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6 de enero de 2013
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Cambio de receta

Aunque viven momentos difíciles algunas farmacias en Puerto Rico han encontrado en la tecnología el principal aliado para subsistir

 

Por Marian Díaz / mdiaz1@elnuevodia.com

Pese a que las farmacias de comunidad figuran entre los sectores comerciales más afectados en los últimos años en la Isla, sus dueños no se han amilanado y, al igual que lo hacen sus pacientes, luchan para sobrevivir y salir victoriosas ante la adversidad.

Para mantenerse en el mercado y competir de tú a tú con las megacadenas, como Walgreens y CVS, las farmacias locales han tenido que innovar y algunas hasta han adoptado estrategias similares a las de sus grandes competidores.

“Nos hemos vuelto novedosos para competir. Hemos añadido tiendas de conveniencia, como lo han hecho las gasolineras, y otras han puesto servicarro para mayor conveniencia”, dijo Pedro Vanga, dueño de la cadena local One Stop, con recetarios dentro de varias cadenas de supermercados.

Para mejorar el servicio, hay farmacias de comunidad que –al igual que han hecho algunas de cadenas– tienen doble ventanilla de entrega y doble ventanilla para el recogido de medicamentos.

Y otras han recurrido a la adquisición de robots para que les ayuden en el proceso del despacho.

Estas máquinas son capaces de buscar el medicamento que le indique el farmacéutico, cuentan las pastillas, las envasan en los frascos y los rotulan.

La inversión es costosa, pues dependiendo de la capacidad de la máquina, el costo podría sobrepasar los $100,000 por unidad. “Pero acelera el proceso, reduce el tiempo de espera de los pacientes y disminuye la probabilidad de errores”, sostuvo Vanga, quien tiene varios robots de distintos tamaños en sus farmacias.

Asistencia tecnológica

No hay duda de que la tecnología y las redes sociales también se han convertido en un aliado de las farmacias. Muchas ya le envían al paciente un mensaje de texto o correo electrónico recordándole que es tiempo de ordenar la repetición de su medicina, y le ofrecen también información médica de interés general u ofertas especiales a través de las redes.

“Tenemos que ampliar nuestra frontera, promocionarnos en Internet y en las redes sociales. A la larga el cliente escogerá el que le ofrezca esa innovación”, expresó Vanga, quien reconoció que las farmacias de comunidad que no inviertan en tecnología se quedarán atrás.

Lo cierto es que el futuro para este sector luce gris y requerirá de mucho más que la mera inversión en tecnología.

En menos de una década han cerrado más de 500 establecimientos, mientras las grandes cadenas continúan abriendo locales cada vez con más celeridad.

Los cierres fueron provocados, en gran medida, por la eliminación de los Certificados de Necesidad y Conveniencia (CNC) en el año 2005, lo que facilitó la entrada de farmacias en las megacadenas y supermercados, así como la expansión de Walgreens y la llegada de CVS. Esta última entró al mercado local a principios de 2010.

“Hemos perdido 550 farmacias de comunidad desde que se eliminaron los CNC. Lo triste es que dueños de farmacias de comunidad han vendido sus farmacias y se han ido a trabajar con cadenas como CVS. Eso nos preocupa”, manifestó María Isabel Vicente, directora ejecutiva de la Asociación de Farmacias de Comunidad (AFC).

En Puerto Rico hay poco menos de un millar de farmacias, de las cuales 700 son farmacias de comunidad y las restantes 200 pertenecen a cadenas. Hace apenas siete años, las farmacias de comunidad eran casi el doble y rondaban las 1,250.

Las ventas también han mermado. Para el 2011 el renglón de farmacias reportó $3,928.75 millones, un 9% menos que lo generado en el año 2007, según las estadísticas de la Compañía de Comercio y Exportación.

De cara al futuro, el panorama para las farmacias de comunidad no luce bien. “Nos esperan años más difíciles de los que hemos vivido”, manifestó Vanga.

Con esa aseveración, aunque en entrevistas separadas, coincidió Elliot Pacheco, dueño de la Farmacia Reyes en Cayey y presidente de la AFC.

Menos ventas y más cierres

Pacheco estimó que las ventas en las farmacias podrían disminuir un 15% adicional entre el año próximo y el 2014, lo que podría llevar al cierre de más farmacias de comunidad.

Según el presidente de la AFC, la baja en ventas ocurrirá debido a que muchos medicamentos, que son “el pan nuestro de cada día” en las farmacias, perdieron o están por perder sus patentes y, por ende, reducirán considerablemente su precio.

“El número de recetas seguirá siendo el mismo, pero el precio bajará porque las patentes de los principales productos han expirado. Los gastos operacionales seguirán iguales, pero los dueños de farmacias tendrán menos ventas y ganancias”, señaló Pacheco.

Entre los productos que ya no tendrán la protección de las patentes figuran: Plavix, Singulair, Lipitor, Diovan y Seroquel para la salud mental.

Además, el año entrante se unirán a la lista Viagra y Advair.

Vanga, por su parte, indicó que además de la eliminación de los CNC, la competencia entre los administradores de beneficios de farmacia (PBM, por sus siglas en inglés) también ha ocasionado el cierre de farmacias de comunidad. Esto porque los PBM, en su afán de atraer a más aseguradoras como clientes, les reembolsan cada vez menos dinero a las farmacias por los medicamentos procesados.

“Y en los genéricos nos pagan el precio que ellos determinan. Ahora mismo no hay mecanismo en ley que nos proteja, que nos permita negociar con los PBM en igualdad de condiciones”, aseveró el dueño de One Stop.

La promesa de CVS

Pese a los obstáculos que enfrentan las farmacias de comunidad para operar en el mercado local, las cadenas norteamericanas encuentran que Puerto Rico es un gran lugar para crecer sus respectivos negocios.

CVS ha logrado abrir 17 farmacias en poco más de dos años, casi todas operan las 24 horas y tienen ventanillas de autoservicio.

Ahmed Vélez, gerente general de CVS en Puerto Rico, indicó que la Isla es el primer mercado que la empresa explora fuera del territorio continental. Su plan es seguir creciendo en este mercado, aunque no divulgó cuántas tiendas se proponen establecer aquí.

“En general, todo se trata de poder ofrecer a los pacientes lo que necesiten y cuando lo necesiten. Nuestra prioridad es ofrecer un servicio superior, ofrecer mejor disponibilidad de medicamentos, costos accesibles y la gran responsabilidad de educar y orientar a todos nuestros pacientes”, indicó Vélez, quien enfatizó que la promesa de CVS ahora es “medicamentos listos como prometidos”.

Antes la promesa de CVS era que despachaba la mayoría de sus recetas en 20 minutos o menos. Pero Vélez dijo que ahora se le pregunta al paciente cuándo quiere tenerlas, pues algunos deciden dejarlas y recogerlas luego.

No obstante, para acelerar el despacho, la cadena farmacéutica ha instalado un sistema computarizado que convierte los recetarios en unos “más inteligentes, y que les dan prioridad a las recetas que llegan”.

Oportunidad para Walgreens

Para Nivia Santiago, vicepresidenta de Operaciones para Walgreens en Puerto Rico, el sector de farmacias está lleno de oportunidades, en gran medida debido a que la población está envejeciendo y necesita más servicios de salud.

Santiago reconoció que la eliminación de los CNC ha facilitado la expansión de su cadena porque, a su juicio, “se eliminó un impedimento que afectaba el crecimiento del sector de farmacias”.

Además, negó que las farmacias de comunidad hayan tenido que cerrar debido a la competencia que les representa Walgreens.

“Que yo sepa no hay ninguna Walgreens que hayamos abierto cerca de una farmacia de comunidad y que esta haya tenido que cerrar”, aseveró.

Hasta mediados de diciembre, la cadena tenía 116 farmacias y empleaba a más de 5,000 personas, el 10% de ellos farmacéuticos.

Para mantenerse a la vanguardia, Walgreens instaló nuevos sistemas de puntos de venta que, entre otros beneficios, permiten integrar servicios adicionales, como el programa de Recompensas, lanzado en septiembre, y que contiene el historial de compras del cliente.

Las Walgreens también ofrecen el beneficio de poder ordenar la repetición de la receta por Internet, teléfono o móvil.

Sin bajarse del carro

Y la nueva tienda en San Patricio Plaza, en Guaynabo, permite que el cliente haga su orden de compra –de cualesquiera artículos en la tienda– por Internet y pase a recogerlos al establecimiento. Incluso, no tiene que bajarse del carro, pues un empleado le lleva la compra al estacionamiento.

Según Santiago, los planes son replicar este servicio a partir de 2013 en todas las nuevas Walgreens.

Santiago, al igual que sus colegas del sector, coincide en que de cara al futuro, las farmacias experimentarán cada vez más presión a la hora de competir.

Por eso, para Pacheco, el líder de la AFC, el presente y futuro de las farmacias de comunidad tiene que ser unirse a uno de los cuatro grupos de compra –Coopharma, Farmacias Aliadas, GNP o ABC Rx–, para juntos hacerle frente a la competencia de las grandes cadenas.

“Si no lo hacen van a desaparecer, como les ha pasado a muchas mueblerías y ferreterías”.

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