Top de la pagina

Blogs

Noticias

Las cosas por su nombre

Benjamín Torres Gotay

BIO
    Facebook Twitter Digg Google Buzz
  • Visto: 2874 veces
16 de noviembre de 2014

Democracia privatizada

La escena, francamente, es para meter miedo. Se produce normalmente en un restaurante de alcurnia, de esos que nosotros los asalariados solo podemos ir, si acaso, una vez cada dos o tres años, en un aniversario, una boda, algo así. 

O en una mansión de urbanización de acceso controlado, con piscina y otras amenidades, propiedad de alguna familia de abolengo. 

No puede ir cualquiera. Solo el que pueda sacar de cantazo $1,500 o $2,000, lo cual es más de lo que la inmensa mayoría de los puertorriqueños gana en todo un mes de arduo trabajo. Sirven platos sofisticados. Vinos. Quesitos. Allí está el político, copa en mano, con sus mejores galas. Sonriente. Pícaro. Coqueto. Seductor. Tiene la mano extendida, pero no es solo para saludar. 

Está abierto a lo que tenga que susurrarle al oído, y proponerle, el que pueda pagar para estar allí. 

Esto es lo que se conoce en buen castellano como un “fund raiser”, actividades en la que los políticos se dejan sobar por los que tengan dinero para pagarle la campaña. 

Ahí, donde no tiene acceso el Juan Albañil del que cantaba Cheo Feliciano, se sellan destinos.  Caen y se levantan imperios. Se hacen y se deshacen fortunas. 

El que puede pagar va, da el cheque, conversa con el político, propone. Comprendemos, no sin cierto horror, que no  es difícil adivinar a qué intereses responderá el político cuando, tiempo después, tenga que decidir entre el que con una sonrisa de gavilán le puso un cheque grasoso en el bolsillo y usted, que vive de quincena en quincena, con interacciones con políticos que se limitan a verlo pasar en caravana desde la orilla de una calurosa carretera. 

Al saber esto, quizás comprendamos por qué es que gobierno tras gobierno se ensaña de manera tan cruel contra la clase media.  

Es muy indigna esta parte de nuestra democracia. Esto de que el político tenga que andar por ahí con la mano extendida, buscando quién le pague los anuncios, las tumbacocos, las tarimas, las pancartas.  

Es mucha la gente en este país que respinga cuando se habla de privatización. Pues mire, ahí nos privatizaron la democracia sin que nos hayamos dado cuenta: el político depende del dinero privado para hacer campaña. Y todos sabemos que desde que el mundo es mundo el que le paga al cocinero decide cuál plato se sirve. 

Ese no es el único problema. Quizás ni el más grave. El más grave puede que sea el que la entrada de dinero privado a las campañas políticas es la raíz de la corrupción. De ahí vinieron las andanzas de Víctor Fajardo; el caso del Superacueducto, las acusaciones federales de las que salió absuelto, después de un proceso traumático para el país, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá y todos los otros que no conocemos pero sospechamos. 

Todo nace donde mismo: el afán del político por conseguir dinero para hacer campaña le obliga a menudo a entrar en tratos turbios con intereses privados.

Este fin de semana, la mayoría legislativa del Partido Popular Democrático (PPD) está aprobando una reforma electoral que tiene el potencial de agravar este problema. 

A los partidos grandes, les impone la obligación de buscarse $5 millones en la calle – esto es, extendiendo la mano a los que pueden donar tales cantidades – para conseguir $5 millones más de fondos públicos y gastarse $10 millones en el último año de la campaña electoral.  

A los partidos pequeños, por otra parte, les obliga a recaudar $100,000 en año no electoral y $250,000 en año electoral para acceder a fondos públicos para hacer campaña. 

En pocas palabras, pone a los partidos pequeños en la misma posición barata e indigna en que están los grandes: mendigando dinero entre intereses privados para tratar de ganarse el favor del público. 

Esto prácticamente condena a la desaparición a los partidos pequeños, y perpetúa el esquema bipartidista que ha destruido este país, ya que, como todos sabemos, las colectividades que tienen opción de triunfo son las que pueden recoger grandes cantidades de dinero de fuentes que, como es la naturaleza humana, dan esperando a cambio algo que el partido pequeño no puede ofrecer. 

