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La regulación de la temperatura es sumamente importante para mantener las funciones corporales de un animal. Los animales endotérmicos, como las aves y los mamíferos, son capaces de generar el calor necesario para mantener la temperatura de sus cuerpos relativamente constante. Mientras, los animales ectotérmicos -que incluyen a los peces, los anfibios y los reptiles- dependen del medioambiente para mantener su temperatura corporal y metabolismo.

Para mantener una temperatura óptima, los animales ectotérmicos se asolean cuando sienten frío o se cobijan en la sombre cuando tienen calor. Pero, ¿qué pasa si el medioambiente se calienta debido al cambio climático global y ni siquiera la sombra ayuda a que los animales ectotérmicos logren mantener su temperatura óptima?

El impacto del calentamiento global en un animal ectotérmico -el lagartijo común de Puerto Rico Anolis cristatellus- es el tema de un interesantísimo estudio publicado en la revista científica Functional Ecology por el profesor boricua Dr. Manuel Leal y el estudiante doctoral Alex Gunderson, ambos del Departamento de Biología de la Universidad de Duke en Carolina del Norte.

Esta especie de lagartijo es perfecta para este proyecto, ya que en Puerto Rico ellos habitan dos tipos de bosques. Hay poblaciones que viven en los bosques húmedos de Guajataca, Cambalache, La Vega y Mata de Plátano, y otras que viven en los bosques secos de Guánica, Aguirre, Boquerón y Ceiba.

Durante los meses de julio, agosto y diciembre del 2009 los científicos midieron la temperatura ambiental diurna en múltiples bosques. Además atraparon casi 1,400 lagartijos de ambos sexos y les tomaron su temperatura corporal. Los investigadores también observaron si los lagartijos exhibían conductas de regulación de temperatura (si se estaban asoleando o si estaban a la sombra) y cómo este comportamiento influenciaba las temperaturas de los lagartijos. Finalmente, midieron cómo diferentes temperaturas corporales afectan la velocidad a la que pueden correr los lagartijos, lo cual permite estimar el efecto de la temperatura en el metabolismo. La velocidad a la que pueden correr los lagartijos tiene una importancia ecológica, ya que les permite escapar de depredadores o capturar insectos.

Luego de un detallado análisis estadístico, Manuel Leal y Alex Gunderson descubrieron que los bosques secos se mantienen más calientes que los bosques húmedos. Esta diferencia tiene un efecto directo en el comportamiento de los lagartijos en cada tipo de bosque.

Los lagartijos que viven en los bosques húmedos pueden mantener su temperatura óptima más fácilmente y sin necesidad de asolearse o esconderse a la sombra frecuentemente. Sin embargo, los lagartijos que viven en los bosque secos tienen una temperatura corporal promedio que es casi 4 °C más caliente que sus pares de bosque húmedo. Al vivir a una temperatura mayor a la temperatura óptima, necesitan buscar sombra mucho más frecuentemente, lo que limita su actividad para no sobrecalentarse.

El que los lagartijos de bosque seco ya vivan cerca de su temperatura máxima puede presentar un problema para su supervivencia si el calentamiento global aumenta las temperaturas como se espera. Los científicos creen que si la temperatura promedio aumenta 3 °C en los próximos 100 años entonces se sobrecalentarían aún más, su metabolismo fisiológico podría bajar hasta un 30% y tendrían que estar inactivos la mayor parte del día. Este período de inactividad reduciría el tiempo para buscar alimento y reproducirse, lo que podría bajar significativamente su población.

Otro problema para los lagartijos de bosque seco es la competencia con otras especies de lagartijos. Por ejemplo, se sabe que los lagartijos de la especie Anolis cooki habitan en el mismo nicho ecológico y son más resistentes a las altas temperaturas que los Anolis cristatellus estudiada por Leal y Gunderson. Un aumento en la temperatura ambiental promedio de 3 °C pondría a los Anolis cristatellus en una trágica desventaja.

Este proyecto de investigación es importante ya que, al medir directamente las temperaturas ambientales y las de los lagartijos, se puede conocer desde un punto de vista biológicamente relevante cómo la conducta y la fisiología de organismos de la misma especie reaccionan a los cambios ambientales en diferentes nichos ecológicos.

Esto permite poder estimar con mayor certeza el posible impacto del calentamiento global en diferentes hábitats en islas pequeñas como Puerto Rico. Este nivel de precisión es algo que los modelos computadorizados no pueden predecir. El trabajo de Manuel Leal y Alex Gunderson nos demuestra que en la naturaleza hay ciertos límites que, al excederse, limitan las opciones del organismo para adaptarse y sobrevivir.

El autor es Catedrático Asociado en Física y Educación Científica en Morehead State University y miembro de Ciencia Puerto Rico: www.cienciapr.org.


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