San Germán
El Representante Bernardo Márquez ha desatado una tormenta mediática sobre los gastos del presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Antonio García, pero desgraciadamente ha diseminando información fuera de contexto, como sugerir que el Presidente tiene 500 tarjetas de crédito.
Márquez se ha apoyado particularmente en un medio radial donde funge como analista una prominente asesora de la Cámara, quien –según su propia admisión– editó el reporte de Márquez antes de hacerse público.
En la UPR se hace investigación de nivel mundial, y el mecanismo por el cual se agilizan las compras de los investigadores es el uso de tarjetas de crédito facilitadas por la Presidencia. ¿Por qué el reporte de Márquez no aclaró esto?
Márquez nunca entrevistó al Presidente de la UPR para entender la realidad de las famosas tarjetas. ¿Por qué? ¿Habría riesgo de “aguar” el impacto de su hiperbólica noticia?
Cualquier “excentricidad gastronómica” del Presidente García Padilla debe atenderse sin contemplaciones, pero crear más desasosiego en el sistema de la UPR, particularmente alrededor de sus programas de investigación, es muy peligroso.
¿Lo entenderán los legisladores?
Juan Ramos
San GermánCarolina
En una respuesta amistosa al blog de Mario Alegre Barrios, “¿Por quién llora el mundo?” pienso que llora a alguien que a pesar de todas las angustias que lo habitaban, pudo superarlas y regalar arte. Y creame que el arte es medicina.
Como dice Mario Vargas Llosa el artista transforma sus demonios en arte y eso es lo que llora el mundo hoy. Michael Jackson es uno de los seres humanos que hizo esta vida terrenal más llevadera a los que disfrutamos de su arte. Que yo sepa tal reacción rarísimas veces existe cuando muere un político.
Jesús Ortiz
CarolinaEn la gráfica de las páginas 46 y 47 de la edición de ayer, en la sección Política, en el renglón “Contribuciones” debió decir “Eliminaremos paulatinamente la contribución sobre la propiedad mueble”, en lugar de “propiedad inmueble”. Además, en el renglón “Cultura”, el máximo de crédito contributivo de la Ley para el desarrollo de la Industria Fílmica de Puerto Rico es $15 millones por año fiscal, con posibilidad de aumentarse en casos de sustancial desarrollo económico.
Aguadilla
Este gobierno es genial. A partir del 1 de junio se eliminarán los certificados de exención a los revendedores. Por supuesto, que esta ley aplica a los pequeños negocios y no a los millonarios.
Cuando el negociante compre la mercancía para revender, se le cobrará un 7% de impuesto. Cuando la venda, cobrará un 7% al consumidor. Pero este 7% no lo puede usar para saldar la deuda con el suplidor, sino que lo tiene que remitir a Hacienda, con la promesa vaga de un crédito de 3.5%.
¿De dónde saldrá el dinero para pagar la cuenta del revendedor? La lógica me dice que de mi bolsillo. Y aún alegan que no sera doble tributación.
Amelia Cruz
AguadillaGuaynabo
N o culpo al Padre Alberto por haberse enamorado, y tampoco a Ruhama, porque ambos poseen el don de amar. Lo que no me cuadra para nada es la liviandad -al menos así se han proyectado- con que han actuado tanto el Padre Alberto como la Iglesia Episcopal.
Él no es un adolescente, es un hombre inteligente que tuvo tiempo y educación en el seminario para tomar una decisión informada y responsable. Allí se le explicó el compromiso que estaba asumiendo. Y, obviamente, se enteró de cuál es el proceso que un sacerdote católico tiene que enfrentar si en algún momento decide “colgar los hábitos”. Ya que no pudo asumir su compromiso como sacerdote católico, al menos por deferencia a la iglesia que él mismo abrazó y a los feligreses que lo siguieron siempre, debió seguir con humildad el proceso que la Iglesia Católica establece en esos casos. Por sus acciones, podemos concluir que si las ya famosas fotos no se llegan a publicar él continuaría en una doble vida.
Por otro lado la Iglesia Episcopal corrió delirante a “rescatar” a ese santo incomprendido que solo cometió el pecado de amar. No critico el que se le acoja y se le apoye como a cualquier ser humano necesitado de dirección espiritual. Lo que critico es que haya tomado como suyo un escándalo de esas proporciones y que le haya tendido un manto de protección como si fuera cualquier cosa.
El problema no es que el Padre se case o no, el asunto aquí es que el Padre Alberto fue deshonesto. Pero, aparentemente, él piensa que una boda lo soluciona todo. Es una pena que de ahora en adelante tanto la Iglesia Episcopal como la desposada tendrán que dormir con un ojo abierto. No se sabe cuándo el Padre Alberto sienta la urgencia de rebatir alguno de sus nuevos compromisos.
Alicia Lizardi
GuaynaboGuaynabo
N o culpo al Padre Alberto por haberse enamorado, y tampoco a Ruhama, porque ambos poseen el don de amar. Lo que no me cuadra para nada es la liviandad -al menos así se han proyectado- con que han actuado tanto el Padre Alberto como la Iglesia Episcopal.
Él no es un adolescente, es un hombre inteligente que tuvo tiempo y educación en el seminario para tomar una decisión informada y responsable. Allí se le explicó el compromiso que estaba asumiendo. Y, obviamente, se enteró de cuál es el proceso que un sacerdote católico tiene que enfrentar si en algún momento decide “colgar los hábitos”. Ya que no pudo asumir su compromiso como sacerdote católico, al menos por deferencia a la iglesia que él mismo abrazó y a los feligreses que lo siguieron siempre, debió seguir con humildad el proceso que la Iglesia Católica establece en esos casos. Por sus acciones, podemos concluir que si las ya famosas fotos no se llegan a publicar él continuaría en una doble vida.
Por otro lado la Iglesia Episcopal corrió delirante a “rescatar” a ese santo incomprendido que solo cometió el pecado de amar. No critico el que se le acoja y se le apoye como a cualquier ser humano necesitado de dirección espiritual. Lo que critico es que haya tomado como suyo un escándalo de esas proporciones y que le haya tendido un manto de protección como si fuera cualquier cosa.
El problema no es que el Padre se case o no, el asunto aquí es que el Padre Alberto fue deshonesto. Pero, aparentemente, él piensa que una boda lo soluciona todo. Es una pena que de ahora en adelante tanto la Iglesia Episcopal como la desposada tendrán que dormir con un ojo abierto. No se sabe cuándo el Padre Alberto sienta la urgencia de revatir alguno de sus nuevos compromisos.
Alicia Lizardi
Guaynabo