La limpieza en su hogar luego de un fuego
Por Harry Peña Ruiz/Especial para Bienes Raíces

El evento del fuego en las facilidades de CAPECO en Cataño el fin de semana pasado nos sirvió como ejemplo de cuando unimos nuestros esfuerzos podemos sobrepasar cualquier dificultad que se anteponga.


La respuesta a la emergencia de parte de las agencias municipales, estatales y federales demostró nuestra capacidad para manejar eventos de gran magnitud.


La columna de humo que se veía a grandes distancias a través de la zona metropolitana pudo estar compuesta por gases generados durante la combustión de combustibles fósiles, metales pesados, y de un sinnúmero de contaminantes no identificados.


Pero luego de aplacado el fuego y con la desaparición de la nube de humo, quedan interrogantes entre los residentes y vecinos de la zona en cuanto a la calidad del aire. Si bien es cierto que las autoridades han confirmado que las concentraciones de los compuestos tóxicos que habían en el aire no sobrepasaron los niveles de preocupación establecidos, también es cierto que existen poblaciones sensitivas, como los niños, que aún mucho tiempo después de que termine el evento pudieran presentar problemas de salud.


Los niños tienen diferentes circunstancias de exposición que los adultos. Éstos consumen más alimentos y agua y tienen un rango de inhalación mayor por unidad de peso que los adultos. Los niños juegan cerca del suelo y, por lo tanto, pueden estar en contacto con los contaminantes acumulados en exteriores y con polvo en superficies y alfombras en interiores.


Por ejemplo, aún años después del colapso de las torres gemelas en la ciudad de Nueva York, continúan presentándose casos de personas con condiciones médicas asociadas al colapso y los subsiguientes fuegos. Las residencias y facilidades cercanas al área de la explosión en Cataño pudieron verse afectadas por gases y partículas que procedían de la mezcla en el humo.


La complejidad de la situación es que muchas de las partículas eventualmente se precipitaron y es probable que las mismas se depositaran en los alrededores o interiores de las residencias. Es importante que las personas que vivan en estas áreas o que entiendan que pudieron verse afectadas por esta situación lleven cabo limpiezas en el interior de sus hogares de manera tal que puedan controlar esta posible fuente de exposición.


¿Qué puede hacer?


Entre las medidas que pueden tomar está:


- La limpieza de todas las superficies y mobiliario con paños húmedos.


- Mapear frecuentemente.


- Limpiar con agua en los alrededores de su residencia específicamente las áreas de entrada a las mismas.


Los paños, mapos y demás equipos que utilicen para llevar a cabo esta limpieza deben botarse y no reusarse, ya que los mismos pudieran estar contaminados.


Además, se debe prestar atención especial a la dirección de viento, ya que la zona del fuego quedó devastada y al no existir la capa vegetativa, el terreno está expuesto. Cuando el viento sopla fuerte levanta este polvo del área del incendio y lo pudiera depositar en las áreas vecinas y que, a su vez, puede ser transportado al interior de las viviendas. Es muy importante estar atento a las recomendaciones de las agencias para que, de ser necesario, se tomen medidas adicionales.


Estas simples acciones pudieran servir para prevenir alguna condición médica en el futuro.


El autor posee una Maestría en Gerencia Ambiental de la Universidad Metropolitana, es presidente de Zimmetry Environmental y laboró como parte del grupo de higienistas que evaluaron la calidad del aire interior en Nueva York luego del colapso de las torres gemelas o ''Ground Zero''. Para más información, llame al 787-376-9010 o escríbale a harrypr@coqui.net.




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