Chávez da casas en televisión como parte de campaña
Por William Neuman / The New York Times
EJIDO, Venezuela - Todos los jueves, el canal de televisión del estado presenta una transmisión nacional en vivo de lo que podría llamarse “Remodelación Extrema de Casas: Versión Socialista”. Es, en parte, un show reality de televisión, en parte un programa de juegos y en parte una actividad de campaña política a pleno pulmón.
Su programación incluye a destacados ayudantes del presidente Hugo Chávez entregando apartamentos y casas nuevas a los venezolanos menos afortunados, quienes responden con telegénicas lágrimas y expresiones de gratitud a Chávez, quien aspira a la reelección.
“Quiero enviar un mensaje a todas las personas que están en refugios, que tengan fe y que mantengan la esperanza”, dijo Ramón Rondón, de 64 años, en el programa televisivo de la semana pasada, de pie en la cocina de su nuevo apartamento en un desarrollo de viviendas construidas por el gobierno, llamado El Cobre. Rondón, un canoso activista pro Chávez, añadió: “Esta es una victoria para la revolución”.
Un poco más tarde, la esposa de Rondón, María Monsalvi, de 54 años, apareció relajadamente sentada en una butaca nueva, parte de los muebles, incluyendo un sofá, camas, una mesa de cocina y sillas, provistos por el gobierno.
‘pegarse en la lotería’
Sobre la cabeza de la señora Monsalvi había una foto de Chávez, colgada en la pared por los productores del show. Debido a que su apartamento era presentado por televisión, a ella se le dio una “línea presidencial” de muebles de lujo. Ella se maravilló se ser tan afortunada tras perder su hogar en un deslizamiento de tierras y luego pasar un año en un estrecho refugio.
“Me siento como si me hubiese pegado en la lotería”, dijo ella.
Para los estadounidenses cansados de las hipotecas sobrevaloradas y la expansión y contracción en la vivienda, ciertamente hay algo novedoso en el método que Venezuela utiliza para su propia crisis de vivienda. El gobierno calcula que en una nación de 29 millones de habitantes, 2.7 millones de familias necesitan casas nuevas, ya sea porque carecen de hogar, porque las casas en las que viven son inadecuadas o porque familias múltiples viven apiñadas bajo un solo techo.
La donación de hogares son un ejemplo importante de cómo Chávez ha podido mantener el apoyo popular por casi 14 años, a pesar de la criminalidad descontrolada, de los erráticos servicios básicos y de la persistente pobreza.
Al hacer un show entregando casas nuevas a algunos, él mantiene viva la esperanza entre muchos otros de que ellos también algún día podrían beneficiarse de la misma liberalidad.
Recuperándose de cáncer, Chávez ha sido mucho menos visible en público que en ninguna otra época de su presidencia. Pero sus obsequios de hogares continúan, ya sea que él esté presente personalmente para entregar las llaves a los moradores o no lo esté. Él financia las casas nuevas con los vastos ingresos petroleros de la nación y promueve las donaciones a través de los programas televisivos “Jueves de Vivienda” y la propaganda televisiva, que consiste, esencialmente, de anuncios pagados por el gobierno para la candidatura de Chávez. Recientemente él donó un apartamento a una mujer por ser su seguidora número tres millones por Twitter.
La semana pasada, dos edificios de cuatro pisos de El Cobre de aquí, al pie de los Andes, en la parte occidental de Venezuela, fueron decorados con globos y banderas venezolanas. Bomberos con un camión-escalera colgaron una enorme pancarta con la foto de un sonriente Chávez. Por los altoparlantes resonaba atronadoramente un estribillo de campaña: “Vamos, Venezuela, apoya a Chávez, el 7 de octubre él ganará de nuevo”.
Las cámaras se prendieron, y el ministro de vivienda, Ricardo Molina, hizo un recorrido por el apartamento de tres habitaciones de Rondón, uno de los 48 apartamentos del complejo, con el micrófono en la mano, mientras la pareja alababa a Chávez.