El proyecto para la producción de este tipo de energía está en manos de Fortuño
Por Andrea martínez / amartinez@elnuevodia.com
En manos del gobernador, Luis Fortuño, se encuentra la medida que busca conseguir fondos federales y fomentar las inversiones de capital privado para que se construya una planta de producción de energía océano-termal en la costa sureste de Puerto Rico.
La resolución del Senado 289 ordena a la Administración de Asuntos Energéticos (AAE) buscar financiamiento para la planta también llamada OTEC. Se plantea que un lugar ideal para el desarrollo sería la zona costanera de Maunabo, conocida como el área del Faro de Punta Tuna.
La medida busca “posicionar a Puerto Rico como el centro de la investigación, desarrollo y producción de dicho sistema a nivel mundial”. También plantea que una vez se consigan los fondos se desarrolle el concepto bajo la “Ley de las Alianzas Público-Privadas”.
“El área sugerida tiene la profundidad suficiente, y la diferencia en temperatura entre el agua de la superficie del mar y el fondo cumple con los parámetros para que el proyecto sea realizable”, dice el informe en torno al proyecto, presentado por Melinda Romero.
Generación energética
Según el informe, la venta de energía a 15 centavos el kilovatio hora (Kw/h) generaría un ingreso de alrededor de $90 millones.
La energía termal oceánica consiste en la utilización de la diferencia en temperaturas entre el agua que se encuentra en la superficie y el agua que se encuentra en las profundidades del mar.
Las instalaciones de OTEC se basan en la diferencia de temperatura de, al menos, 20 grados entre la superficie y el fondo de los océanos. Estas condiciones se producen en las áreas costeras tropicales.
A pesar de su potencial, las instalaciones de OTEC se mueven a nivel experimental o en fase de proyecto.
Se estima que el calor oceánico podría utilizarse para sistemas de aire acondicionado, desarrollar granjas agrícolas y piscifactorías, producir agua dulce desalada, extraer minerales o combatir el cambio climático.