
Dos grupos religiosos en el candelero público. Uno, que no se mete con nadie, víctima de un repudio despiadado. El otro, que se mete con todos, oliendo la victoria. Parece imposible de entender, pero no lo es. Hablemos un poco de esto: Los Testigos de Jehová son gente muy discreta, si los miramos bien. Viven su fe tranquilos, entre ellos, sin andar exhibiéndola por ahí. No están metidos en el Capitolio, ni en la radio o los periódicos, amenazando, difamando, ni agitando odios y prejuicios. De hecho, no creen en política ni votan en elecciones. No andan con un letrero en el pecho que diga ‘soy Testigo de Jehová’. De hecho, no es raro que a un fulano le digan que un compañero de trabajo practica esa religión y la reacción sea: ‘Ah, mira, no sabía’. Lo suyo, en resumen, es vivir su fe calladamente e ir a su salón del reino una o dos veces en semana. Lo único que piden es muy sencillo: que se les respete el derecho de caminar por las calles que todos pagamos...

El monstruo del Quinto Poder en Puerto Rico despertó con la furia de un indignado Hulk.... Entonces miles, al ver su color verde esperanza, se le unieron para darle Like y Share. Al utilizar el enorme Quinto poder de las redes sociales, esta semana decenas de miles de puertorriqueños protagonizan un impactante fenómeno mediático vía Facebook y Twitter para organizar un boicot nada menos que a La Comay, la famosa muñeca chismosa del titiritero Kobbo Santarrosa que en el programa SuperXclusivo ha sido por años la reina de los ratings de la televisión boricua. Todo surgió a raiz de unas expresiones de La Comay contra el asesinado publicista José Enrique Gómez Saladín, en la que prácticamente insinuaba que éste se buscó la muerte al estar, según una versión de los asesinos, gestionando servicios de prostitución. La ira provino de boricuas consternados por este espantoso crimen que han creado en las redes sociales el movimiento de conciencia social “Todos somos José...

Hay cena y reunión familiar de Acción de Gracias. El hombre recibe de su hijo una cerveza helada. La abre, se da un sorbo, se sienta e, intrigado, hasta conmovido podría decirse, le dice al hijo: “Ven acá, ¿tú le puedes decir a Benjamín Torres Gotay que me explique el triunfo de Carmen Yulín Cruz? Todo lo demás yo lo entiendo, pero eso no”.Esto pasó en Manatí el jueves y se la contó un compañero de trabajo al que escribe esta columna, quien casualmente lleva un par de semanas con la misma intriga y, sabiendo los riesgos que corre al meter a sí mismo de personaje en su artículo, pero no pudiendo dejar pasar el pie forzado que le brinda el distinguido ciudadano, decide, de una vez y por todas, intentar una aproximación al asombroso triunfo de Carmen Yulín Cruz en la contienda por la Alcaldía de San Juan.Lo primero que hay que decir es que la victoria causa hoy menos asombro que en las primeras horas del 7 de noviembre, cuando empezó a quedar claro que Carmen Yulín Cruz había logrado lo q...

La culpa del sainete en que se convirtió el velorio de un boxeador, asesinado en circunstancias más que turbias junto a un amigo de la infancia que, a todas luces, era un delincuente, la tienen a partes iguales el Gobierno y los medios.Lo único que se debió haber hecho fue mandar un representante del Departamento de Recreación y Deportes (DRD) a la funeraria donde la familia decidiera velarlo -por su cuenta, pagando ellos los gastos- y publicar un reportaje sobre sus pasadas glorias. Una nota necrológica normal.En su lugar, todo fue desenfreno y sobredosis de vulgaridad. Aquí los contribuyentes pagamos por esa bochornosa verbena. Pagamos por la luz, el agua, quizá hasta el aire acondicionado de una sala VIP que habilitaron para que el hijo del boxeador recibiera a sus amigos, todo esto en la sede central del DRD. También pagamos para que unos policías que deberían estar pendientes de la seguridad de este País asediado por el narcotráfico, acudieran en masa a custodiar a los deudos...

El caso de una mujer acusada de prostitución, Denissa Lopp, ha puesto de relieve la doble moral en el País, pero, especialmente, la indiferencia de las organizaciones feministas, que no la han apoyado, y la inutilidad de esa Procuraduría de las Mujeres, que se distancia de ella; de la incómoda realidad que representa tomar una posición frente a unos hechos -burla, escarnio, vulneración de intimidad- que se han venido dando desde agosto, cuando la acusaron.En las causas difíciles es cuando se prueba la fuerza de las convicciones. Defender a una mujer golpeada, no plantea conflictos. Defender a la que baila desnuda alrededor de un tubo, y que, llegado el caso, si lo desea, accede a realizar un trabajo sexual, está en los límites nebulosos de la moralidad feminista, y exige más debate y compromiso.La semana pasada, a Denissa la declararon culpable de ejercer la prostitución. Durante décadas, las organizaciones feministas han tenido posiciones encontradas a la hora de definir la prostituci...

