San Juan
Se busca un líder que tenga las agallas de no vender su alma al poder de los grandes intereses. Se busca un líder que tenga la estatura moral de atar su corazón a sus palabras para que mida su éxito en la sonrisa de su pueblo.
Se busca un líder que camine con los pies en la tierra y que tenga oídos y acciones para el pobre como para el rico. Se busca un líder que no prometa, que actúe. Se busca un líder que no comprometa sus principios y valores con oportunismos políticos.
Mi familia, busca un líder que ame a su pueblo más que a su puesto. Mis hijos, buscan un líder que le apasione más el bienestar de su ciudad, que su sueldo, sus dietas, su carro y sus escoltas. Mis amigos, buscan un líder que no duerma ni descanse hasta que se haga justicia.
Mi Puerto Rico busca un líder que se atreva a ser íntegro en cualquier circunstancia.
PD: No se aceptan resumés del Capitolio ni de Fortaleza
Luis G. Collazo
San JuanCaguas
El 30 de diciembre fui despedido de una empresa privada en la cual laboré en un cargo gerencial durante mas de cinco años.
Me dieron mi carta de despido y me quedaron adeudando tres semanas de trabajo, el bono navideño, el estipendio mensual estipulado en el contrato laboral, y la relación de gastos de diciembre.
En la carta que me entregaron me informaron que en los primeros días de enero procederían a pagarme la cantidad adeudada que asciende de $4,000.
Han pasado más de dos meses y no tengo forma de recibir respuesta alguna ya que simplemente no dan la cara ni responden llamadas telefónicas.
He tenido que contratar abogados ya que la cita que me dieron en el Departamento del Trabajo para analizar mi caso es para el 12 de abril 2010.
Lo que no entiendo es cómo la ley, aparentemente, permite que los patronos privados hagan lo que les plazca con los empleados que despide, y que éstos tengan que pasar por un calvario de etapas y procesos para poder cobrar lo que les corresponde por ley.
Mientras tanto, la empresa sigue operando como de costumbre...
¿No sería algo lógico y de sentido común que para despedir a un empleado se le tenga que pagar todo lo que se le adeuda conjuntamente con la entrega de su carta de despido, en ese mismo acto ?
Luis Rojas
CaguasGuaynabo
Me apena ver cómo las influencias políticas atentan contra la primera institución educativa de nuestro país. La administración de la Universidad de Puerto Rico se ha convertido en una burocracia compuesta de funcionarios políticos y no de personas realmente comprometidas con la educación.
Las nuevas propuestas de recortes presupuestarios demuestran una visión miope que no considera las necesidades del estudiante ni la supervivencia de la institución.
Necesitamos una administración universitaria con un sentido de pertenencia, metas concretas y sobre todo con visión. Sólo así puede pretender ganarse la confianza de los estudiantes.
La educación es la mejor inversión que puede hacer un estado. No existe carretera, complejo turístico o alianza público-privada que ofrezca un retorno sobre la inversión tan grande como la educación.
El problema es que no es una inversión con un plazo de cuatro años. Le receto un buen par de espejuelos a la administración universitaria, a nuestra Legislatura y a nuestro Gobernador para ver si logran ver más allá de las próximas elecciones. No podemos permitir que la ceguera política termine con la universidad del estado.
Bárbara Sabat Lafontaine
GuaynaboBibliotecaria
Los que hemos tenido la experiencia de ver a cientos de estudiantes salir corriendo como hordas enloquecidas para presenciar una pelea de sus propios compañeros, y hemos podido observar la excitación febril en sus rostros que marca el estímulo del aviso “hay pelea”, no podemos menos que asustarnos ante la perspectiva de una generación de adictos a la violencia.
Nos preguntamos si estamos totalmente conscientes de lo que significa esa actitud. Si somos capaces de afrontar la realidad de que muchos de nuestros jóvenes están siendo objeto de la insensibilidad que trae tanto contacto con medios electrónicos y de “entretenimiento” en general que presentan escenas cada vez menos tolerables para los que aún conservamos ese sentimiento de piedad que debe caracterizar a un ser humano.
¡Alerta, padres! Esto no es un tema para pasar por alto. Lo que entra por nuestros ojos, oídos y es procesado por nuestra mente, tiene una transformación. No desaparece. No se esfuma en nuestro ser.
Debemos ir hacia un mundo sin violencia. Está en nuestras manos el tratar al menos de construirlo.
Migdalia Diez
BibliotecariaGuías
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