El fisioterapeuta vive orgulloso de su labor en cuatro Olimpiadas
Por Esteban Pagán Rivera / Esteban.pagan@gfrmedia.com
Salinas - Los atletas no son los únicos que tienen como meta ir a unos Juegos Olímpicos.
Entrenadores, estadísticos y personal médico también sueñan con asistir al máximo escenario deportivo.
En el caso del fisioterapeuta cagüeño Carlos Seda, ese sueño se ha convertido en realidad en cuatro ocasiones.
Las Olimpiadas de Londres 2012 serán sus quintos Juegos, el total más alto para un terapista puertorriqueño.
Desde Atlanta 1996, Seda ha dicho presente en todos los Juegos Olímpicos.
Las anécdotas sobran, pero asegura que cada Juego tiene un sabor único, pues no solo las ciudades sedes varían, sino también los atletas.
“Es una emoción tan grande y cada experiencia es tan distinta. Pero es como una responsabilidad. Uno también lleva el nombre de Puerto Rico en el pecho y lo lleva en el corazón”, dijo Seda en entrevista en el Centro de Salud Deportiva y Ciencias del Ejercicio del Albergue Olímpico, donde se desempeña como director de la unidad de terapia física y rehabilitación.
Sus ejecutorias no son en el campo de competencia, pero son vitales en el resultado de los atletas. Por el tiempo que duran los Juegos, poco más de dos semanas, Seda y la delegación médica de Puerto Rico atienden a cada uno de los atletas, día y noche.
Para Londres, el veterano fisioterapeuta será parte de un equipo médico compuesto por cinco personas.
“Las presiones son tan y tan grandes sobre los atletas y sobre los entrenadores, y mucha de esa presión la tenemos nosotros también. Cuando tenemos que resolver este problema que tiene este atleta, tenemos que ser eficientes, urgentes y trabajar en armonía”, relató Seda, de 55 años y 32 como fisioterapeuta.
“Tenemos que tener toda la confianza del atleta para trabajar con él, tenemos que tener su máxima cooperación, sinceridad y honestidad de su parte, para así nosotros poder darle el mejor apoyo posible. Esos son dramas bien bonitos, bien intensos, que se dan en unas Olimpiadas”, añadió.
Los “tortazos” de Daniel Santos.
Luego de cuatro Olimpiadas, Seda reconoce que es difícil destacar una anécdota sobre la otra.
Pero las más que atesora son las de atletas que se formaron en el Albergue y los ve crecer hasta convertirse en olímpicos.
El caso de Santos
Tal es el caso del último medallista olímpico boricua, el boxeador Daniel Santos, quien ganó bronce en Atlanta 1996. Santos derrotó a Nariyan Atayev, de Uzbekistán, para asegurar la medalla.
“Él (Santos) me dice: ‘siento las manos frías’. Yo cogí, trabajé con sus manos y le dije: ‘¿sabes cuándo se te van a calentar las manos? Cuando le metas el primer tortazo (al rival), y te estoy diciendo que eso va a pasar’. Esa fue la pelea por la medalla de bronce, y la ganó”, recordó Seda, quien fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Cagüeño en el 2008.
“Cuando baja (del ring), dice ‘dicho y hecho, di el primer tortazo y se me calentó’. Esa fue una experiencia bien buena, el ver crecer ese muchacho y verlo pasar todas las etapas de boxeador. Son dramas bonitos que pasan”, finalizó.