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Columnas

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1 de mayo de 2012

El por qué y el para qué del plebiscito

RUBÉN BERRÍOS MARTÍNEZ

El plebiscito a celebrarse conjuntamente con las elecciones es un evento de fundamental importancia. En el siglo 21, cuando ser colonia es rémora del pasado, Puerto Rico todavía lo es porque ésa ha sido la voluntad de Estados Unidos. Si no fuera así, ya no lo seríamos.

Para superar ese status antidemocrático que impide nuestro desarrollo, es necesario crearle a Estados Unidos una crisis política que los confronte con su responsabilidad descolonizadora.

Vieques nos enseñó el camino. Demostró que los independentistas tenemos la capacidad necesaria para alterar la realidad política a nuestro favor. De eso precisamente se trata el próximo plebiscito que, en su esencia, hemos impulsado por años.

Teóricamente varias iniciativas podrían desencadenar el proceso descolonizador. Pero en la práctica y al presente, sólo hay una viable y disponible: el plebiscito que se avecina. Consta de dos consultas incluidas en una papeleta. En la primera se preguntará si deseamos (“sí” o “no”) “mantener la condición política territorial actual”. En la segunda podremos optar por la independencia, la estadidad o el ELA soberano.

La primera consulta es un cañón apuntado al corazón de la colonia. Permite a todos los opositores del actual status territorial votar “no”, reclamar juntos el fin del coloniaje y acabar con el argumento del colonialismo por consentimiento, la excusa norteamericana para la inacción. El liderato del PPD promueve la infamia del voto por el “sí”, por la colonia. Denigra más que ser colonia, querer serlo.

Los independentistas, los estadistas y los libreasociacionistas votaremos “no”. Un mayoritario y rotundo “no” está al alcance de la mano. También deberían votar “no” quienes postulan un ELA no territorial ni colonial.

La abstención sería negarle un voto al “no” y al aumentar el porcentaje de votos por el “sí” equivale a votar por la colonia. El triunfo del “no” es también la garantía de que una potencial asamblea de status no se convierta en un mecanismo para perpetuar el colonialismo. En la segunda consulta el liderato pepedeísta promueve la abstención que aumentaría el porcentaje de votos por la estadidad. Por el contrario, un voto sólido por la independencia constituye un veto a la estadidad. El voto por el ELA soberano también contará contra la estadidad.

Si los que no somos estadistas votamos en la segunda consulta, la estadidad saldrá maltrecha, poderosa razón para que los estadolibristas rechacen el abstencionismo. Para votar contra cualquier candidato tienen otras papeletas.

En todo caso hay que definirse ahora y la definición se acelera con la segunda votación. ¿O es que los estadistas desaparecerán bajo un sistema que los multiplica? El que permite que el miedo a la estadidad pese más que su amor a la libertad rehúye la definición y termina en la abstención ayudando a la colonia que abona al anexionismo.

Para los independentistas el plebiscito constituye una gran oportunidad. En el proceso que comienza con el plebiscito, Estados Unidos tendrá que enfrentar su responsabilidad y nuestro pueblo se definirá y encontrará su cauce.

El ELA colonial le queda chiquito a Puerto Rico. El problema no puede ser la solución. Sólo resta desecharlo.

La estadidad –un ELA con ropaje federalista- es contraria a los intereses nacionales de Estados Unidos y a los nuestros. Ellos jamás se convertirán en un estado multinacional y nosotros no estamos dispuestos a renunciar a nuestra nacionalidad. La independencia se evidenciará como la solución natural al colonialismo y nos dará los poderes necesarios para enfrentar nuestros problemas económicos y sociales.

Nuestra estrategia es clara. En la primera consulta, mediante un gran consenso entre independentistas, estadistas y libreasociacionistas, derrotar la colonia. En la segunda, con el voto de los antiestadistas comenzará el principio del fin de la estadidad.

Así se adelanta la independencia, particularmente cuando América Latina surge con fuerza propia, consciente de que no será verdaderamente independiente hasta que Puerto Rico lo sea.

Para impulsar la descolonización los independentistas votaremos “no” a la colonia y por la independencia.

Ayer fue Lares, luego Vieques, mañana, Puerto Rico.

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