Por Tomás Unger/El Comercio/GDA
Probablemente todos los lectores han visto, ya sea por televisión o Internet, al Hombre Pájaro cruzar el Canal de la Mancha, con su ala delta-jet. El video que ha dado la vuelta al mundo ha sido tomado con una pequeña cámara, como los miles de videos que aparecen a diario en Internet. La tecnología del video ha mantenido el paso con los demás artefactos electrónicos de la era digital, y la creciente capacidad de registro, almacenaje y transmisión ha creado una nueva cultura en las comunicaciones.
El video digital
Muchos recordarán la época del Betamax y de las primeras cámaras de video. Grandes y pesadas, estas cámaras grababan la imagen análoga en una cinta magnética. Al aparecer la cámara digital, hace unos 20 años, se abrió un nuevo campo para la fotografía, que eventualmente acabaría con la película y el revelado químico. Al crecer la capacidad de los CCD (dispositivo de carga acoplada que reemplaza a la película en la cámara digital), surgió la posibilidad del video. Con más de 16 tomas por segundo es posible crear imágenes en movimiento, el efecto que creó el cine.
A medida que fueron aumentando su capacidad y reduciendo su tamaño, las cámaras digitales comenzaron a ofrecer la posibilidad de grabar videos cortos. La tecnología se perfeccionó hasta tal punto que hoy está en los teléfonos. Simultáneamente, Internet con banda ancha ha hecho posible transmitir cada vez más información, al punto de permitir el envío de videos. La combinación de pequeñas cámaras capaces de captar video digital y la capacidad de transmitirlo dieron lugar a una nueva forma de comunicación. Hoy, en YouTube se puede ver todo lo imaginable, proveniente de todos los continentes.
La definición
Internet ha creado un nuevo mercado para cámaras de video. La empresa norteamericana Pure Digital acaba de lanzar, por menos de 200 dólares, una pequeña cámara de video poco más grande que un teléfono celular llamada Flip. Con 640 x 480 píxeles (307 kb), la Flip usa memoria flash (como los USB), sin piezas móviles, con una capacidad de hasta una hora de video y una pequeña pantalla para verlo. La calidad de la imagen es baja y no sirve para un televisor o para quemar un CD, pero es suficiente para la pantalla de la computadora y pasa rápido por Internet.
Mientras el avance tecnológico permite a los internautas --en su mayoría jóvenes-- tomar y pasar videos rápido y a bajo costo, al otro extremo del espectro está la HD (alta definición). Una cámara de video de última generación tiene una capacidad impresionante, con más de dos megapíxeles, lo que permite tomar videos de alta definición. El poder almacenar los videos en chips intercambiables da una capacidad ilimitada a la duración de filmación.
Hoy existen chips, como el memory stick de Sony, con 16 giga-bytes de capacidad de almacenaje. Algunas cámaras de video profesionales tienen tarjetas SD con capacidad de hasta 32 gigabytes, lo cual permite 12 horas ininterrumpidas de filmación. Otra alternativa es el disco duro, que para las cámaras profesionales supera los 60 gigabytes de capacidad y permite filmar en alta definición más de 30 horas seguidas.
Las repercusiones
Muchos lectores recordarán el impacto político que tuvo el video de un abuso policial, que desató la violencia en Los Ángeles. Este video, que mostraba a varios policías pegándole a un indefenso automovilista negro, fue el primero que mostró el poder de la nueva tecnología. De ahí en adelante, la presencia de cámaras se ha hecho cada vez más notoria.
Más reciente es el video que hace unos meses expuso al presidente de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), Lord Mosley, en una orgía. No todos los videos causan escándalos o tienen consecuencias políticas, pero su potencial está demostrado. La nueva tecnología hace posible que en cualquier circunstancia, con un artefacto del tamaño de una cajetilla de cigarrillos, alguien esté registrando un evento.
¿Ver para creer?
En la gran mayoría de los casos se trata de eventos intrascendentes, pero no siempre. La tecnología que ha hecho posible la minicámara y el video digital puede ir más allá de captar y transmitir la imagen; también permite manipularla. Hemos visto y oído a un cocker spaniel recomendar una marca de comida para perros, y a hombres y animales volando en la pantalla. Es cierto que se trata de recursos sofisticados de la industria cinematográfica, pero muchos se sorprenderían al ver lo que hoy puede hacer un chico con la imagen en una computadora.
Muchos de los videos que circulan hoy en Internet son trucados, algunos más hábilmente que otros. Al contrario de lo que muchos creen, en un video de baja resolución es más difícil detectar una manipulación, sobre todo si fue hecha en un original de HD. Es más bien la naturaleza del evento lo que da una pauta sobre la posibilidad o la intención de un engaño.