Primero hay que tirar una raya. Después, agarrar un café, un mantecado, o la combinación de ambos, que es mejor, y sentarse a observar con calma. Al principio, se ve todo borroso. Confunde. Hasta causa un poco de ansiedad. Pero después entra uno en ritmo, se aclimata. Ve los patrones y las vértebras. El panorama empieza a aclararse. Comienzan a verse los contornos. Se entiende un poco mejor. Espanta, si uno lo piensa bien. Pero es lo que hay y con eso hay que bregar. A un lado de la raya antes citada están los que aman. Al otro los que recelan. A un lado los que quieren unir y al otro los que dividen. A un lado los que se esfuerzan por entender y al otro los que agarran la explicación simple. A un lado los que promueven y ejercen la solidaridad y la tolerancia, y al otro los individualistas y los intolerantes. A un lado los que respetan y valoran la diversidad, y al otro los que le temen a lo diferente y, como el animal amenazado, atacan, hostigan, devora si los deja...

El preso político de más antigüedad en Estados Unidos, con 32 años de encierro, es también el más invisible del mundo.Nadie se explica la razón por la cual Oscar López Rivera, que tiene 70 años, ha estado tanto tiempo preso, incluyendo una década que pasó en régimen de aislamiento, sin poder ver a los suyos o comunicarse con el exterior.Uno se pregunta por qué han pasado tantos años de silencio y de realidad oculta. Qué circunstancias se han conjugado para que no haya una gran repercusión del caso. En otras palabras, para hundirlo en ese otro aislamiento más hiriente que el físico, que es el de la indiferencia dentro de su propia Patria.Todavía aquí se escuchan los ecos del alboroto que causó el arresto del disidente chino Ai Weiwei, quien no estuvo ni tres meses preso (si es que estuvo preso) y recibió una atención mediática incomensurable. Mal hecho que lo metieran en la cárcel aunque fuera un día, aunque luego las autoridades chinas alegaron que debía dos millones de dólares en impu...

El domingo pasado, este diario publicaba una nota en la que se informaba del “ambiente caldeado” que imperaba a las puertas de una tienda en Plaza Las Américas, donde unos 300 ciudadanos hacían fila, desde la noche anterior, para adquirir unos tenis.Contaba la nota que fue preciso movilizar a seis agentes de la Policía estatal. Quiere decir que, en lugar de estar ocupándose de cuidar las calles y combatir la delincuencia que azota al País, tuvieron que correr a la tienda para evitar que un puñado de fronterizos se empujara entre sí o rompiera un cristal.Lo que yo echo en falta en ese tipo de reportaje, al igual que en los del Viernes Negro, es una pregunta muy sencilla: “¿A qué usted se dedica?”. Es lo primero que uno quiere saber cuando se entera de que un sujeto de 30 años lleva más de 24 horas parado frente a una tienda para poder comprar unos tenis que valen $200. En el reportaje que leí, muchos de los compradores prefirieron mantenerse en el anonimato. Pero dos de ellos, uno de G...

Fue como si un relámpago de lucidez franqueara las vastas extensiones de terreno de los ancestrales resentimientos, de la espiral de violencia y hasta de los efectos de alguna potente droga. Según la denuncia, los hombres habían estado un rato saciando alguna urgencia incomprensible de ser malos. Tenían ya el dinero, nada más y nada menos que $46,000 en efectivo. Pero seguían golpeando, aterrorizando. Entonces, antes de irse, uno de los ladrones, el que tuvo el relámpago de lucidez, se sinceró. Le dijo a su víctima, un acaudalado oftalmólogo, estas pesadas palabras: “Usted se crió distinto que yo. Así es como yo le doy de comer a mis hijos. Usted va a tener una larga vida. A mí me van a matar en la calle o en la cárcel”. El ladrón de seguro no lo sabe. Pero en esa simple frase, en esas ominosas afirmaciones, encapsuló algunas de los traumas más hondos de la sociedad puertorriqueña, algunas de las causas más profundas y menos comprendidas de esta guerr...

La decisión del Tribunal Supremo de privar a una niña de los derechos que le asisten como hija, es decir, de disfrutar de todos los beneficios, legales y éticos, que la acreditan como fruto de la relación entre dos mujeres, es parte del nerviosismo que tienen las fuerzas más retrógradas de la sociedad. Saben que un gran cambio se avecina, no porque el gobierno de Puerto Rico tenga excesivo interés, sino porque las leyes de Estados Unidos, que prevalecen sobre las de aquí, se encaminan a eso. Sólo cuatro estados, y Puerto Rico, más pobre y con el índice más alto de criminalidad y maltrato infantil, prohíben ese tipo de adopción por parte de padres homosexuales.La niña que es el eje de la decisión, y que ahora se halla al filo de la adolescencia, no conoce más madres que las dos mujeres que la han criado. Presumir que la que la parió -por inseminación artificial- tiene mayores derechos que la otra, que es la pareja que apoyó esa maternidad, asistió a las clases de parto y estuvo en el al...
| Páginas: 1 2 |