Top de la pagina

Blogs

Estilos de vida

Plenamente

Lourdes Ortiz

BIO
    Facebook Twitter Digg Google Buzz
  • Visto: 1047 veces
22 de octubre de 2014

La caída no esperada


Cada paso que he dado en estos dos días, de un lugar a otro de nuestra casa, me han parecido  maratones interminables.  Sentir el dolor de cada paso  y a la vez celebrar cada llegada -al cuarto, al baño, al comedor-  me ha permitido valorar lo que significa dar pequeños pasos, esos que hacen la diferencia en nuestras vidas, pero que pocas veces reconocemos. Me invita a no detener el paso aunque sea lento o difícil…

Hace unos días sufrí una caída, de esas que uno piensa no podrá levantarse.  Caí sin más al  sentir que se doblaba uno de mis tobillos.  Ahí en el suelo, en la brea caliente de la acera estuve unos minutos  -que parecieron siglos- en los que literalmente no me podía poner en pie, no sé si por el susto o por los dolores que de inmediato me brotaron en la rodilla de una de mis piernas y el tobillo de la otra. 

Allí permanecí en el suelo, mientras mi anciana madre trataba de darme ánimos y ver cómo me levantaba. Cuando sentí que era el momento,  me arrastré hasta un muro y como serpiente fui subiendo hasta lograr levantarme y con el bastón de mi madre llegar a un lugar donde me pude examinar. Luego comenzar el proceso. Ese terrible proceso de no saber qué pasó, el miedo que paraliza de pensar que no se podrá seguir con la vida cotidiana y el trabajo. Las vistas a médicos, en un país donde los ortopedas escasean. Las lágrimas  de la impotencia y el dolor.

De momento empezaron a aparecer seres  que yo llamo ángeles en una cadena de bien para que se hiciese realidad aquello de “levántate y anda”.  Buenos samaritanos que me ofrecieron  su apoyo emocional –el más importante en las caídas, las físicas o las del alma-  médicos dispuestos a atender sin citas -en un país donde el sistema de salud convulsa-, remedios caseros, alimentos y lo que fue haciendo falta para ir descubriendo que con una caída no se acaba el mundo.  

Tres  días sin poder caminar, tres días y unos cuantos más,  de detenerme  junto con mi pierna lastimada a echarle otra mirada al mundo y a mi mundo. No hay que aferrarse a nada,  decía alguien, hay que confiar- me decían mi esposo y amigos- ante mis dudas e incertidumbres.  Así muchos otros mensajes de aliento que me han  permitido hacer de esta experiencia otro capítulo en la nueva historia de  mi vida. La historia que decido escribir con mi propia letra desde la libertad y desde mi esencia humana que está llena de vitalidad y fuerzas para levantarme.  

Redescubro con esta caída, eso que ya sé pero que se entiende mejor desde la brea, que todos podemos levantarnos de nuestras caídas, que en nosotros está la fuerza –resiliencia- para afrontar las adversidades y que siempre habrá buenos seres que nos acompañarán en medio de cada caída. 

Hoy doy gracias a todos aquellos que hacen del mundo uno más humano, más llevadero, a todos aquellos  que  nos ayudan a seguir dando pasos aunque sean lentos y dolorosos. 

La autora estará ofreciendo el taller “Creciendo desde el propio Manatial” los días 30 de octubre al 2 de noviembre. Una experiencia de sanación de aquello que no nos permite descubrir nuestra vitalidad más profunda. Para información llamar al 787-842-0000 ext. 1572 o 787- 375-7854

lortiz@csifpr.org

  • 0Comentarios
  • Enviar
  •                       
  •                       
Cargando..
Viernes 24 de octubre de 2014
89ºF El Clima El Clima
Top

Lourdes Ortiz

Lourdes M. Ortiz Berríos es trabajadora social, graduada de bachillerato y maestría del Recinto de...

  • Sígueme en:
  • Síguenos en Facebook
  • Síguenos en Twitter
  • Subscríbete RSS
Fin
Calendario
22.10.2014

La caída no esperada

Cada paso que he dado en estos dos días, de un lugar a otro de nuestra casa, me han parecido  maratones interminables.  Sentir el dolor de cada paso  y a la vez celebrar cada llegada -al cuarto, al baño, al comedor-  me ha permitido valorar lo que significa dar pequeños pasos, es...

13.10.2014

Me gusta el olor de la gente feliz

Huelen a esperanza… eso dice el refrán de algún desconocido autor, al menos por mí.  “Me gusta el olor de la gente feliz, huelen a esperanza”.  Ciertamente  he olfateado el olor de la gente feliz. Y ciertamente huelen ricamente a esperanza.  Un olor particular que provoca sensaci...

8.10.2014

La solidaridad en tiempos de chikungunya

Cada día estamos más atrapados como sociedad. A cada paso seguimos leyendo y escuchando toda clase de situaciones que apuntan a una desigualdad e injusticia cada vez mayor en el orbe y en Puerto Rico corremos tras los primeros puestos en muchas que siguen agobiando a nuestra gente. Me contaban hace ...

2.10.2014

¿Cómo es?

¿Cómo es?, frase boricua que ya conocen en ese nuevo mundo hispano que ha nacido en los Estados Unidos. Precisamente allá me encontraba hace unos días participando de un taller sobre la vida conyugal, sobre esa renovación que toda pareja necesita para reafirmarse en la opción del vivir y convivir de...

21.09.2014

Eso que lo explica todo

Los encuentros con otros son a veces espacios en los que los misterios de la vida se nos van revelando. Hace unos días conversé con una persona que descubrió en un encuentro así algo que, aunque sabía que no era nada nuevo, le ofreció respuestas a algunas de sus interrogantes existenciales. “Ac...

Páginas: 1
Fin
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: