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Cartas |
San Juan
Luis Orlando Arrufat Ruiz
EL DOMINGO FUI a Coamo al Maratón San Blas. Me levanté temprano, pues vivo en San Juan, y me encontré con un súper tapón. Llegué a las 10:45 a.m. y a esa hora me indicaron que no había chips (cronómetros), que los números se acabaron y los disponibles no indicaban San Blas 50.
Nos informaron que pagáramos los $25 porque el tiempo se iba a tomar manualmente y que las medallas se enviarían por correo. Accedí y me inscribí.
Corrí 21 kilómetros y cuando llegué no habían medallas. Tampoco está mi resultado. O sea que era lo mismo pagar que no pagar. Iba a obtener lo mismo, nada. Excepto la satisfacción de completarlo.
¿Es así como piensan competir con otras carreras fallándole a los corredores aficionados?
Para mí la medalla es lo más importante, pues es el fruto vivo del esfuerzo realizado. Para el corredor de Kenia no será así, su interés, más que una medalla, es el cheque. Para eso corre.
Nosotros somos los que llevamos gente, a los que nos gritan y vacilan y nos faltan el respeto.
Nos engañaron, nadie me va a creer que corrí San Blas y lo completé, pero no tengo una medalla, ni aparece mi nombre en los resultados.
Soy el corredor fantasma. Pasé por el San Blas y me quedé sin nada. Solo mi cuerpo se enteró, después de 21 kilómteros me duele hasta el pelo y soy calvo.
Luis Orlando Arrufat Ruiz
San Juan

El individuo lo disfruta como si se tratara de un juego. Mira el vídeo