Al justificar esta barbaridad, al senador popular Ángel Rosa se le salió el prejuicio, pues, desde la comodidad existencial que da pertenecer a una corriente mayoritaria, como si eso fuera lo único que vale, dijo que los partidos que no tienen dinero “son artificiales”. Esto es casi lo mismo que decir, que las personas que no tienen dinero también son artificiales. 

Aquí, pues, se desperdició una oportunidad para ponerle control a la ignominia esta de que los políticos tengan que venderse a intereses privados. Claro, estamos atados a decisiones judiciales estadounidenses (la colonia asomando las fauces, otra vez) que establecen que no se pueden prohibir donaciones privadas. Pero se puede limitar, regular, ser mucho más estricto en su fiscalización, cortarle las garras profundas  a la corrupción que nos tiene el país de rodillas.

Los políticos que se benefician de este sistema tóxico, que tan glotón uso hacen de  fondos públicos para cuanta tontería se les ocurre, se vuelven de repente los más recatados cuando se habla de usar dinero estatal para campañas. Dicen ellos, y sus satélites en la prensa y en la radio, que el que quiera hacer campaña que se busque su propio dinero.

Olvidan, porque les conviene, que garantizar pulcritud y equidad en el proceso político, como lo sería poner a todos los partidos a participar en igualdad de condiciones, es un fin público, que reducir la influencia del dinero privado en las campañas minimiza las tentaciones, reduce la corrupción y nos beneficia a todos. 

Olvidan el ramillete de graves problemas que causa la influencia de intereses privados en el proceso electoral. Bueno, quizás no lo olvidaron. Quizás lo que quieren es que lo olvidemos nosotros.

(benjamin.torres@gfrmedia.com, Twitter.com/TorresGotay)

  • 31Comentarios
  • Enviar
  •                       
  •                       
Cargando..
Domingo 23 de noviembre de 2014
75ºF El Clima El Clima
Top

Benjamín Torres Gotay

Benjamín Torres Gotay ha ejercido el periodismo de manera ininterrumpida desde su graduación de la ...

  • Sígueme en:
  • Síguenos en Twitter
  • Subscríbete RSS
Fin
Calendario
16.11.2014

Democracia privatizada

La escena, francamente, es para meter miedo. Se produce normalmente en un restaurante de alcurnia, de esos que nosotros los asalariados solo podemos ir, si acaso, una vez cada dos o tres años, en un aniversario, una boda, algo así. O en una mansión de urbanización de acceso controlado, con pisc...

9.11.2014

El fenómeno de Ricky

Parece que llegó el momento de prestarle atención a Ricky Rosselló. El muchacho lleva un par de años haciendo militancia y ganando adeptos en el interior del Partido Nuevo Progresista (PNP). Muchos no lo tomaban en serio. Pero hay indicios  clarísimos: al menos en el sector del PNP q...

2.11.2014

David Bernier

David Bernier ha vivido una larga luna de miel con Puerto Rico. Las cosas pueden estar a punto de cambiar. Pero no todavía. Quizás pronto. Quizás antes de lo que él imagina. Quizás sin que él quiera.  Vamos por parte: No ha habido nunca razones para atacar a David Bernier. Tiene carisma, d...

26.10.2014

Adictos a la ignorancia

Cada cual conoce bien su rol en este drama del infierno.  A unos los vemos todos los días en la mayoría de las intersecciones, con el vasito plástico extendido, o gimiendo en oscuros zaguanes, curándose bajo puentes, durmiendo en parques públicos, mal muriendo en edificios abandonados. C...

19.10.2014

La yihad criolla

No se les olvidó llamar la prensa, porque eso no puede faltar. Antes, habían hecho un hashtag, un lema y afiches bien bonitos.Después, pusieron cuatro generalidades en el documento, lo firmaron en una pomposa ceremonia y dieron, cada uno, discursos encendidos en patriotismo y pasión.Eso fue el pasad...

Páginas: 1
Fin
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: