno por conocer dónde estamos, qué escribimos, con quiénes nos comunicamos y hacia dónde viajamos. El Patriot Act le dio mayor autoridad al Gobierno estadounidense para hurgar en lo que hacemos a través de l...
El Gobierno de Puerto Rico no podrá eludir tener que rendir cuentas ante el Tribunal Federal de San Juan por el proceso de reforma de la Policía. En momentos en que algunas fuentes indicaban que el gobierno de Luis Fortuño favorece la firma de un memorando de entendimiento en vez de un caso judic...
| Páginas: 1 |
