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Cartas |
San Juan
Jaime Géliga
El jueves la asamblea contó con la cantidad de estudiantes necesarios para llevarse a cabo. Mayoría evidente, ratificó el voto de huelga. Lo curioso, es lo siguiente. La administración del Recinto de Río Piedras casi asfixia al estudiantado para que dicha asamblea se dé. En medio de una crisis económica y de reclamos de que el dinero gastado en la asamblea pudo haber contestado varios de las demandas.
El resultado pareció no agradarle a la rectora interina y al presidente, entre otros, que confiaban que la mayoría eran los que estaban en contra de la huelga. Esa minoría se quitó la máscara y se reafirmó como la mayoría del estudiantado en huelga.
Si tanto han hablado de democracia pues acaten la mayoría. Pero no, Ana María Guadalupe continúa como desde el principio, sacando mollero por un puesto. No solo cerró el recinto por no menos 30 días, sino que pidió que la fuerza policiaca interviniera con los “peligrosos” que protestan. Prohibiendo el paso de agua y comida, entre muchos otros artículos de primera necesidad.
Entonces, ¿dónde ha quedado la política de no confrontación? ¿Dónde ha quedado el sentido de humanidad? ¿Que peligrosos pueden ser unos estudiantes que defienden lo poco que le queda a la educación pública?
No es una lucha por más es una lucha por mantenernos y defendernos con lo que ya tenemos.
Se han agredido estudiantes y padres, se ha agredido y atacado la humanidad y sus derechos, y al pueblo solidario. ¿Por qué? ¿Será que una butaca les pone una barrera en su mente que no los deja pensar y no los deja ver más allá de sus bienes personales para atropellar a todo un movimiento estudiantil que sigue de pie, ante tanto abuso y se defiende del Gobierno y sus maniobras? Respeten esa democracia que tanto parlotean.
Y digo “no, no, no, no nos pararan, el movimiento estudiantil sigue de pie”.