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29 de enero de 2012
 

Burbujas fabulosas para la tarde

El retiro de Remi Krug de la presidencia de la casa Krug de Champagne, ha permitido comenzar a hacer cambios interesantes

 
 (Archivo/ END)

Por Paco Villón / Especial El Nuevo Día

No se trata de una gran revolución, pero sabiendo como funcionan los franceses con el prestigio de sus vinos, creo que es interesante el paso que han dado sus dueños, la multinacional Louis Vuitton Möet Hennesy (LVMH), para aumentar aún más la calidad y fama de Krug, el que muchos consideran el mejor Champagne del mundo.

Recientemente, tuvimos en Puerto Rico la visita del amigo Gilles Velluzey, representante de Krug en el Caribe y de la encantadora Maggie Henríquez, Presidenta y CEO de Krug, quienes nos presentaron la primicia de algunos de aquellos cambios y participamos de una cata de sus vinos en Bottles.

La región de Champagne está a hora y media al nordeste de París y en la Catedral de Reims, su capital, fue coronado el primer rey de Francia en 987; seis siglos más tarde, el monje benedictino DOM Perignon fue nombrado administrador de la Abadía de Hautvilliers, en Champagne, donde tenía la responsabilidad de hacer los vinos tranquilos que consumían los monjes de la Abadía, se vendían a clientes que los consideraban los mejores de la región.

Las uvas que usaba nuestro monje eran las mismas que se siguen usando ahora: mayomente las uvas negras Pinot Noir y Pinot Meunier y algo de la blanca Chardonnay, con las que DOM Perignon se pasó buena parte de su vida batallando para que los vinos fuesen lo más blancos posibles y, como había tanto frío en invierno, que no se produjera una segunda fermentación en las frágiles botellas de la época, lo que las hacía volar en pedazos. Para resolver lo primero, DOM Perignon mezclaba uvas de distintas aldeas (cupage) y para lo segundo - como a los ingleses y a los cortesanos del Rey de Francia les encataban las burbujas - descubrió el método de segunda fermentación en la botella sin que explotaran, lo que llamaron como méthode Champenoise.

A principios del Siglo XIX, la Viuda de Clicquot perfeccionó la ténica de una segunda fermentación en la botella y poco más tarde, siguiendo el ejemplo de otros compatriotas, un alemán que trabajó varios años en una bodega de Champagne, Johann Krug, montó su propio negocio, que permaneció en manos de la familia por cinco generaciones, hasta que LVMH le compró la bodega y Remi Krug, uno de los hermanos se quedó de Presidente... hasta hace poco, en que renunció.

CATA especial

Tuvimos un espectacular almuerzo saboreando cuatro de los mejores champañas del planeta, acompañados con algunos platillos preparados por el Chef Bart, de Bottles, para acompañar entre copa y copa y explicación y explicación de nuestra anfitriona.

El Champagne de todos los días – lo que generalmente llaman Brut NV – o Grande Cuvée en Krug- es una mezcla de vinos blancos de muchas aldeas (el cuvée). En ciertos años mejores y a criterio de los dueños y los enólogos, se hace un embotellamiento de vinos de esa añada, de mejores uvas y más largo añejamiento, que en Krug llaman Vintage y en ciertos años, Collection. Aparte de estos, se producen en Krug uno o dos Rosé, un single Vineyard Blanc de Noirs y un single Vineyard Blanc de Blancs. En el mundo entero, el Grande Cuvée de Krug, que se hacía con más de 100 vinos distintos, se ha considerado tan bueno y mejor que muchos Vintage de otros productores.

En Champagne, las aldeas se clasifican de acuerdo a la calidad de sus uvas y hay 17 que son llamadas 100% Grand Crus; además, hay como 200 aldeas que están entre 90% Grand Cru y 99%. Los Grande Cuvée normal de Krug tenía cierta cantidad de uvas de aldeas Grand Crus y cierta cantidad de uvas de entre 90% y 99%. De ahora en adelante, el Grande Cuvée seguirá siendo un Non Vintage, pero que se hará con casi 200 vinos blancos de uvas de las mejores aldeas. “Además, seguiremos haciendo los Vintage, pero sólo en años muy buenos y sólo llevarán sólo vinos de aldeas Grand Cru”, dice Maggie.

Bert nos mandó varios platillos, entre ellos Mini Crab Cakes sobre tostoncitos; Camarones en tempura y Risotto de langosta y confieso que el maridaje estuvo muy bien, desde que comenzamos con el Krug Grande Cuvée, en magnum, la mejor compra de esta casa,dicen muchos.

El Krug Rosé Non Vintage, un rosado Vintage que está hecho con uvas Pinot Noir y Pinot Meunier y algo de Chardonnay estaba delicioso y maridaba maravillosamente con la langosta. Excelente relación precio/calidad.

Seguimos con el Krug 2000, producido con uvas negras y blancas Grand Cru. ¡Perfecto! Larguísimo, muy bien equilibrado. Para los que le gusten los grandes espumosos, este vale la pena pagar lo que vale.

Como vino final, Maggie nos obsequió algo excepcional: Krug 1998.

Cuando terminamos, pensé para mis adentros: ¡”Qué importa como los hacen, son y serán vinos extraordinarios…porque, al fin y al cabo: ¡Krug es Krug!

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