Mi sobrina Glorimar, de apenas dos años, se fracturó malamente el codo derecho el jueves pasado en homenaje a sus travesuras y dotes acrobáticas. El incidente trajo a escena el costo económico y social del abuso de las demandas por daños en impericia médica. Fue necesario trasladarla desde el oeste de Puerto Rico al Centro Médico de Río Piedras, no por la ausencia de instalaciones hospitalarias en la zona, sino porque los ortopedas de Puerto Rico sólo hacen intervenciones quirúrgicas en el Centro Médico. Tienen miedo a las demandas.
Siempre hay filas en las salas de operaciones como consecuencia de esta situación. Pero el servicio fue excelente. Dos ortopedas y un cirujano pediátrico hicieron honor al juramento de Hipócrates. El Centro Médico disfruta de inmunidad en casos de demandas contra el Estado, por lo cual los médicos que allí ejercen tienen responsabilidad limitada contra demandas y decisiones de los tribunales que otorgan sumas millonarias a los reclamantes.
Muchos médicos, como resultado de estas demandas pierden todos sus bienes debido a que el seguro de impericia médica limita los pagos y responden personalmente por el remanente. El resultado es que los cirujanos y ortopedas están abandonando el País para establecerse en Florida y otros estados donde la situación es menos peligrosa para su práctica profesional. En Puerto Rico ahora hay menos cirujanos ortopedas y un solo hospital para atender los casos. Exceso de demanda y oferta limitada. Como consecuencia, larga espera para casos críticos. El resultado final es un costo económico y social mayor, pues hay que adiestrar nuevos médicos que eventualmente también se irán del País mientras no se atienda el problema.
Es necesario legislar para limitar las reclamaciones por impericia médica, para evitar la fuga de médicos, viabilizar mejor cuidado de salud y controlar el costo de las primas de seguros. Es incomprensible que, a modo de ejemplo, un motociclista que conduce a exceso de velocidad, tras sufrir un accidente por su acto irresponsable y recibir fracturas múltiples en brazos y piernas, quiera convertirse en millonario porque sus huesos no sanaron a la perfección tras la operación. La pregunta es, ¿por qué no extender a todos los hospitales públicos y privados la inmunidad que se otorga al Centro Médico de Río Piedras?