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16 de noviembre de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Cazadores de caimanes en Vega Baja

La plaga es tal que vecinos del barrio Los Naranjos los cazan y se los comen

Por Osman Pérez Méndez / osman.perez@gfrmedia.com

Vega Baja – Dice un refrán que si la vida te da limones, haces limonada. Pero ¿qué haces si te da caimanes?

“Pues hay que bregar con eso. Porque esos animales te salen ahí en el patio de la casa. Y aquí hay niños, y esos niños chiquitos andan por ahí jugando y no están pendientes a los caimanes. Así que hay que cogerlos”, afirma Olga Marrero, una de varias mujeres que viven en la comunidad inundada de Los Naranjos, en Vega Baja, y que han tenido que aprender a cazar caimanes.

El problema surge de las constantes inundaciones que se producen en esta comunidad cada vez que llueve fuertemente, situación que tiene su raíz, según expertos, en que los vecinos se mudaron a áreas inundables, lo cual se complica aún más por el mal estado en que se encuentra el caño Caribe por falta de mantenimiento.

Ayer, de paso, el gobernador interino Kenneth McClintock emitió una comunicación en la que declaraba un estado de emergencia en Vega Baja debido a las inundaciones de los últimos días.

 

Entretanto, Olga cuenta que es cada vez más frecuente que los caimanes aparezcan en los patios y portales o nadando por la calles. Habla de cazarlos con una gran naturalidad, como si se tratara de espantar pajaritos.

Para la caza, han desarrollado sus propios utensilios: un tubo de metal por cuyo agujero central pasan un cable de teléfono con el que se hace un lazo, y cinta adhesiva.

El proceso de caza, pues... sencillo, según explican Olga y su hija Enid Montañez, quien también caza los reptiles. Atrapas el caimán pasando el lazo del cable alrededor de su cuello. Aprietas el lazo para sofocarlo y que no se te vaya. Lo pones en el piso y, yendo por detrás, le presionas la cabeza contra el piso, luego le agarras el hocico y le pones la cinta adhesiva alrededor de la boca para mantenérsela cerrada. Solo tienes que observar el detalle de la cola, porque con ella te puede dar, y de hecho, una vez lo neutralizas, pues es por la cola por una de las partes que lo agarras, para que no te golpee.

“Realmente, no es tan difícil”, repite Enid, mientras carga uno de los caimanes atrapados en estos días, mientras el resto de su familia y varios vecinos asienten y aseguran que todos ellos saben cazar los caimanes.

Y es que más o menos la mitad de esta comunidad tiene sus calles convertidas en canales, sus jardines en piscinas y por grama tienen plantas acuáticas. Para ellos, no importa como vistan, una prenda esencial son las botas de goma altas. De lo contrario, se tienen que mojar los pies. Las botas, por cierto, tampoco funcionan cuando el agua sube un poco más, como sucedió el pasado lunes, cuando el caño Caribe se salió, una vez más, de su cauce.

Y desde el lunes poco ha cambiado para los vecinos de esta especie de “Venecia tropical”. O mejor dicho, sí se ven algunos cambios en las aguas: ahora ya hay peces nadando por las calles, y también más caimanes.

“En realidad eso es algo preocupante”, dijo Elizabeth Pumarejo, quien también ha tenido que hacer de cazadora alguna vez. “Especialmente por la noche, que esos animales andan por ahí nadando por las calles”.

La mayor preocupación sin embargo es cuando las hembras tienen crías, “porque en ese caso sí se ponen agresivas y atacan”, explica Olga, añadiendo que han visto casos de crías en jardines de casas. “Si tienen crías, nadie se les puede acercar porque le tiran”.

PLATO CULINARIO

Los caimanes atrapados, a falta de qué hacer con ellos, pues pasan a ser parte de la dieta de estos vecinos.

“Sabe muy sabroso. Sabe bueno de verdad”, afirma Enid, quien junto a su familia ya se han comido varios de los caimanes cazados.

Su padre, Daniel “Piri” Montañez, explica que “donde más carne tienen es en la cola. Tienen en otras partes del cuerpo, pero no tanta”.

¿Y cuál es la receta?

“Bueno, lo principal es que lo tienes que curar con limón o naranja, para matar el (sabor fuerte a) marisco”, explica Montañez. “Le echas tus condimentos favoritos, pimienta, cebolla, ajo, pero con el limón o la naranja. Lo puedes poner en la mañana y cocinarlo por la noche, pero mejor es dejarlo dos o tres días. Después es como pollo, lo cocinas como más te guste: frito, en pinchos, en fricasé”.

Y Elizabeth está pensando ir todavía más lejos y hasta aprovechar el cuero de los animales para hacer carteras o zapatos.

En los Naranjos, pese a todo, saben lo que es ponerle buena cara al mal tiempo.

UN PROBLEMA CON SOLUCIÓN

Vecinos de Los Naranjos aseguran que el problema de inundaciones no se da cuando el caño se mantiene limpio y dragado. De hecho, una persona a la que apodan Champin creó una patana sobre la que ponen una máquina de dragado que le llaman “el mosquito”.

“Lo que pasa es que a Champin no le han pagado por su trabajo. Él está en la disposición de hacer el dragado, pero tienen que pagarle”, afirmó Juan García, quien desmintió que sus casas se encuentren en terrenos invadidos como se ha estado rumorando y afirmó que la mayoría de los vecinos posee su título de propiedad. “Aquí la comunidad quiere ayudar a solucionar esto. Hay disposición. Nosotros no queremos destruir el mangle. Sabemos su valor ecológico. Pero necesitamos que se mantenga el caño limpio para que no tengamos este problema”.

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